GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

https://www.academia.edu/8798717/GEORGES_PEREC_O_LA_LITERATURA_COMO_ARTE_COMBINATORIA_INSTRUCCIONES_DE_USO

GEORGES PERÈC
O LA LITERATURA COMO
ARTE  COMBINATORIA.
Instrucciones de uso
por
Adolfo Vásquez Rocca
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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid


Introducción
Una lista de las pinturas colgadas en una galería de arte, 81 variaciones sobre una receta de cocina para principiantes, una simple enumeración de cosas o de suposiciones, una serie de datos precisos acerca de sucesos intrascendentes, no parecen configurar la estructura ideal para el trabajo de un escritor.

¿Qué interés artístico puede tener la simple enumeración de algunas de las infinitas posibilidades de ordenar los libros de una biblioteca…? Es difícil que un amante de los crucigramas, los acrósticos y las fugas de vocales pueda llegar a considerar a estos trabajosos pasatiempos como formas literarias. Sin embargo en obras como La vida instrucciones de uso [1] (1978) Georges Perèc [2], escritor y trapecista, escritor de culto y amigo de Ruiz, demuestra a través de una sucesión de descripciones —articuladas según el arte combinatoria— una apasionante forma de describir el universo partiendo sólo de lo hallado en una casa.

1.

Perèc es uno de los escritores más interesantes e imaginativos del siglo XX que, además de haber sido el creador de los crucigramas semanales de la revista Le Point, de París, realizó guiones cinematográficos, varias novelas, poesías, ensayos literarios y sorprendentes piezas teatrales. Georges Perèc, continua siendo casi desconocido para el gran público, a pesar de que existen traducciones de sus obras a 15 idiomas y goza de celebridad entre autores —para quienes constituye una inspiración— como es el caso de Raúl Ruiz, un poco al modo como Jean Genet lo constituyó para Sartre.

En 1965 Perèc obtiene el premio Renaudot por su novela prima —Las cosas [3]donde narra la progresiva desaparición de un joven matrimonio de diletantes parisinos entre sus aspiraciones sociales y sus ansias revolucionarias. En 1967, junto al extraordinario novelista Raymond Queneau [4] —miembro del Colegio de Patafísica, director de la Encyclopédie de la Pléiade— y el matemático Françoise Le Lionnais forma OULIPO (Ouvroir de Littérature Potentielle —’Taller de literatura potencial’—), que entre sus miembros llegó a contar con figuras como Nöel Arnaud, Marcel Bénabou, Italo Calvino, Marcel Duchamp, Luc Étienne, y Albert-Marie Schmidt entre otros. El objetivo del grupo era explorar el potencial combinatorio de aquellas coerciones formales como la gramática y las reglas de estilo, persiguiendo siempre la expansión del campo de posibilidades narrativas. Explorar los juegos y las combinatorias posibles dentro de las reglas convencionales de la literatura.

El inclasificable talento narrativo de Perèc crece bajo la influencia, precisamente, de los experimentos realizados al interior del OULIPO. Es así como en 1969 presenta su novela La Disparition [5] (‘El Secuestro’), una novela policial que relata la misteriosa desaparición de Tonio Vocel y una secuencia delirante de maldiciones, asesinatos, incestos, venganzas y todos los componentes de una tragedia pequeño burguesa: banquetes, accidentes de tránsito, pistas falsas, policías rudos, informes desclasificados de inteligencia, variaciones del Zahir borgeano, paráfrasis a Melville, citas a un desconocido poeta chileno, descripciones de vestidos Chanel color gris o blanco, discusiones sobre arte moderno, variaciones sobre música docta, la utilización arbitraria de algunas palabras, cartas testimonio delirantes, y la desaparición o secuestro de la letra ‘e’ (la más utilizada en la lengua francesa), que en el excelente trasvasije del equipo traductor derivó en la desaparición o secuestro de la letra ‘a’ en nuestra lengua castellana, tan omnipresente como su contraparte francesa.

En sus 78 mil palabras en la versión original Perèc decodifica su brillante imaginería para construir un relato en que las formas y sus limitaciones se convierten en un organismo expresivo que expande y contrae al mismo tiempo las reglas de la escritura novelística, arrastrando esa ilusión pictórica que es la pequeña historia natural del hombre hacia registros de diversa naturaleza, hacia una polisemia textual, al modo de las paradojas en el cine chamánico de Raúl Ruiz, el Zahir borgeano, el alfabeto Creador, el arte combinatorio, todo esto, cruzado por citas de un desconocido poeta chileno que prefiere «emanar una identidad velada», así como por la práctica de la intertextualiad.

Ahora bien, se pueden tener fundadas presunciones acerca de que este poeta no es otro que Juan Luis Martínez [6], el autor de la Nueva novela [7], entre las que se cuentan el carácter experimental de su poesía, su juego desestabilizador de estructuras y géneros narrativos, la inclusión de puzzles, crucigramas y caligramas de poesía china, pero sobre todo el título, en La nueva novela, de uno de sus poemas y la dedicatoria de otro de ellos, a saber, en el primer caso La desaparición [La Disparition] de una familia y, en el segundo, la dedicatoria del poema o artefacto La grafología a Françoise Le Lionnais —el matemático y fundador junto a Queneau del Ouvroir de Littérature Potentielle.

Tras este breve excursus volvamos sobre la obra de Perèc, ahora para referirnos a la que es, seguramente, su obra más importante, La vida instrucciones de uso.

2.

La vida instrucciones de uso no es más que una descripción de una finca, pero tan barroca y pormenorizada que llegará a cubrir buena parte de la historia, geografía, política y bellas artes del último siglo.

Cada uno de sus breves capítulos está dedicado a una estancia del edificio, el comedor del tercero a la derecha; el dormitorio de los Foulerot; un tramo de escaleras y consiste en una descripción meticulosa y exacta de la habitación y de los objetos allí presentes: mobiliario, adornos, cuadros y estampas, cualquier cosa nos será dibujada con palabras, tantas como sea necesario para evitar ambigüedades: las descripciones de centenares de objetos podrían ser recuperadas para un catálogo de venta por correo, siendo más fieles y vivaces que muchas fotos. Si, por casualidad, se encontrase alguien en la pieza bajo estudio (persona, animal o recuerdo de antiguo inquilino), también nos será descrito, con menos énfasis en lo físico que en sus ocupaciones y breve biografía. En caso de existir anécdotas interesantes protagonizadas por el personaje, o por alguien muy próximo, nos serán relatadas en este momento.

Algo no muy distinto a lo que ha hecho Ruiz al adaptar al cine En búsqueda del tiempo perdido, de Proust.

Capítulo a capítulo, el libro se enriquece con una variada colección de objetos, personas e historias que poco a poco, al establecerse nexos entre ellos, van dibujando algo mucho mayor que una simple aglomeración de habitaciones, tal como las teselas de un mosaico van formando una figura: una «novela de novelas», riquísima, con interesantes personajes cuyas aventuras se extienden, durante décadas, por varios océanos y continentes. Dentro de todas ellas, un par de metáforas de la novela: el pintor que quiere representar en un gran lienzo a todos los inquilinos de la casa, presentes y pasados, y el inglés excéntrico que dedica su vida a no dejar huella, mediante un complicadísimo procedimiento en el que los puzzles juegan el papel principal. Como prueba del abrumador contenido del libro, varios índices al final: de nombres, cronológico, de historias.

En el preámbulo a su La vida instrucciones de uso nos ofrece como clave de la novela una defensa del hecho epistemológico del puzzle o rompecabezas (es el conjunto el que determina a los elementos), seguido de una sucinta descripción de las piezas que lo constituye.

En La vida instrucciones de uso [8] se pretende la mirada parcial pero totalizadora de un edificio, sus lugares y sus habitantes. Cada nuevo capítulo supone la descripción exhaustiva de un espacio, según sean los objetos dispuestos sobre las mesas (según sean estas mesas y el resto del mobiliario), los cuadros sobre las paredes (y lo que en ellos queda ilustrado). Dispuesta la escena, según sea el momento, se sucede la posibilidad de una historia, ya sea de lo que acontece o lo que ha acontecido, a partir de lo cual revisa antecedentes o consecuencias.

El estilo de Georges Perèc es muchas veces árido, semejante al de un acta policial o notarial. El autor intenta mantenerse neutral frente a lo descrito, por lo que, para no discriminar lugares, objetos o personas, lo retrata todo con la misma meticulosidad, nos parezca o no relevante.

En la reiteración obsesiva de sus descripciones, enumeraciones y clasificaciones de objetos se puede advertir un fijar la atención minuciosa y escrutadora sin menoscabo del carácter provisorio que bajo su mirada adquiere cualquiera realidad.

Es en este sentido que la obra de Georges Perèc tiene la vocación del catálogo. Es por eso que resulta tan fascinante como el hecho del catálogo mismo, armado en función de un propósito, cual ordenamiento arbitrario de la realidad (o una parte de ella) para quedar como su referente, profuso en la descripción de su escenario.

El catálogo siempre nos sobrepasa, en su extensión no cabe agotarlo; como el diccionario, se convierte en referencia y, al margen de su naturaleza, como ilustración que lo sitúa y determina en el paisaje de lo escrito. Se trata de una lista convenida, el resultado de una pesquisa hecha en función de uno o varios parámetros. Se asume convenida a pesar de que, en primera instancia, pudiera parecer aleatoria. Y es en tales términos que se convierte en un reto, a partir de los objetos, personas o ideas que son puestos en evidencia, ordenados de tal o cual modo que uno debe descubrir los lineamientos que hacen posibles el rigor del catálogo. Se trata entonces, como en la novela policíaca —otra máquina de rigores— de un juego en el que queda representada la gesta trágica del héroe, desdoblada en sus alcances sobre el lector, quien —en una continuidad de parques— acaba por recorrer (y ser parte de) el laberinto, trampa que esconde el último sinsentido de toda historia.

Aquí el espacio circunscrito por la narración tiene rasgos próximos a las escenas oníricas donde nuestra vitalidad se nutre de la obliteración sucesiva de la conciencia, alejándonos de este modo de nuestra historia, hundiéndonos en una oscuridad que advertimos como falla constitutiva de la memoria.

La escritura puede, sin embargo, dispensar a nuestra memoria, a la consciencia de nuestro vivir: las palabras le brindan consistencia a los itinerarios vanos del movimiento por el que las cosas se digieren a sí mismas en nosotros. Así, esta necesidad de enumerar y clasificar, de pensar y describir, bien puede resultar la irrenuencia de una aspiración de ser. Sin embargo, hecha esta concesión, es preciso señalar que lo que resta en la escritura no es el sujeto ni su historia, el yo ni las cosas, sino el vacío de una historia, su mero itinerario sin rumbo definido ni finalidad. De modo que la aspiración de ser no significaría ya el ser que aspira a constituirse o permanecer, sino el que resulta aspirado en la escritura quedando tan sólo la huella impresa del vacío que el mismo ser es.

En la obra de Perèc existe una vocación de arqueólogo de lo sentimental. A lo largo de sus páginas, los personajes cobran consistencia gracias al catálogo que determina sus vidas, situándolos en medio de intrigas melodramáticas, misteriosos vínculos con objetos y síntomas compulsivos que dan lugar a aquellos particulares diagnósticos, heredados de la patología de autores de la modernidad decimonónica [9]. Se trata de un breve museo íntimo que servirá para anclar la existencia de estos personajes al inventario a partir del cual se reconocen y alinean. El catálogo, pues, determina las posibilidades de su historia, y su lugar en la trama.

3.

Así también en su novela Las cosas [10] los actos pueden leerse —como caligramas— en las cosas, viene dicha, en varios niveles, su procedencia y su uso. Distendido, pero con vocación clínica, Perèc hace la descripción que enumera y significa los objetos según una acción que se sucede en la inercia que supone el misterio revelado detrás de su enlistado. Dos mundos quedan superpuestos en tal descripción, el de las cosas, que en tal orden y sucesión suponen una expectativa (y por tanto, una carencia), un gusto (y por tanto una mirada), un conocimiento (y por tanto, una cifra). Está el mundo de las cosas y el mundo que dice a las cosas, separación que parece arbitraría en la tensión paradójica de su mutua dependencia.

En Las cosas, la rígida separación sucesiva del catálogo es desleída en una descripción que suple —a la manera de Balzac en La Piel de Zapa— una mirada posible, recorrido que podría ser emulado por una cámara, para que el lector, como entendido, lea en la disposición del escenario la naturaleza del crimen. Al igual que en un grabado de Durero, donde cada cosa y disposición le dice algo al entendido. Hay una vocación irresistible de Perèc por el signo, tan lleno de posibles referencias —o claves— en uno u otro contexto —no siempre dicho— inerme en su sentido para quien no puede o no tiene una lectura exhaustiva, y por tanto, perdido por omisión de su intención original.

En las primeras páginas de Las cosas, Perèc se dedica a describir lo que nos revela después como un anhelo aún no conseguido, por los dos personajes centrales (y su círculo de amigos) que viven a través de los objetos que acumulan, desechan, añoran y consiguen. Son las cosas en su sucesión las que permiten la acción de la novela, desposeída de finalidad última (una desvirtuada felicidad en términos aristotélicos) que constituyen el grado cero de la novela burguesa, sin redención posible, desesperada en una acumulación frente a la nada.

Pero ante el vacío queda la posibilidad de sostenerse (o de menos, asirse) en la cuerda floja del texto, novelado en su agotamiento como negación que señala y evidencia sus mecanismos, como máquina revelada desde la que cabe descifrar la naturaleza de lo sagrado, que se escurre en el trazo del plano cartesiano que da un lugar a cada elemento que constituye al paisaje narrado. Es en la perversidad natural de este esquema —en la necesidad que se tiene de un ordenamiento a pesar de su inutilidad final— que Perèc redime al mundo, desde el gesto hecho signo, de sus coordenadas. Roto, fragmentado, el plano cartesiano pierde sentido, cada mínimo espacio de la cuadrícula cumple con una taxonomía pero no con un sentido. De ese trazo, Perèc deriva al que produce un rompecabezas. 

  • GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE  COMBINATORIA.

Otro ejemplo de catálogo en Perèc lo tenemos en su novela W o el recuerdo de la infancia [11] donde Perèc realiza lo que se podría entender, por una parte, como la práctica del comentario exegético propio de la hermenéutica judía, y por otra, como una aproximación a una narrativa de estructura hipertextual [12].

Aquí, en primera instancia no es posible establecer una secuencia lineal en la que ocurren los acontecimientos, sino, a lo menos, tres ejes de narración: el relato del rastreo de un hombre con falsa identidad al que se le encomienda una misión; la descripción institucional —sistemas de valores, leyes y costumbres— de una comunidad fueguina fanática del deporte llamada W; y las ensoñaciones de un hombre que presenta su infancia manipulando los recuerdos de su niñez.

En esta última secuencia es que Perèc bifurca el ya bifurcado texto central, realizando comentarios y comentarios de comentarios; generando con ello una estructura cada vez más compleja en la que se desplaza constantemente el centro de atención. Esto plantea desafíos al lector que deberá primero sobreponerse a la creencia de que es un libro mal escrito, y segundo deberá ser capaz de transitar de una secuencia narrativa a otra encontrando los puntos de intersección que comuniquen de un modo casi siempre no explicito las unidades de lectura. De este modo, el lector también deberá atenerse a la posibilidad de que el texto se multiplique exponencialmente, atisbando con ello una mirada al infinito; o hacia varios infinitos pues la geometría tanto cabalística como hipertextual establece constructos ordenados con varios centros.

Sin embargo, si se tratara de descubrir un mismo fondo a partir del cual se articulan las distintas secuencias narrativas, éste sería, el problema del poder. En efecto se advierte una preocupación fundamental acerca de las instituciones y los totalitarismos políticos, incluso cercanos:

«He olvidado las razones que me hicieron escoger, a los doce años, Tierra del Fuego para instalar allí W: los fascistas de Pinochet se han encargado de dotar a mi fantasma de un último eco. Hoy varios islotes de Tierra del Fuego son campos de deportados [13]» .

El orden interno de la obra sería, entonces, el de la meditación sobre el poder desde distintas perspectivas, logrando con ello una visión desde la marginalidad.

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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

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EL ARTÍCULO COLECCIONISMO Y GENEALOGÍA DE LA INTIMIDAD

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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

______notas_______

[1] PEREC, George, La vida instrucciones de uso, Ed. Hachette, Madrid, 1987.
[2] George Perèc nace el 7 de marzo de 1936 en París, de padres polacos.
[3] PEREC, George, Les choses, Paris: Julliard, 1965.
[4] QUENEAU, Raymond, escritor y matemático francés. Tras un primer contacto con el surrealismo, Queneau inició una evolución más personal que se caracterizó por la tendencia a tomar el lenguaje como elemento de experimentación formal, cuya máxima manifestación serían los Ejercicios de estilo (1947), que presentan hasta 99 formas distintas de contar un mismo y trivial episodio ocurrido en un autobús.
Su pasión por las matemáticas, los enigmas y los juegos estratégicos, le sirvió para construir mundos científico-imaginarios que él denominaba «patafísicos»: Les temps mêlés (1941), Saint Glinglin (1948). Autor poco dado a las confesiones y a las intimidades, a pesar de algunas novelas que podrían considerarse autobiográficas, su universo literario está construido con grandes dosis de humor inteligente e ironía, que a veces roza el absurdo, como en Zazie en el metro (1959).
(http://www.biografiasyvidas.com/biografia/q/queneau.htm)
[5] PEREC, Georges, La Disparition,    Denoel Editions, 1969.
[6] Juan Luís Martínez (1942-1993), poeta que a fines de los 70 y principios de los 80 irrumpió en la escena lírica chilena con una poesía rupturita, escéptica e iconoclasta, incomprendida por buena parte de la crítica y rechazada por más de un editor. Los versos de Martínez han circulado por más de 20 años como fotocopias, aunque ahora la situación empieza a cambiar. La Nueva Novela –curiosamente a pesar del nombre– obra paradigmática de la vanguardia poética chilena se ha convertido en un objeto de un nuevo culto, el de la tacha de la autoría y la disolución del autor. Ver Artículo Reconfiguración del concepto de autor, en Revista Poética VersOados, Madrid.
(http://www.geocities.com/versoados/conceptodeautor.htm)
[7] En La nueva novela, obra paradigmática de la neovanguadia poética chilena, J. L. Martínez anticipa la escritura hipertextual, bajo el soporte de un libro para armar, desentrañar, recorrer, en algún sentido completar o construir, esto a partir de las tareas poéticas que aparecen allí prescritas, o los diversos enlaces con los que están tejidos problemas de física y matemática con otros de gramática, sintaxis e incluso ética.
Es imposible reseñar todos los juegos fantásticos del pensamiento, de la palabra, del contexto tipográfico y autoral, que esta obra nos presenta. Los textos de La nueva novela tienen la estructura del problema lógico, físico o matemático, con un espacio en blanco para su resolución, o con la solución misma a pie de página.
[8] PEREC, Georges, La vida instrucciones de uso, Ed. Hachette, Madrid, 1987
[9] Como Poe, baste como ejemplo la minuciosa descripción que hace de la habitación de Roderick Usher en La caída de la Casa Usher.
[10] PEREC, Georges, Las Cosas, René Julliard, 1965
[11]PEREC, George, W o el recuerdo de la infancia, Ed. Península, Barcelona, 1987.
[12] Ver El Hipertexto y Las nuevas retóricas de la postmodernidad; textualidad, redes y discurso ex–céntrico, Adolfo Vásquez Rocca, Originalmente publicado en formato impreso en PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, Volumen 27, 2004.
[13] PERÈC, Georges, W o el recuerdo de la infancia, París-Carros-Blévy.

* IMAGEN CABECERA,  Perec Georges _ Tentativa de Inventario [imagen captura de pantalla documental YouToube] por Adolfo Vásquez Rocca;  (©) Todos los derechos reservados.

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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

     Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Post Grado en la Universidad Complutense de Madrid, Dpto. de Filosofía IV, Estética y Pensamiento Contemporáneo. Ensayista, Artista Plástico y Conceptual. Reconocido especialista en Filosofía Postmoderna, con numerosas ponencias y publicaciones en torno a los temas de la deconstrucción y la dialéctica modernidad y postmodernidad. Profesor de Filosofía Contemporánea, Estética y Antropología Filosófica en la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello UNAB. Actualmente reside en la ciudad de Viña del Mar.
Sus preocupaciones reflexivas, publicaciones e investigaciones giran en torno a temas estéticos y del pensamiento contemporáneo desde la perspectiva filosófica. Es columnista de importantes revistas españolas, de la de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid del Ateneo y la Sociedad Argentina de Filosofía y miembro de la Federación Internacional de Archivo FIAF —Imágenes en Movimiento— (con sede en Praga, República Checa).

CONTACTO CON EL AUTOR

COLECCIONISMO Y
GENEALOGÍA
DE LA INTIMIDAD
por
Adolfo Vásquez Rocca
Adolfo Vasquez Rocca - Universidad Complutense de Madrid
Todo espacio realmente habitado contiene la esencia del concepto de hogar, porque allí se unen la memoria y la imaginación, para intensificarse mutuamente. En el terreno de los valores forman una comunidad de memoria e imagen, de tal modo que la casa no sólo se experimenta a diario, al hilvanar una narración o al contar nuestra propia historia, sino que, a través de los sueños, los lugares que habitamos impregnan y conservan los tesoros del pasado. Así pues la casa representa una de las principales formas de integración de los pensamientos, los recuerdos y los sueños de la humanidad. Sin ella, el hombre sería un ser disperso [1].

Aquí podemos notar el paralelismo entre la casa y el cuerpo como depósito de memoria. No sólo los recuerdos, también las cosas que hemos olvidado están «almacenadas». El alma es una morada. Recordando las casas y las habitaciones aprendemos a mirar dentro de nosotros mismos.

La verdad de esta experiencia estética —de reconocimiento identitario tan propia de la tardo-modernidad— es probablemente el «coleccionismo», la movilidad de las modas, el museo, y, a fin de cuentas, el propio mercado como lugar de circulación y banalización de objetos, cuya referencia al valor de uso se ha desmitificado convirtiéndose así en meros objetos de cambio, aunque no así para el coleccionista.

Ahora bien, ¿por qué coleccionamos objetos? ¿Por qué decoramos nuestra casa? La casa es el lugar del goce y del acopio de recuerdos, que forjan una identidad y permiten reconocerse en una radical intimidad como siendo igual a sí mismo. Las imágenes de la casa están en nosotros porque nosotros estamos en ellas.

En un sentido práctico, puedo comportarme humanamente hacia un objeto sólo en tanto el objeto se comporta de manera humana hacia mí. El objeto es significativo en la medida en que es rico en historia y en asociaciones imaginarias y reales.

Una caja vacía, por ejemplo, es como la idea de una novela [2]; ambas son los límites, el contorno y el volumen de una separación, un mundo de posibilidades frente a la posibilidad del mundo. Si yo, a través de mi vida, he coleccionado numerosas cajas vacías ha sido por las posibilidades que encerraban. No por lo que luego encerrasen en concreto, se entiende, sino por la misma posibilidad que guardaban de encerrar algo, de dotar de límites, de dar cobijo o componer un orden. Probaba introduciendo ahora unas cosas, luego otras —fotos, monedas, botones, hallazgos o recuerdos—, y primero en un orden y luego en otro hasta que lo reiteraba todo para quedarme fundamentalmente con el vacío. Porque lo que a mí me interesaba en realidad era que lo posible bullera en mi cerebro y zumbase en sus entretejidos el abejoneo de sus combinaciones, era llenar mi cabeza, como queda claro, más que con las cajas, de la idea de acotar un mundo —de dar un amparo—, de recortar un orden en el caos del mundo de afuera.

Al respecto, Raúl Ruiz ha señalado en una conversación —acerca de objetos y ficciones— que cuando no está filmando películas, durante sus paseos compra objetos al azar. Y cuando ya ha juntado una cierta cantidad de objetos nuevos que excitan su curiosidad, comienza a jugar con ellos. Hace listas, las ordena, las mezcla…, luego aísla dos o tres objetos y trata de imaginar una escena con estos tres. Son ejercicios que hace regularmente. Todo eso, según sostiene, no sirve para nada —en el sentido productivo inmediato— por ello lo pone de lado cuando escribe un guión, pero constituye un repertorio de historias hechas únicamente con objetos. Sin embargo, indica, «en el momento de la filmación, cuando ordeno todo lo que hay en el plano, recuerdo ciertos automatismos, pongo los objetos de una manera ya dramatizada porque está atravesada por el recuerdo de éstas micro-ficciones que he elaborado. Todos estos ejercicios me dan la sensación en un momento de estar listo. No es improvisación, es incluso lo contrario, pero al mismo tiempo excede el simple ámbito de lo que se cree querer decir» [3].

Como la memoria involuntaria, coleccionar es un desorden productivo , una forma de remembranza práctica en la cual los objetos se introducen en nuestras vidas y nosotros en las suyas. Por tanto, en cierto sentido aún el más simple acto de reflexión política marca una época en el comercio de antigüedades. Para el coleccionista, el mundo está presente, en realidad está ordenado en cada uno de sus objetos, sólo que según una relación sorprendente e incomprensible en términos profanos. Nuestra casa es un escenario para representar nuestra vida, de manera que decorar es imaginar una vida. Por ello a quienes sucumben ante «la moda» —como la producción industrial del «siempre lo mismo»— ella les prescribe el ritual a través del cual el fetiche de la mercancía quiere ser adorado [4].

Es necesario reinventar la vertiente expresiva, sentimental y poética del diseño. El postmodernismo instaura una novedad metodológica importante, que ha permitido darle un espacio a la emoción —trabajar con la memoria—, evitando una mirada demasiado técnica y funcional en el diseño y la arquitectura. Desde otra perspectiva la noción misma de «colección» puede ser abordada en claves estéticas y sociológicas, apuntando que el individuo que colecciona desde sellos de correos hasta alfombras persas, y se siente así impulsado a «realizarse» en el placer que supone la posesión de un conjunto de objetos, donde la idea misma de colección está directamente vinculada a la posesión —no funcional— por encima de la necesidad, es decir, a la riqueza.   Respecto de las maneras de «usar» el excedente cabe la prodigalidad que acelera el caudal de los objetos o productos en la esfera personal ya sea eliminándolos mediante el regalo, el desgaste, la destrucción, la eliminación, el trueque —sistema extrovertido en la terminología de Jung— ya sea mediante el amontonamiento.

Al respecto resultan ilustrativas las opiniones de Andy Warhol: «Creo que todos deberíamos vivir en un gran espacio vacío. Me gusta la costumbre japonesa de enrollarlo todo y guardarlo en armarios. Pero yo prescindiría hasta de los armarios, porque es una hipocresía… Todo en tu armario debería tener fecha de caducidad, al igual que la leche, el pan, las revistas y los periódicos, y una vez superada la fecha de caducidad, deberías tirarlo. Lo que deberías hacer es comprar una caja cada mes, meterlo todo adentro y a final de mes cerrarla. Entonces le pones fecha y la envías a Nueva York. Deberías intentar seguirle la pista, pero si no puedes y la pierdes, no importa, porque es algo menos en que pensar: te sacas otra carga de la mente. Yo ahora simplemente lo tiro todo en cajas de cartón marrones del mismo tamaño que tienen una etiqueta a un costado donde poner el mes y año. Sin embargo, detesto francamente la nostalgia, así que en el fondo espero que se pierdan todas y no tener que volver a verlas nunca más» [5].

La poética de la habitabilidad

Ahora bien, la casa, pues, es una extensión de la persona, una especie de segunda piel, un abrigo o caparazón, que exhibe y despliega tanto como esconde y protege. Casa, cuerpo y mente se encuentran en una continua interacción; la estructura física, el mobiliario, las convenciones sociales y las imágenes de la casa permiten, moldean, informan y reprimen al mismo tiempo las actividades y las ideas que se desarrollan dentro de sus paredes, un entorno creado y decorado como escenario de la habitabilidad. La casa y la habitación se convierten así en un agente de pensamiento y en un primer agente socializador, que moldea el carácter de los hijos, a partir de las primeras impresiones de la mirada. Al moverse en un espacio ordenado —diseñado—, el cuerpo «interpreta» la casa, que representa la memoria para una persona.

Con las costumbres y la habitación, cada cual construye un dominio práctico de los esquemas fundamentales de su forma de vida. «No habitamos porque hemos construido, sino que construimos y hemos construido en la medida que habitamos, es decir, en cuanto que somos los que habitan» [6]. Construir es producir cosas que, al erigirlas, disponen un lugar y otorgan un espacio —pletórico de sentido— que se abre a la vez al habitar. «La esencia del construir es el dejar habitar» [7]. La construcción debe respetar el lugar, el mundo, la tierra donde nuestra determinada forma de pensar tiene sentido, y esto es una apuesta por lo diferente frente a la uniformidad (igualitarismo) y el estilo arquitectónico ramplonamente homogéneo contemporáneo a Heidegger y —qué duda cabe— también a nosotros.

Lo que hemos intentado aquí es mostrar cómo el habitar y el construir están estrechamente vinculados con el pensar. Porque, al igual que el pensar, el construir le da apertura al ser, crea un mundo, un espacio habitable, y es en el propio habitar donde se percibe el sentido de este espacio y el pensar acoge e instala al ser.

A este respecto cabe señalar que el devenir-templo de la casa es, en sí mismo, obra del proceso postmoderno de secularización, que se corresponde con la elaboración de «ritos laicos» de carácter doméstico (como la contemplación de las «obras de arte» que decoran las casas de la clase dirigente); pero tiene como efecto derivado el agudizar la contradicción entre ese interior que connota «antigüedad»: la propia antigüedad del linaje familiar plasmada en la galería de retratos de los antepasados que decoran las paredes y el exterior urbano —que connota la «novedad» y el desarraigo— típicos de la ciudad en contraposición a la solidaridad orgánica de las aldeas; en suma la contradicción entre la fachada (exterioridad) y el interior. Esto porque las fachadas de las casas o edificios, al contrario de lo que pudiera parecer, no están hechas para ser «contempladas» (la contemplación es sólo posible en el interior de la casa, que es lugar de la »vida contemplativa”). La calle es una colección de fachadas-significantes, y la casa una colección de interiores-significados. La fachada, como todo significante, debe volverse invisible para transparentar el significado: no está hecha para ser vista, sino para ser leída y obedecida, es un signo o una consigna. De la misma forma que en la antropología platónica el cuerpo es la exterioridad del alma a la que envuelve, la fachada es la exterioridad que envuelve la «casa», y las puertas y las ventanas son las apertura al exterior, son «forados» de doble trayectoria: ingerencia e intrusismo que amenazan con la penetración del exterior (de la vida agoranómica, comercial y política); la disolución que amenaza con el allanamiento del interior y la profanación de la intimidad (por ello los vidrios de una catedral gótica no dejan penetrar el rumor multitudinario de la calle por sus ventanas, sino sólo la luz que procede «de lo alto» [8].

Ahora bien, es en torno a nuestro comportamiento ritual y nostálgico respecto de los objetos en los que nos reconocemos, ante los fetiches que abarrotan nuestra casa, y en los que de algún modo esta depositada nuestra memoria, que podemos reconstruir el sentido de nuestra hasta entonces aparentemente dispersa historia y fijar nuestra identidad. Esta historia se ha desplegado en un conjunto de prácticas y estrategias representacionales, las que dan lugar a una forma de vida, aquella que tiene como principio detentador de sentido un determinado mito o una historia ancestral a partir de la cual el conjunto de sucesos —aparentemente dispersos y azarosos— que constituyen nuestra biografía quedan explicados. Esta clave hermenéutica desde la cual, los atajos, cabos sueltos, recorridos en zig-zag y demás accidentes de nuestro ocurrir vital quedan anudados, puede ser un pequeño chiste, una vieja manía familiar o un azaroso juego numérico, una narración cifrada que sólo cobra sentido a partir de los hechos que ilumina. Es a esto lo que llamamos mito fundacional. Sólo a partir de ellos nos volvemos comprensibles.

Adolfo Vasquez Rocca - Universidad Complutense de Madrid


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EL ARTÍCULO GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA.

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_______ NOTAS ______
[1] HEIDEGGER, Martin, Interpretaciones de la poesía de Hölderlin, Traducción de José María Valverde, Barcelona, Ariel, 1983.
[2] VÁSQUEZ ROCCA
, Adolfo Defensa retórica del arte de filmar y del cine como arte; plan secreto, sinfonía dramática y lógica narrativa, Conferencia, P. Universidad Católica de Valparaíso, 2003.
[3] Estas conversaciones con Raúl Ruiz esperan ser publicadas junto a otros Textos de Seminarios y Conferencias sobre el autor.
[4] DEBORD, Guy,
La Sociedad del Espectáculo, Cáp. II «La mercancía como espectáculo», Ed. Pre – Textos, Valencia, 1999.
[5] WARHOL, Andy, Mi Filosofía de A a B y de B a A, Pág. 155, Editorial Tusquets, Barcelona, 1998.
[6] HEIDEGGER, Martin
, Conferencia Construir, Habitar, Pensar, pronunciada en 1951 y publicada tres años más tarde.
[7] Ibíd.
[8] PARDO, José Luis,
Formas de la Exterioridad, Editorial Pre-Textos, Valencia 1992, p.209.

IMÁGENES (orden descendente):
Collage  y Máquina panóptica o histeria epistemológica (artefacto de funcionamiento simbólico; collage y óleo cobre, tablero de madera)por Adolfo Vásquez Rocca; @ Todos los derechos reservados.

Adolfo Vasquez Rocca - Universidad Complutense de Madrid

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

_________________
     Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Post Grado en la Universidad Complutense de Madrid, Dpto. de Filosofía IV, Estética y Pensamiento Contemporáneo. Ensayista, Artista Plástico y Conceptual. Reconocido especialista en Filosofía Postmoderna, con numerosas ponencias y publicaciones en torno a los temas de la deconstrucción y la dialéctica modernidad y postmodernidad. Profesor de Filosofía Contemporánea, Estética y Antropología Filosófica en la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello UNAB. Actualmente reside en la ciudad de Viña del Mar.
Sus preocupaciones reflexivas, publicaciones e investigaciones giran en torno a temas estéticos y del pensamiento contemporáneo desde la perspectiva filosófica. Es columnista de importantes revistas españolas, de la de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid del Ateneo y la Sociedad Argentina de Filosofía y miembro de la Federación Internacional de Archivo FIAF —Imágenes en Movimiento— (con sede en Praga, República Checa).
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Otros artículos en Almiar de este autor: Poética del ajedrez. Composición y escritos tácticos l Pina Bausch; Danza Abstracta y Psicodrama Analítico l Lo monstruoso en el arte l Raúl Ruiz, l’enfant terrible de la vanguardia parisina l Georges Perèc o la literatura como arte combinatoria (Instrucciones de uso) l Coleccionismo y genealogía de la intimidad l La fotografía y las formas del olvido l Alfred Jarry y el Collége de Pataphysique l La Invención de Morel; Defensa para sobrevivientes l Baudrillard; cultura, narcisismo y régimen de mortandad en el sistema de los objetos | Zoología política: Disturbios en el Parque Humano, cultura de masas y modelo amigable de la sociedad literaria


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2 comentarios to “GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO Dr. Adolfo Vásquez Rocca”

  1. Adolfo Vasquez Rocca Says:
    Reblogueó esto en ADOLFO VASQUEZ ROCCAy comentado:GEORGES PERÈC
    O LA LITERATURA COMO
    ARTE COMBINATORIA.
    Instrucciones de uso
    por
    Adolfo Vásquez Rocca
  2. Adolfo Vasquez Rocca Says:
    GEORGES PERÈC
    O LA LITERATURA COMO
    ARTE COMBINATORIA.
    Instrucciones de uso
    por
    Adolfo Vásquez Roccahttps://www.academia.edu/8798717/GEORGES_PEREC_O_LA_LITERATURA_COMO_ARTE_COMBINATORIA_INSTRUCCIONES_DE_USO

DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

BIOPOLÍTICA Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Enviado por Adolfo Vásquez Rocca el 12/10/2014 a las 07:30 PM

3edcbcbe0b9329e590fece12819d4a7f.jpg

Biopolítica: disciplinas normalizadoras y poder regulatorio.
Biopolítica”, el término acuñado por Foucault, ha sido retomada por varios teóricos con cierta indeterminación, refiere al orden de una política determinada en su conjunto por la vida, orientada hacia su conservación y su control.1 Lo que significa, en principio, no “una política a propósito de la vida, o del viviente”, sino “la vida que determina la política”, o bien “la esfera de la política que es coextensiva a la esfera de la vida”.2

Madonna Queer Move/ments Fassbinde By Adolfo Vásquez Rocca

Referencia:

Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

Revista Observaciones Filosóficas
©  2014  Adolfo Vásquez Rocca [Director) |

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

BAUDRILLARD Por Adolfo Vásquez Rocca

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 LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

 

  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL. _ Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    http://arteaisthesis.blogspot.com/2014/10/dw-beatriz-preciado-y-foucault.html
    Doctor en Filosofía
    Director de Revista Observaciones Filosóficas

Web:  www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html
Academia.edu: emui.academia.edu/AdolfoVasquezRocca
Eastern Mediterranean University

E-mail: adolfovrocca@gmail.com
Linkedin: linkedin.com/pub/adolfo-vasquez-rocca/25/502/21a

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.  Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.

Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.

Publicaciones

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.
(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

Libros

Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1

Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


Publicaciones Catalogadas en:
DOAJ Directory of Open Access Journals

DIALNET Directorio de Publicaciones Científicas Hispanoamericanas

Publications Scientific

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Biblioteca UCM → Universidad Complutense de Madrid

Biblioteca Asociación Filosófica UI
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

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Biblioteca Asociación Filosófica UI
Eastern Mediterranean University – Academia.edu
Publicaciones Indexadas en Revista Nómadas

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1

 BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS
SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

www.enfocarte.com

Adolfo Vásquez Rocca 

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Biopolítica: disciplinas normalizadoras y poder regulatorio.

“Biopolítica”, el término acuñado por Foucault, ha sido retomada por varios teóricos con cierta indeterminación, refiere al orden de una política determinada en su conjunto por la vida, orientada hacia su conservación y su control.1 Lo que significa, en principio, no “una política a propósito de la vida, o del viviente”, sino “la vida que determina la política”, o bien “la esfera de la política que es coextensiva a la esfera de la vida”.2

 

Madonna Queer Move/ments Fassbinde By Adolfo Vásquez Rocca

Para Foucault las técnicas o disciplinas normalizadoras se corresponden con lo que lo que hoy conocemos como “biopolítica”, esto es, la historia de los sistemas disciplinarios y de poder, un dispositivo de defensa de la sociedad, que a partir del siglo XIX se emplaza en términos de “guerra interna” contra los peligros originados en el propio cuerpo social.3 El biopoder en Foucault debe ser analizado en dos niveles4, por un lado, se encuentra el poder disciplinario y por otro el poder regulatorio.

En el primer caso, el objetivo es el cuerpo del ‘hombre’, donde su blanco es el conocimiento, poder y subyugación a través de instituciones como el escuela, la prisión, hospitales, ejércitos y todas aquellos organismos que describió detalladamente Foucault en sus taxonomías de las instituciones. En este primer nivel, las tácticas utilizadas para el disciplinamiento dicen relación con estudios y prácticas criminalísticas, y educacionales. En segundo lugar, está el poder regulatorio (biopolítica) cuyo objetivo ya no es individual si no social, se ocupa de la población y de la raza bajo consideraciones no sólo conductuales, sino también biológicas e higiénicas, La institución por excelencia definida por Foucault para realizar este tipo de regulación es el Estado, a través de prácticas demográficas, sociológicas, políticas de migración, de longevidad y de salud pública.

Para Foucault, de manera claramente más restringida, la palabra designaba el hecho de que, a partir del siglo XVIII, el control de las condiciones de la vida humana se convirtió en un asunto político expreso (salud, alimentación, demografía, exposición a los peligros naturales y técnicos, etc.). Hasta ese momento, el poder se interesaba poco por ello, ya que tenía otros objetos de atención más directos para su ejercicio antes que nada, en territorio.

De esta forma Michel Foucault traza por primera vez la ecuación entre el surgimiento del individuo moderno y el biopoder: en su análisis del poder disciplinario, Foucault descubre que las técnicas de sujección y de normalización de los individuos intervienen sobre el cuerpo, es decir, sobre la salud, la sexualidad, la herencia biológica o racial, la higiene, clasificando a la población y distribuyendo a sus miembros en el mapa definitorio de lo normal y lo anormal, de la peligrosidad criminal, de la enfermedad y la salud.

Foucault descubre que las técnicas de-sujeción y de normalización de las que surge el individuo moderno tienen como punto de aplicación primordial el cuerpo: es alrededor de la salud, la sexualidad, la herencia biológica o racial, la higiene, los modos de relación y de conducta con el propio cuerpo, que las técnicas de individuación constituyen a los sujetos y los distribuyen en el mapa definitorio de lo normal y lo anormal, de la peligrosidad criminal, de la enfermedad y la salud. Es, pues,a partir del umbral de lo biológico, en esa zona entre lo biológico y lo social, que las tecnologías modernas intervienen y colonizan, de un modo nuevo, aquello que el mundo clásico reservaba a la esfera de lo doméstico y de lo privado -la esfera del oikos-.5

El cuerpo y la vida, el cuerpo como instanciación del ser viviente del hombre, se tornan materia política: de esa materia está hecho el “individuo moderno” de Foucault. Foucault considera que las políticas totalitarias -la nazi en primer lugar, aunque también la socialista- han sido biopolíticas porque han estado dirigidas, más que a una dominación de sus adversarios, al dominio de una población, de una «raza» o de un «pueblo» definido según las normas de la salud de la vitalidad productiva, etc. (Foucault lo ordena todo bajo una categoría muy amplia de racismo).6

Foucault advierte que el Estado “comienza a incluir entre sus tareas esenciales el cuidado de la vida de la población” y “es ante todo por una progresiva generalización y redefinición del concepto de vida vegetativa u orgánica (que coincide ahora con el patrimonio biológico de la nación […]” .

Entre los refinados y numerosos matices conceptuales comentados por Agamben respecto de Deleuze, dice que este último (en Deseo y placer) manifiesta que, en rigor, la vida no es naturaleza sino “el campo de inmanencia variable del deseo”; es decir, en una equivalencia con el concepto de Spinoza referido al perseverar en su propio ser, desear es “desear el propio deseo, constituirse como deseante”. La vida es el campo de inmanencia variable del deseo. La potencia que constituye la vida en sentido primordial (el nutrirse), coincide con el deseo de conservar su propio ser que define la potencia de la vida como inmanencia absoluta.

Queer Move/ments Fassbinde By Adolfo Vásquez Rocca

Algunos antecedentes del biopoder dentro de la obra de Foucault.

La obra de Foucault suele dividirse en tres momentos o etapas intelectuales. Si se atiende al estudio introductorio a la edición en español de la obra Tecnologías del yo7, el primer momento se centra alrededor de la pregunta por el saber entendida como arqueología en los textos La historia de la locura y La arqueología del saber. El segundo momento hace relación a los primeros acercamientos de Foucault a la pregunta por el poder en textos como El orden del discurso, Vigilar y castigar y La voluntad de saber. Finalmente, Foucault se ocupará de la pregunta por el gobierno de los sujetos, es decir, por las técnicas y tecnologías de la subjetividad. Lo anterior se verá reflejado en los textos La inquietud de sí, El uso de los placeres y La gubernamentalidad.

Siguiendo este ordenamiento, en un primer momento de la obra de Foucault, se ubican los diversos discursos relacionados con la ciencia y su tendencia a objetivar el sujeto como lo hace la biología, la economía o la historia natural. En segundo lugar, Foucault se ocupa de lo que él mismo denomina prácticas escindentes (practiques divisantes), por medio de las cuales el sujeto es dividido en el interior de sí mismo o de los otros; una vez más este proceso hace de él un objeto susceptible de ser categorizado: EnfermoSano, LocoCuerdo, Criminal No Criminal. El tercer momento foucaultiano, con su énfasis en el sujeto, al igual que algunos puntos relevantes del segundo momento foucaultiano, serán el punto de partida de las reflexiones sobre los sujetos y su relación con el poder. Al respecto Foucault precisa:

“Sin duda, el objetivo principal hoy no es descubrir, sino rechazar lo que somos. Nos es preciso imaginar y construir lo que podríamos ser para desembarazarnos de esta especie de “doble coerción” política que es la individualización y la totalización simultáneas de las estructuras del poder moderno. Podría decirse, para concluir, que el problema a la vez, político, ético, social y filosófico, que se nos plantea hoy no es tratar de liberar al individuo del Estado y sus instituciones, sino de liberarnos nosotros del Estado y del tipo de individualización que le es propio. Nos es preciso promover nuevas formas de subjetividad rechazando el tipo de individualidad que se nos ha impuesto durante siglos.”8

Antes que preocuparse por la génesis del Estado o por el surgimiento del moderno individualismo burgués, Foucault se va a preguntar por la tendencia de los modelos políticos modernos en pos del individualismo, al tiempo que refuerzan las instituciones y medidas tendientes a tomar a los individuos como un todo.

A propósito de la reflexión foucaultiana sobre el poder vale la pena resaltar como nuestro autor distingue entre dos paradigmas o formas de entender el poder. En primer lugar aborda la idea jurídica del poder, por la cual se atribuye al soberano el derecho legítimo que ejerce sobre los sujetos bajo la forma de contrato. En tanto que la segunda forma de entender el poder es denominada por Foucault forma disciplinaria del poder, en abierta oposición con la primera puesto que se caracteriza por ser anti soberana y anti jurídica. Se trata de una forma de control que ejerce la fuerza normalizando y creando las condiciones de vigilancia para imponer la docilidad de los sujetos.

La forma disciplinaria del poder es una forma de poder que, básicamente, no actúa sobre los sujetos, sino que los encausa hacia un horizonte de acción: No

disciplina, sino que normaliza9. No funciona con base en los ordenamientos jurídicos o los derechos, sino en normas y estándar es que aluden a una tecnología social. Es un poder que surge con el desarrollo de las ciencias humanas y, en particular, con el de las ciencias de la normalización. De tal modo que el poder no está centrado, sino que es difuso, no es propiedad exclusiva de nadie, sino anónimo, no se ejerce sino que se trasmite y se vive10.

En esta misma línea, a la hora de pensar el poder en Foucault, es preciso tener en cuenta dos “precauciones de método” al respecto: La primera es no considerar el poder como un fenómeno macizo y homogéneo, que opera en una sola dirección, sino como algo que circula en muchas direcciones y funciona en cadena. En una palabra: El poder es multidireccional y funciona siempre en red. La segunda precaución es que existen varios niveles en el ejercicio del poder. Foucault prefiere concentrarse en los niveles más bajos, allí donde la microfísica del poder trashuma por nuestro cuerpo (…) Tenemos entonces que Foucault distingue tres niveles de generalidad en el ejercicio del poder: un nivel microfísico en el que operarían las tecnologías disciplinarias y de producción de sujetos, así como las “tecnologías del yo” que buscan una producción autónoma de la subjetividad; un nivel mesofísico en el que se inscribe la gubernamentalidad del Estado moderno y su control sobre las poblaciones a través de la biopolítica; y un nivel macrofísico en el que se ubican los dispositivos supra estatales de seguridad que favorecen la libre competencia entre los Estados hegemónicos por los recursos naturales y humanos del planeta”.11

  1. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA  QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA


  1. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA  QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Formas de “gobierno sobre la vida”: gubernamentalidad y modelo neoliberal.
Escuelas de pensamiento foucaultianas.12

Por otro lado al intentar describir las estrategias de resistencia a las técnicas de poder desplegadas por Foucault cabe distinguir entre dos formas de entender el “gobierno sobre la vida”: una forma totalitaria, la otra neoliberal. Mucho más complicada es la cuestión de cómo resistir el gobierno neoliberal sobre la vida, justamente porque esta forma de gobierno es más un gobierno “de” la vida que “sobre” la vida. “El problema en relación con esto es que Foucault introdujo los términos de “gobierno” y de “biopolítica” pero nunca propuso una teoría sistemática acerca de la relación entre ellos. Por un lado, dentro de una discusión muy vasta sobre la gubernamentalidad, Foucault se da cuenta de que en la época moderna, el problema del gobierno comienza a centrarse en la vida biológica de los hombres y propone el análisis de una nueva forma de poder: el biopoder”.13 Ahora bien, aquí cabe una precisión fundamental, los intérpretes de Foucault se dividen en dos escuelas de pensamiento: por un lado, aquellos que dan una cierta prioridad a la biopolítica sobre el gobierno (y en general, podemos decir que ésta es la recepción italiana de Foucault), y por otro lado, aquellos que dan una cierta prioridad al problema del gobierno en cuanto una nueva mutación del poder/saber (y en general, podemos decir que ésta es la recepción anglosajona y franco-alemana de Foucault).14
Para Foucault, la idea de “gobierno” es una forma de “control” -poder- o de “regulación” que se ejerce a partir de la “naturaleza” misma de las cosas; no se aplica “desde afuera” a éstas, sino que les es inmanente. Ahora, para entender la resistencia posible a una gubernamentalidad neoliberal, se debe entender sobre cuáles lógicas de la vida se modela tal gubernamentalidad. Tales lógicas son muy variadas -algunas de ellas con pretensiones epistemológicas-: van desde lógicas darwinistas (evolución), o nietzscheanas (voluntad de poder), hasta lógicas del tipo explorado por Canguilhem (normativas), o por Derrida y Esposito, del tipo “autoinmunitario”, etc.

Ahora bien de la Sociedad Disciplinaria de Michel Foucault se comienza esbozar la idea de lo que vendría luego: la Sociedad de Control y es precisamente esta obra de Deleuze Postdata sobre las Sociedades de Control, la que ensambla con las reflexiones de Peter Sloterdijk En el mundo interior del capital a partir de ciertas reflexiones sobre la sociedad posmoderna, la influencia de los medios de comunicación y los cambios tecnológicos de los últimos años.15
FOUCAULT Por Adolfo Vásquez Rocca

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA


DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA  QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Marie-Hélène Bourcier

Queer Move/ments By Adolfo Vásquez Rocca Teoría de Género y Biopolitica

Marie-Hélène Bourcier est sociologue, maître de conférences à l’université Lille III1. Elle est une militante queer reconnue en France.

Foucault: las tecnologías del yo y la gubernamentalidad

La tecnología política tiene el objetivo de corregir la “anomalía” de los individuos y ajustar sus campos de acción a lo socialmente deseable y adecuado.

La tecnología del yo dice relación a las prácticas por las cuales los individuos se constituyen así mismo como sujetos, dentro de un sistema atravesado por un sinnúmero de relaciones de poder. Las tecnologías del yo entran en acción cuando, en la aplicación de una tecnología política, el individuo es conducido a tomar conciencia de su “anormalidad” o “falta” pero es inconsciente de aquello a lo que se induce. Así los sujetos solicitan, por iniciativa propia, ser tratados nuevamente por una tecnología política, con sus respectivas técnicas de intervención.

La gubernamentalidad se expresa en medidas estatales que operan sobre la producción de conocimientos, cuya elaboración emana de un conjunto de instituciones, expertos y disciplinas destinados a constituir un régimen social normalizador. En ese sentido, todo ese aparato de saberes e instituciones sociales va dirigido a identificar, clasificar y tipificar el grado de “anormalidad” de los individuos con el propósito de normalizarlos, modificarlos y acomodarlos a un orden social concebido por el discurso emanado del poder del Estado.

Estas medidas gubernamentales no tienen el propósito último de castigar o reprimir, sino de administrar la conducta de los individuos actuando sobre sus posibilidades de acción, “concientizándolos” de tal es posibilidades y anormalidades.

En su conferencia y posterior texto de 1981, Omnes Et Singulatum, Hacia una crítica de la razón política, Foucault señala como un hecho evidente el de que las sociedades europeas han evolucionado, gradualmente, hacia formas cada vez más centralizadas en cuanto al ejercicio del poder político.

Paralelo a este fenómeno, y en apariencia, contrario se da, según Foucault, un desarrollo rastreable de ciertas técnicas de poder orientadas hacia los individuos y destinadas a gobernar sobre éstos continuamente: “Si el Estado es la forma política de un poder centralizado y centralizador, llamemos pastorado al poder individualizador”. Así, la apuesta epistemológica de Foucault, estará encaminada a rastrear los orígenes, las conexiones y la evolución entre este poder individualizador y su contraparte, en los modelos de Estado venidos tras la revolución francesa.

Al distinguir entre “sociedades soberanas” y “sociedades disciplinarias” Foucault ya había señalado el paso, que ocurre en la época moderna, de una forma de poder que decide sobre la muerte y la ritualiza, a una nueva forma de poder que calcula técnicamente la vida en términos de población, de salud o de interés nacional. Por otra parte, precisamente en ese momento aparece la nueva separación homosexual/heterosexual.16 Trabajando en la línea iniciada por Audre Lorde, Ti-Grace Atkinson y el manifiesto “The-Woman-Identified-Woman”17 “Radicalesbians”, Wittig llegó a describir la heterosexualidad no como una práctica sexual sino como un régimen político, que forma parte de la administración de los cuerpos y de la gestión calculada de la vida, es decir, como parte de la “biopolítica”18. Una lectura cruzada de Wittig y de Foucault permitió a comienzos de los años 80 que se diera una definición de la heterosexualidad como tecnología bio-política destinada a producir cuerpos heteros.

  Queer Move/ments Fassbinde By Adolfo Vásquez Rocca

KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT: BIOPOLÍTICA, HIGIENE SOCIAL Y DISEÑO DEL “CUERPO BIOLÓGICO DE LA NACIÓN.

 

Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

1Dr. Adolfo Vásquez Rocca: Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor  de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago.

Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo Theoria – Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM. Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, © 2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.
http://www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html

E-mail: adolfovrocca@gmail.com

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FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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ARTÍCULOS:

– AGAMBEN, Giorgio, (2009): La inmanencia absoluta, en Ensayos sobre Biopolítica, Buenos Aires, Ed. Paidós, pp. 59 – 92; Originalmente en “L’immanenza absoluta” en Aut.aut, Nº 276, 1996, pp. 39 – 57.

  • VASQUEZ, Adolfo, (2007) Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización. Valencia: Colección Novatores, 2007.

1NANCY, Jean-Luc, La creación del mundo o la mundialización, Editorial Paidós, Barcelona, 2003, Barcelona, p. 115

2Sin duda, se encuentran también usos más restringidos del término. Pero aquí sólo se consideran los más propiamente filosóficos y que implican, proposiciones que revalúan fundamentalmente cada uno de los términos que lo componen.

3 FOUCAULT, Michel, (1977): Historia de la sexualidad – Vol 1: La voluntad de saber. México: Siglo XXI

4 TAYLOR, Dianna, (2011): Michel Foucault. Key Concepts. Reino Unido: Acumen.

5DELEUZE -FOUCAULT- AGAMBEN, Ensayos sobre Biopolítica: Excesos de vida, Giorgi, Gabriel y Rodríguez, Fermín (comps) [Gilles Deleuze /Michel Foucault /Antonio Negri / Slavov Zizek / Giorgio Agamben], Editorial Paidós, Buenos Aires, 2009.

6NANCY, Jean-Luc, La creación del mundo o la mundialización, Editorial Paidós, Barcelona, 2003, Barcelona, p. 116

7FOUCAULT, Michael. Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, 1990. p.12-13.

8Ibid., p.24.

9MENDIETA, Eduardo, “’Hacer vivir y dejar morir’: Foucault y la genealogía del racismo”. En: Tabula Rasa, Bogotá, Nº.6, enero–junio (2007); p.140.

10Ibid., p.141-142.

11CASTRO, Santiago. “Michel Foucault y la colonialidad del poder”. En: Tabula Rasa, Bogotá, No.6, enero–junio (2 007); p.162.

12La recepción italiana y la recepción anglosajona y franco-alemana

13 LEMM, Vanessa y [M. Vatter , B. Noys y G.Chirolla], “Poder, vida y subjetivación”, Revista de Estudios Sociales, Universidad de los Andes, Colombia, Nº 43, 2012, 166-173

14Ibid.

15VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk, Agamben y Nietzsche: Biopolítica, posthumanismo y Biopoder” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, Nº 23 | Julio-Diciembre.2009 (I) pp. 291-302

16PRECIADO, Beatriz, “Multitudes Queer: notas de una política para ‘los anormales’”, En Revista Multitudes. Nº 12. París, 2010

17Radicalesbians, « The Woman-Identified Woman », en Anne Koedt, dir. Notes from the Third Year, New York, 1971.

18Michel Foucault, Historia de la sexualidad, Volumen I, Siglo XXI, Madrid, 1979.

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MULTITUDES QUEER

-NOTES POUR UNE POLITIQUE DES “ANORMAUX”

Beatriz Preciado

BEATRIZ PRECIADO

Este artículo trata de la formación de los movimientos y de las teorías queer, de la relación que mantienen con los feminismos y del uso político que hacen de Foucault y de Deleuze. Analiza también las ventajas teóricas y políticas que aporta la noción de “multitudes” a la teoría y al movimiento queer, en lugar de la noción de “diferencia sexual”. A diferencia de lo que ocurre en EEUU, los movimientos queer en Europa se inspiran en las culturas anarquistas y en las emergentes culturas transgénero para oponerse al “Imperio Sexual”, especialmente por medio de una des-ontologización de las políticas y de las identidades. Ya no hay una base natural (“mujer”, “gay”, etc.) que pueda legitimar la acción política. Lo que importa no es la “diferencia sexual” o la “diferencia de l@s homosexuales”, sino las multitudes queer. Una multitud de cuerpos: cuerpos transgéneros, hombres sin pene, bolleras lobo, ciborgs, femmes butchs, maricas lesbianas… La “multitud sexual” aparece como el sujeto posible de la política queer.

A la memoria de Monique Wittig

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2590

« Entramos en una época en que las minorías del mundo comienzan a

organizarse contra los poderes que les dominan y contra todas las ortodoxias »

Félix Guattari,

Recherches

(Trois Milliards de Pervers), 1973.

La sexopolítica es una de las formas dominantes de la acción biopolítica en el capitalismo contemporáneo. Con ella el sexo (los órganos llamados « sexuales », las prácticas sexuales y también los códigos de la masculinidad y de la feminidad, las identidades sexuales normales y desviadas) forma parte de los cálculos del poder, haciendo de los discursos sobre el sexo y de las tecnologías de normalización de las identidades sexuales un agente de control sobre la vida.
Al distinguir entre « sociedades soberanas » y « sociedades disciplinarias » Foucault ya había señalado el paso, que ocurre en la época moderna, de una forma de poder que decide sobre la muerte y la ritualiza, a una nueva forma de poder que calcula técnicamente la vida en términos de población, de salud o de interés nacional. Por otra parte, precisamente en ese momento aparece la nueva separación homosexual/heterosexual. Trabajando en la línea iniciada por Audre Lorde [1], Ti-Grace Atkinson [2] y el manifiesto « The-Woman-Identified-Woman » [3] de « Radicalesbians », Wittig llegó a describir la heterosexualidad no como una práctica sexual sino como un régimen político [4], que forma parte de la administración de los cuerpos y de la gestión calculada de la vida, es decir, como parte de la “biopolítica” [5]. Una lectura cruzada de Wittig y de Foucault permitió a comienzos de los años 80 que se diera una definición de la heterosexualidad como tecnología bio-política destinada a producir cuerpos heteros (straight).
El imperio sexual

La noción de sexopolítica tiene en Foucault su punto de partida, cuestionando su concepción de la política según la cual el biopoder sólo produce disciplinas de normalización y determina formas de subjetivación. A partir de los análisis de Mauricio Lazzaratto [6] que distingue el biopoder de la potencia de la vida, podemos comprender los cuerpos y las identidades de los anormales como potencias políticas y no simplemente como efectos de los discursos sobre el sexo. Esto significa que hay que añadir diversos capítulos a la historia de la sexualidad inaugurada por Foucault. La evolución de la sexualidad moderna está directamente relacionada con la emergencia de lo que podría denominarse el nuevo “Imperio Sexual” (para resexualizar el Imperio de Hardt y Negri). El sexo (los órganos sexuales, la capacidad de reproducción, los roles sexuales en las disciplinas modernas…) es el correlato del capital. La sexopolítica no puede reducirse a la regulación de las condiciones de reproducción de la vida, ni a los procesos biológicos que “conciernen a la población”. El cuerpo hetero (straight) es el producto de una división del trabajo de la carne según la cual cada órgano es definido por su función. Toda sexualidad implica siempre una territorialización precisa de la boca, de la vagina, del ano. De este modo el pensamiento heterocentrado asegura el vínculo estructural entre la producción de la identidad de género y la producción de ciertos órganos como órganos sexuales y reproductores. Capitalismo sexual y sexo del capitalismo. El sexo del ser vivo se convierte en un objeto central de la política y de la gobernabilidad. En realidad, el análisis foucaultiano de la sexualidad depende en exceso de cierta idea de la disciplina del siglo XIX. A pesar de conocer los movimientos feministas americanos, la subcultura SM o el Fhar en Francia, nada de esto le llevó realmente a analizar la proliferación de las tecnologías del cuerpo sexual en el siglo XX: medicalización y tratamiento de los niños intersexuales, gestión quirúrgica de la transexualidad, reconstrucción y “aumento” de la masculinidad y de la feminidad normativas, regulación del trabajo sexual por el Estado, boom de las industrias pornográficas… Su rechazo de la identidad y de la militancia gay le llevará a inventarse una retroficción a la sombra de la Grecia Antigua. Ahora bien, en los años 50, asistimos a una ruptura en el régimen disciplinario del sexo. Anteriormente, y como continuación del siglo XIX, las disciplinas biopolíticas funcionaban como una máquina para naturalizar el sexo. Pero esta máquina no era legitimada por “la conciencia”. Lo será por médicos como John Money cuando comienza a utilizar la noción de “género” para abordar la posibilidad de modificar quirúrgica y hormonalmente la morfología sexual de los niños intersexuales y las personas transexuales. Money es el Hegel de la historia del sexo. Esta noción de género constituye un primer momento de reflexividad (y una mutación irreversible respecto al siglo XIX). Con las nuevas tecnologías médicas y jurídicas de Money, los niños “intersexuales”, operados al nacer o tratados durante la pubertad, se convierten en minorías construidas como “anormales” en beneficio de la regulación normativa del cuerpo de la masa straight (heterocentrada). Esta multiplicidad de los anormales es la potencia que el Imperio Sexual intenta regular, controlar, normalizar. El “post-moneismo” es al sexo lo que el post-fordismo al capital. El Imperio de los normales desde los años 50 depende de la producción y de la circulación a gran velocidad de los flujos de silicona, flujos de hormonas, flujo textual, flujo de las representaciones, flujo de las técnicas quirúrgicas, en definitiva flujo de los géneros. Por supuesto, no todo circula de manera constante, y además no todos los cuerpos obtienen los mismos beneficios de esta circulación: la normalización contemporánea del cuerpo se basa en esta circulación diferenciada de los flujos de sexualización . Esto nos recuerda oportunamente que el concepto de “género” fue ante todo una noción sexopolítica antes de convertirse en una herramienta teórica del feminismo americano. No es casualidad que en los años 80, en el debate que oponía a las feministas “constructivistas” y las feministas “esencialistas”, la noción de “género” va a convertirse en la herramienta teórica fundamental para conceptualizar la construcción social, la fabricación histórica y cultural de la diferencia sexual, frente a la reivindicación de la “feminidad” como sustrato natural, como forma de verdad ontológica.
Políticas de las multitudes queer
El género ha pasado de ser una noción al servicio de una política de reproducción de la vida sexual a ser el signo de una multitud. El género no es el efecto de un sistema cerrado de poder, ni una idea que actúa sobre la materia pasiva, sino el nombre del conjunto de dispositivos sexopolíticos (desde la medicina a la representación pornográfica, pasando por las instituciones familiares) que van a ser objeto de reapropiación por las minorías sexuales. En Francia, la mani del 1 de mayo de 1970, el número 12 de Tout y el de Recherches (Trois milliards de Pervers), el Movimiento de antes del MLF, el FHAR y las terroristas de las Gouines Rouges (Bolleras Rojas) constituyen una primera ofensiva de los “anormales”. El cuerpo no es un dato pasivo sobre el cual actúa el biopoder, sino más bien la potencia misma que hace posible la incorporación protésica de los géneros. La sexopolítica no es sólo un lugar de poder, sino sobre todo el espacio de una creación donde se suceden y se yuxtaponen los movimientos feministas, homosexuales, transexuales, intersexuales, transgéneros, chicanas, post-coloniales… Las minorías sexuales se convierten en multitudes. El monstruo sexual que tiene por nombre multitud se vuelve queer.
El cuerpo de la multitud queer aparece en el centro de lo que podríamos llamar, para retomar una expresión de Deleuze/Guattari, un trabajo de “desterritorialización” de la heterosexualidad. Una desterritorialización que afecta tanto al espacio urbano (por tanto, habría que hablar de desterritorialización del espacio mayoritario, y no de gueto) como al espacio corporal. Este proceso de “desterritorialización” del cuerpo supone una resistencia a los procesos de llegar a ser “normal”. El hecho de que haya tecnologías precisas de producción de cuerpos “normales” o de normalización de los géneros no conlleva un determinismo ni una imposibilidad de acción política. Al contrario. Dado que la multitud queer lleva en sí misma, como fracaso o residuo, la historia de las tecnologías de normalización de los cuerpos, tiene también la posibilidad de intervenir en los dispositivos biotecnológicos de producción de subjetividad sexual. Esto es concebible a condición de evitar dos trampas conceptuales y políticas, dos lecturas (equivocadas pero posibles) de Foucault. Hay que evitar la segregación del espacio político que convertiría a las multitudes queer en una especie de margen o de reserva de trasgresión. No hay que caer en la trampa de la lectura liberal o neoconservadora de Foucault que llevaría a concebir las multitudes queer como algo opuesto a las estrategias identitarias, tomando la multitud como una acumulación de individuos soberanos e iguales ante la ley, sexualmente irreductibles, propietarios de sus cuerpos y que reivindicarían su derecho inalienable al placer. La primera lectura tiende a una apropiación de la potencia política de los anormales en una óptica de progreso, la segunda silencia los privilegios de la mayoría y de la normalidad (hetero)sexual, que no reconoce que es una identidad dominante. Teniendo esto en cuenta, los cuerpos ya no son dóciles. “Des-identificación” (para retomar la formulación de De Lauretis), identificaciones estratégicas, reconversión de las tecnologías del cuerpo y desontologización del sujeto de la política sexual, estas son algunas de las estrategias políticas de las multitudes queer.
– Des-identificación. Surge de las bolleras que no son mujeres, de los maricas que no son hombres, de los trans que no son ni hombres ni mujeres. En este sentido, si Wittig ha sido recuperada por las multitudes queer es precisamente porque su declaración “las lesbianas no son mujeres” es un recurso que permite combatir por medio de la des-identificación la exclusión de la identidad lesbiana como condición de posibilidad de la formación del sujeto político del feminismo moderno.
– Identificaciones estratégicas: Identificaciones negativas como “bolleras” o “maricones” se han convertido en lugares de producción de identidades que resisten a la normalización, que desconfían del poder totalitario, de las llamadas a la “universalización”. Influidas por la crítica post-colonial, las teorías queer de los años 90 han utilizado los enormes recursos políticos de la identificación “gueto”, identificaciones que iban a tomar un nuevo valor político, dado que por primera vez los sujetos de la enunciación eran las propias bolleras, los maricas, los negros y las personas transgénero. A aquellos que agitan la amenaza de la guetización, los movimientos y las teorías queer responden con estrategias a la vez hiper-identitarias y post-identitarias. Hacen un uso radical de los recursos políticos de la producción performativa de las identidades desviadas. La fuerza de movimientos como Act Up, Lesbian Avengers o las Radical Fairies deriva de su capacidad para utilizar sus posiciones de sujetos “abyectos” (esos “malos sujetos” que son los seropositivos, las bolleras, los maricas) para hacer de ello lugares de resistencia al punto de vista “universal”, a la historia blanca, colonial y hetero de lo “humano”.
Afortunadamente, estas multitudes no comparten la desconfianza –insistimos en ello- de Foucault, Wittig y Deleuze hacia la identidad como lugar de acción política, a pesar de sus diferentes formas de analizar el poder y la opresión. A inicios de los años 70 el Foucault francés se distancia del Fhar a causa de lo que él llama “tendencia a la guetización”, mientras que al Foucault americano parecían gustarle mucho las “nuevas formas de cuerpos y de placeres” que las políticas de la identidad gay, lesbiana y SM habían producido en el barrio de Castro, el “gueto” de San Francisco. Por su parte, Deleuze criticaba lo que denominaba una identidad “homosexual molar”, porque pensaba que promovía el gueto gay, para idealizar la “homosexualidad molecular” que le permitiría hacer de las “buenas” figuras homosexuales, desde Proust al “travestí afeminado”, ejemplos paradigmáticos del proceso de “llegar a ser mujer” que estaba en el centro de su agenda política. Incluso le permitiría disertar sobre la homosexualidad en vez de cuestionarse sus propios presupuestos heterosexuales [7]. En cuanto a Wittig, podemos preguntarnos si su adhesión a la posición del “escritor universal” impidió que le borraran de la lista de los “clásicos” de la literatura francesa tras la publicación del Cuerpo Lesbiano en 1973. Está claro que no, cuando vimos cómo el periódico Le Monde se apresuraba a cambiar el título original de su nota necrológica, por un “Monique Wittig, la apología del lesbianismo” encabezado por la palabra “Desapariciones”. [8]

– Reconversión de las tecnologías del cuerpo: Los cuerpos de las multitudes queer son también reapropiaciones y reconversiones de los discursos de la medicina anatómica y de la pornografía, entre otros, que han construido el cuerpo hetero y el cuerpo desviado modernos. La multitud queer no tiene que ver con un “tercer sexo” o un “más allá de los géneros”. Se dedica a la apropiación de las disciplinas de los saberes/poderes sobre los sexos, a la rearticulación y la reconversión de las tecnologías sexopolíticas concretas de producción de los cuerpos “normales” y “desviados”. A diferencia de las políticas “feministas” u “homosexuales”, la política de la multitud queer no se basa en una identidad natural (hombre/mujer), ni en una definición basada en las prácticas (heterosexuales/homosexuales) sino en una multiplicidad de cuerpos que se alzan contra los regímenes que les construyen como “normales” o “anormales”: son las drag-kings, las bolleras lobo, las mujeres barbudas, los trans-maricas sin polla, los discapacitados-ciborg… Lo que está en juego es cómo resistir o cómo reconvertir las formas de subjetivación sexopolíticas. Esta reapropiación de los discursos de producción de poder/saber sobre el sexo es una conmoción epistemológica. En su introducción programática al famoso número de Recherches sin duda inspirado por el FHAR, Guattari describe esta mutación en las formas de resistencia y de acción política: “el objeto de este número –las homosexualidades hoy en Francia- no podía ser abordado sin poner en cuestión los métodos ordinarios de investigación en ciencias humanas que, bajo el pretexto de la objetividad, intentan establecer una distancia máxima entre el investigador y su objeto (…). El análisis institucional, por el contrario, implica un descentramiento radical de la enunciación científica. Pero para ello no basta con “dar la palabra” a los sujetos implicados –lo cual es a veces una iniciativa formal, casi jesuítica- sino que además hay que crear las condiciones de un ejercicio total, paroxístico, de esta enunciación (…). Mayo del 68 nos ha enseñado a leer en los muros y después hemos empezado a descifrar los grafitis en las prisiones, los asilos y hoy en los váteres. Queda por rehacer todo un “nuevo espíritu científico” [9]. La historia de estos movimientos político-sexuales post-moneistas es la historia de esta creación de las condiciones de un ejercicio total de la enunciación, la historia de un vuelco de la fuerza performativa de los discursos, y de una reapropiación de las tecnologías sexopolíticas de producción de los cueros de los “anormales”. La toma de la palabra por las minorías queer es un acontecimiento no tanto post-moderno como post-humano: una transformación en la producción y en la circulación de los discursos en las instituciones modernas (de la escuela a la familia, pasando por el cine o el arte) y una mutación de los cuerpos.
– Desontologización del sujeto de la política sexual. En los años 90 una nueva generación surgida de los propios movimientos identitarios comenzó a redefinir la lucha y los límites del sujeto político “feminista” y “homosexual”. En el plano teórico, esta ruptura tomó inicialmente la forma de un retorno crítico sobre el feminismo, realizado por las lesbianas y las post-feministas americanas, apoyándose en Foucault, Derrida y Deleuze. Reivindicando un movimiento post-feminista o queer, Teresa de Lauretis [10], Donna Haraway [11], Judith Butler [12], Judith Halberstam [13] en EEUU, Marie-Hélène Bourcier [14] en Francia, y lesbianas chicanas como Gloria Anzaldúa [15] o feministas negras como Barbara Smith [16] y Audre Lorde van a criticar la naturalización de la noción de feminidad que inicialmente había sido la fuente de cohesión del sujeto del feminismo. Se había iniciado la crítica radical del sujeto unitario del feminismo, colonial, blanco, emanado de la clase media-alta y desexualizado. Las multitudes queer no son post-feministas porque quieran o deseen actuar sin el feminismo. Al contrario. Son el resultado de una confrontación reflexiva del feminismo con las diferencias que éste borraba para favorecer un sujeto político “mujer” hegemónico y heterocentrado.
En cuanto a los movimientos de liberación de gays y lesbianas, dado que su objetivo es la obtención de la igualdad de derechos y que para ello se basan en concepciones fijas de la identidad sexual, contribuyen a la normalización y a la integración de los gays y las lesbianas en la cultura heterosexual dominante, lo que favorece las políticas pro-familia, tales como la reivindicación del derecho al matrimonio, a la adopción y a la transmisión del patrimonio. Algunas minorías gays, lesbianas, transexuales y transgéneros han reaccionado y reaccionan hoy contra ese esencialismo y esa normalización de la identidad homosexual. Surgen voces que cuestionan la validez de la noción de identidad sexual como único fundamento de la acción política; contra ello proponen una proliferación de diferencias (de raza, de clase, de edad, de prácticas sexuales no normativas, de discapacidad). La noción medicalizada de homosexualidad que data del siglo XIX y que define la identidad por las prácticas sexuales es abandonada en favor de una definición política y estratégica de las identidades queer. La homosexualidad tan bien controlada y producida por la scientia sexualis del siglo XIX ha explotado; se ha visto desbordada por una multitud de “malos sujetos” queer.
La política de las multitudes queer emerge de una posición crítica respecto a los efectos normalizadores y disciplinarios de toda formación identitaria, de una desontologización del sujeto de la política de las identidades: no hay una base natural (“mujer”, “gay”, etc.) que pueda legitimar la acción política. No tiene por objetivo la liberación de las mujeres de “la dominación masculina”, como quería el feminismo clásico, porque no se basa en la “diferencia sexual”, sinónimo de una división fundamental de la opresión (transcultural, transhistórica) basada en una diferencia de naturaleza que debería estructurar la acción política. La noción de multitud queer se opone a la de “diferencia sexual”, tal y como fue explotada tanto en los feminismos esencialistas (de Irigaray a Cixous, pasando por Kristeva) como por las variantes estructuralistas y/o lacanianas del discurso del psicoanálisis (Roudinesco, Héritier, Théry…). Se opone a las políticas paritarias derivadas de una noción biológica de la “mujer” o de la “diferencia sexual”. Se opone a las políticas republicanas universalistas que permiten el “reconocimiento” e imponen la “integración” de las “diferencias”en el seno de la República. No hay diferencia sexual, sino una multitud de diferencias, una transversalidad de las relaciones de poder, una diversidad de las potencias de vida. Estas diferencias no son “representables” dado que son “monstruosas” y ponen en cuestión por eso mismo no sólo los regímenes de representación política sino también los sistemas de producción de saber científico de los “normales”. En este sentido, las políticas de las multitudes queer se oponen tanto a las instituciones políticas tradicionales que se presentan como soberanas y universalmente representativas, como a las epistemologías sexopolíticas heterocentradas que dominan todavía la producción de la ciencia.

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

Notas
[1] Audre Lorde, Sister Outsider, California, Crossing Press, 1984.
[2] Ti-Grace Atkinson, « Radical Feminism »,en Notes from the Second Year, New York, Radical Feminism, 1970, pp. 32-37 ; Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey, New York, Links, 1974.
[3] Radicalesbians, « The Woman-Identified Woman », en Anne Koedt, dir. Notes from the Third Year, New York, 1971.
[4] Monique Wittig, The straight mind and other essays, Boston, Beacon Press, 1992.
[5] Michel Foucault, Historia de la sexualidad, Volumen I, Siglo XXI, Madrid, 1979.
[6] Maurizio Lazzarato, Puissances de l’invention. La psychologie économique de Gabriel Tarde contre l’économie politique, Paris, Les Empêcheurs de penser en rond, 2002.
[7] Para un análisis detallado de este uso de los tropos homosexuales, ver el capítulo « Deleuze o el amor que no osa decir su nombre », en Beatriz Preciado, Manifiesto contra sexual, Opera Prima, Madrid, 2002.
[8] Le Monde, sábado 11 de enero de 2003.
[9] Félix Guattari, Recherches, « Trois millards de pervers », marzo 1973, pp.2-3.
[10] Teresa De Lauretis, Technologies of Gender, Essays on Theory, Film, and Fiction, Bloomington, Indiana University Press, 1987.
[11] Donna Haraway, Ciencia, cyborgs y mujeres, Cátedra, Madrid. 1995.
[12] Judith Butler, El género en disputa, Paidós, México, 2001.
[13] Judith Halberstam, Female Masculinity, Durham, Duke University Press, 1998.
[14] Marie-Hélène Bourcier, Queer Zones, politiques des identités sexuelles, des représentations et des savoirs, Paris, Balland, 2001.
[15] Gloria Anzaldúa, Borderlands/La Frontera : The New Mestiza, San Francisco, Spinster/Aunt Lutte, 1987.
[16] Gloria Hull, Bell Scott and Barbara Smith, All the Women Are White, All the Black Are Men, But Some of Us Are Brave : Black Women’s Studies, New York, Feminist Press, 1982.

Revista Multitudes. Nº 12. París,

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

  Queer Move/ments Fassbinder

MULTITUDES QUEER

-NOTES POUR UNE POLITIQUE DES “ANORMAUX”

par  Beatriz Preciado

Le féminisme a commencé par la défense des femmes et la dénonciation de la domination masculine. Il se poursuit aujourd’hui dans de nouvelles luttes et dans d’inépuisables désirs de libération qui concerne tous les humains. Il n’y a pas un féminisme mais des féminismes, et chacun d’eux est une rencontre joyeuse et singulière entre des pratiques et des pensées d’horizons différents. Ces post-féminismes se rejoignent dans le numéro 12 de la revue Multitudes, auquel des femmes de toute l’Europe ont contribué (il est pour l’essentiel publié également en Italie dans la revue Posse). Des italiennes, des néerlandaises, des belges, des espagnoles, des anglaises, des serbes, des croates et des françaises, y tracent quelques trajets d’un « penser-femmes », illustrant la multiplicité des devenirs possibles.

Ce penser-femmes est évidemment au pluriel. La Femme n’existe que dans la langue, pas dans le désir et dans la vie. “ Fini la servante du seigneur, la femme de son mari, la bonne de son maître, la secrétaire de son patron. Vive les femmes ” dit l’en tête de ce numéro. Les féminismes travaillent à déconstruire l’essence de la femme, éclate le sujet “ femme ” unique dans lequel certains ont cherché la légitimité et la vérité de leurs luttes. Les pensées post-féministes et queer, issues du féminisme radical américain, et du féminisme transnational des femmes de couleur et des femmes du tiers monde, sont encore mal connues en France. Les femmes qui ont participé à ce numéro sont toutes “queer” à leurs manières, refusent les assignations identitaires, et brouillent les cases du grand tableau dans lequel les pouvoirs aimeraient nous voir tous rangés. Es-tu homme ou femme ? Homo ou hétéro ? Fuir ces questions, devenir étranger à l’image de soi, faire varier les limites des genres : telles sont les premières mesures d’une politique queer.

Les catégories traditionnelles de la politique (citoyen, représentation…) tremblent au contact de ces tentatives de penser la politique à partir de la prolifération des différences. Un défi est lancé aux institutions démocratiques : devenir capables de politiques par lesquelles les particularités ne soient pas broyées mais invitées à agir et à interagir ensemble. Devenir capables de politiques des minorités, de politiques des multitudes. Des politiques qui débordent les structures hiérarchiques et les invitent à penser et mettre en pratique leur dépérissement. De l’organisation des luttes à la production de la science, la question de la sortie de la domination de l’un sur l’autre est celle qui préoccupe le plus ces mouvements et qui les conduit à inventer de nouvelles formes de vie, de nouveaux rapports à l’espace et au temps. C’est ici que le slogan féministe” le personnel est politique ” prend tout son sens. La politique devient femme. Le travail, comme la consommation, comme les soins du corps, comme le spectacle, sont pris dans un devenir-femme irréversible : en se faisant service et communication le travail rejoint l’étendue incommensurable des savoir-faire féminins, entre productions de biens et reproduction de la vie, entre affects et savoirs.

Le numéro 12 de Multitudes brise joyeusement le miroir de l’unité féminine, laisse loin derrière lui le rappel à l’ordre des chiennes de garde pour dresser la carte du tendre d’une critique radicale et créatrice, la carte des féminismes, et faire un premier relevé topographique des multitudes.

Beatriz Preciado

Multitudes Queer: notas de una política para “los anormales”

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
Dr.
ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1 FOUCAULT
Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS
SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

MULTITUDES QUEER

-NOTES POUR UNE POLITIQUE DES “ANORMAUX”

par  Beatriz Preciado

Cet article traite de la formation des mouvements et des théories queer, de la relation qu’ils entretiennent avec les féminismes et de l’utilisation politique qu’ils font de Foucault et de Deleuze. Il explore aussi les avantages théoriques et politiques que procure la notion de “multitudes” par rapport à celle de “différence sexuelle” pour la théorie et le mouvement queer. À la différence de ce qui se passe aux Etats-Unis, les mouvements queer en Europe, s’inspirent des cultures anarchistes et de l’émergence des cultures transgenres pour contrer l’”Empire Sexuel” notamment en proposant une dés-ontologisation des politiques des identités. Plus de base naturelle (“femme”, “gay”, etc.) qui puisse légitimer l’action politique. Importance non de “la différence sexuelle” ou de “la différence des homosexuels (le) s”, mais des multitudes queer. Une multitude des corps : corps transgenres, hommes sans pénis, gouines garous, cyborgs, femmes butchs, pédés lesbiennes… La “multitude sexuelle” apparaît ainsi comme le sujet possible de la politique queer.

À la mémoire de Monique Wittig

« Nous entrons dans le temps où les minoritaires du monde commencent à s’organiser contre les pouvoirs qui les dominent et contre toutes les orthodoxies » Félix Guattari, Recherches (Trois Milliards de Pervers), mars 1973.

La sexopolitique est une des formes dominantes de l’action biopolitique dans le capitalisme contemporain. Avec elle le sexe (les organes soit disant « sexuels », les pratiques sexuelles mais aussi les codes de la masculinité et de la féminité, les identités sexuelles normales et déviantes) entre dans les calculs de pouvoir, faisant des discours sur le sexe et des technologies de normalisation des identités sexuelles un agent de contrôle de la vie.

En distinguant les « sociétés souveraines » des « sociétés disciplinaires », Foucault avait déjà attiré notre attention sur le passage, qui se fait à l’époque moderne, d’une forme de pouvoir qui décide de et ritualise la mort à une nouvelle forme de pouvoir qui calcule techniquement la vie en termes de population, de santé ou d’intérêt national. C’est d’ailleurs à ce moment précis qu’un nouveau clivage, hétérosexuel/homosexuel, fait son apparition. En travaillant dans une perspective déjà explorée par Audre Lorde [1], Ti-Grace Atkinson [2] et le manifeste « The-Woman-Identified-Woman » [3] des « Radicalesbians », Wittig en était arrivée à décrire l’hétérosexualité non pas comme une pratique sexuelle mais comme un régime politique [4], comme faisant partie de l’administration des corps et de la gestion calculée de la vie, et relevant de la « biopolitique ». [5] Une lecture croisée de Wittig et de Foucault aurait permis dès le début des années 80 de donner une définition de l’hétérosexualité comme technologie bio-politique destinée à produire des corps straight.

L’Empire sexuel

La notion de sexopolitique prend Foucault comme point de départ, tout en lui contestant sa conception de la politique selon laquelle le bio-pouvoir ne fait que produire des disciplines de normalisation et déterminer des formes de subjectivation. En s’inspirant des analyses de Maurizio Lazzarato [6] qui distingue le biopouvoir de la puissance de la vie, on peut comprendre les corps et les identités des anormaux comme des puissances politiques et non simplement comme des effets des discours sur le sexe. C’est dire qu’à l’histoire de la sexualité initiée par Foucault, il faut ajouter plusieurs chapitres. L’évolution de la sexualité moderne est en relation directe avec l’émergence de ce que l’on pourrait appeler le nouvel « Empire Sexuel »(pour resexualiser l’Empire de Hardt et de Negri). Le sexe (les organes sexuels, la capacité de reproduction, les rôles sexuels pour les disciplines modernes …) est le corrélat du capital. La sexopolitique ne peut pas être réduite à la régulation des conditions de reproduction de la vie, ni aux processus biologiques qui « concernent la population ». Le corps straight est le produit d’une division du travail de la chair selon laquelle chaque organe est défini par sa fonction. Une sexualité quelconque implique toujours une territorialisation précise de la bouche, du vagin, de l’anus. C’est ainsi que la pensée straight assure le lien structurel entre la production de l’identité de genre et la production de certains organes comme organes sexuels et reproducteurs. Capitalisme sexuel et sexe du capitalisme. Le sexe du vivant s’avère être un enjeu central de la politique et de la gouvernementalité.
En fait, l’analyse foucaldienne de la sexualité est par trop dépendante d’une certaine idée de la discipline au XIXème siècle. Sa connaissance des mouvements féministes américains, de la subculture SM ou du Fhar en France, rien de tout cela ne l’amène à véritablement envisager la prolifération des technologies du corps sexuel au XXème siècle : médicalisation et traitement des enfants intersexes, gestion chirurgicale de la transsexualité, reconstruction et « augmentation » de la masculinité et de la féminité normatives, régulation du travail sexuel par l’État, boom des industries pornographiques… Son rejet de l’identité et du militantisme gai l’amènera plutôt à se forger une rétrofiction à l’ombre de la Grèce Antique. Or on assiste dans les années 50 à une rupture dans le régime disciplinaire du sexe. Auparavant, et en continuité avec le XIXème siècle, les disciplines bio-politiques fonctionnaient comme une machine à naturaliser le sexe. Mais cette machine ne s’autorisait pas « la conscience ». Elle le fera avec des médecins comme John Money lorsque celui-ci commencera à utiliser la notion de « gender » pour rendre compte de la possibilité de modifier chirurgicalement et hormonalement la morphologie sexuelle des enfants intersexes et des personnes transsexuelles. Money est le Hegel de l’histoire du sexe. Cette notion de genre constitue un premier moment de réflexivité (et donc une mutation sans réversibilité par rapport au XIXème siècle). Avec les nouvelles technologies médicales et juridiques de Money, les enfants « intersexes », opérés à la naissance ou traités pendant la puberté, deviennent des minorités construites comme « anormales » au bénéfice de la régulation normative du corps de la masse straight. Cette multiplicité des anormaux est la puissance que l’Empire Sexuel s’efforce de réguler, de contrôler, de normaliser.
Le « post-monéisme » est au sexe ce que le post-fordisme est au capital. L’Empire des normaux depuis les années 50 dépend de la production et de la circulation à grande vitesse des flux de silicone, flux d’hormones, flux textuel, flux des représentations, flux des techniques chirurgicales, en définitive flux des genres. Bien entendu, tout ne circule pas de manière constante, et surtout les corps ne retirent pas tous les mêmes bénéfices de cette circulation : c’est dans cette circulation différentielle des flux de sexualisation que se joue la normalisation contemporaine du corps.
Voilà qui nous rappelle opportunément que le concept de « gender » est avant tout une notion sexopolitique avant de devenir un outil théorique du féminisme américain. Ce n’est pas un hasard si, dans les années 80, dans le débat opposant féministes « constructivistes » et féministes « essentialistes », la notion de « gender » va devenir l’outil théorique fondamental pour conceptualiser la construction sociale, la fabrication historique et culturelle de la différence sexuelle, face à la revendication de la « féminité » comme substrat naturel, comme forme de vérité ontologique.

Politiques des multitudes queer

De notion mise au service d’une politique de reproduction de la vie sexuée, le genre est devenu l’indice d’une multitude. Le genre n’est pas l’effet d’un système fermé de pouvoir, ni une idée qui se rabat sur la matière passive, mais le nom de l’ensemble des dispositifs sexopolitiques (de la médecine à la représentation pornographique en passant par les institutions familiales) qui vont faire l’objet d’une réappropriation par les minoritaires sexuels. En France, la manif du 1er mai 1970, le numéro 12 de Tout et celui de Recherches (Trois milliards de Pervers), le Mouvement d’avant le MLF, le FHAR et les terroriciennes des Gouines rouges constituent une première offensive des « anormaux ».
Le corps n’est pas une donnée passive sur laquelle agit le biopouvoir, mais plutôt la puissance même qui rend possible l’incorporation prosthétique des genres. La sexopolitique devient non seulement un site de pouvoir, mais surtout l’espace d’une création où se succèdent et se juxtaposent les mouvements féministes, homosexuels, transsexuels, intersexuels, transgenres, chicanas, post-coloniaux… Les minoritaires sexuels deviennent multitudes. Le monstre sexuel qui a pour nom multitude devient queer.
Le corps de la multitude queer apparaît au centre de ce que j’appellerai, pour reprendre une expression de Deleuze, un travail de « déterritorialisation » de l’hétérosexualité. Une déterritorialisation qui affecte aussi bien l’espace urbain (il faut donc parler de déterritorialisation de l’espace majoritaire et non de ghetto) que l’espace corporel. Ce processus de « déterritorialisation » du corps oblige à résister aux processus du devenir « normal ». Qu’il y ait des technologies précises de production des corps « normaux » ou de normalisation des genres ne se solde ni par un déterminisme, ni par une impossibilité de l’action politique. Bien au contraire. Parce que la multitude queer porte en elle, comme échec ou résidu, l’histoire des technologies de normalisation du corps, elle a aussi la possibilité d’intervenir dans les dispositifs biotechnologiques de production de subjectivité sexuelle.
On peut le penser à condition d’éviter deux pièges conceptuels et politiques, deux lectures (malheureuses mais possibles) de Foucault. Il faut éviter la ségrégation de l’espace politique qui ferait des multitudes queer une sorte de marge ou de réservoir de transgression. Il ne faut pas tomber dans le piège de la lecture libérale ou néo-conservatrice de Foucault qui amènerait à penser les multitudes queer par opposition aux stratégies identitaires, en prenant la multitude pour une accumulation d’individus souverains et égaux devant la loi, sexuellement irréductibles, propriétaires de leur corps et revendiquant leurs droits au plaisir inaliénable. La première lecture vise à une appropriation de la puissance politique des anormaux dans une optique de progrès, la deuxième passe sous silence les privilèges de la majorité et de la normalité (hétéro)sexuelle qui ne reconnaît pas qu’elle est une identité dominante. Cela admis, les corps ne sont plus dociles. « Dés-identification » (pour reprendre la formulation de De Lauretis), identifications stratégiques, détournement des technologies du corps et dés-ontologisation du sujet de la politique sexuelle, telles sont quelques unes des stratégies politiques des multitudes queer.

Dés-identification. Surgissent des gouines qui ne sont pas des femmes, des pédés qui ne sont pas des hommes, des trannies qui ne sont ni homme ni femme. À cet égard, si Wittig a été réinvestie par les multitudes queer, c’est précisément parce que sa déclaration selon laquelle « les lesbiennes ne sont pas de femmes » est une ressource permettant de contrer par la dés-identification l’exclusion de l’identité lesbienne comme condition de possibilité de la formation du sujet politique du féminisme moderne. Identifications stratégiques. Des identifications négatives comme « gouines » ou « pédés » sont devenues de possibles sites de production d’identités résistant à la normalisation, attentives au pouvoir totalisant des appels à « l’universalisation ». Sous l’impact de la critique post-coloniale, les théories queer des années 90 ont justement compté avec les énormes ressources politiques de l’identification « ghetto », des identifications qui allaient prendre une nouvelle valeur politique, puisque pour la première fois, les sujets de l’énonciation étaient les gouines, les pédés, les noirs et les personnes transgenres elles-mêmes. À ceux qui agitent la menace de la ghettoïsation, les mouvements et les théories queer répondent par des stratégies à la fois hyper-identitaires et post-identitaires. Ils font une utilisation maximale des ressources politiques de la production performative des identités déviantes. La force politique de mouvements comme Act Up, les Lesbian Avengers ou les Radical Fairies vient de leur capacité à investir des positions de sujets « abjects » (ces « mauvais sujets » que sont les séropos, les gouines, les tapettes) pour en faire des lieux de résistance au point de vue « universel », à l’histoire blanche, coloniale et straight de l’ « humain ».

Heureusement, ils ne partagent pas la méfiance qui fut – il faut y insister – celle de Foucault, Wittig et Deleuze envers l’identité comme site de l’action politique, et ce, en dépit de leurs différentes manières d’analyser le pouvoir et l’oppression. Au début des années 70, le Foucault français prend ses distances avec le Fhar à cause de ce qu’il qualifie de « tendance à la ghettoïsation », alors que le Foucault américain avait l’air de bien apprécier les « nouvelles formes de corps et de plaisirs » que les politiques de l’identité gaie, lesbienne et SM avaient permis de faire émerger dans le quartier de Castro, « le ghetto » de San Francisco. De son côté, Deleuze a critiqué ce qu’il appelait une identité « homosexuelle molaire » dont il pensait qu’elle faisait la promotion du ghetto gai, pour idéaliser l’ « homosexualité moléculaire » qui l’autorisera à faire des « bonnes » figures homosexuelles, de Proust au « travesti efféminé », des exemples paradigmatiques du processus du « devenir femme » qui était au cœur de son agenda politique. Et par là même à disserter sur l’homosexualité au lieu d’interroger ses propres présupposés hétérosexuels [7]. Quant à Wittig, on peut se demander si son adhésion à la position de « l’écrivain universel » a permis d’éviter son effacement de la liste des « classiques » de la littérature française après la publication du Corps Lesbien en 1973. Sans doute que non, quand on voit l’empressement du journal Le Monde à re-titrer sa notice nécrologique avec un « Monique Wittig , l’apologie du lesbianisme », chapeauté par le vocable « disparitions ». [8]

Détournements des technologies du corps. Les corps de la multitude queer sont aussi des réaproppriations et des détournements des discours de la médecine anatomique et de la pornographie, entre autres, qui ont construit le corps straight et le corps déviant modernes. La multitude queer n’a que faire du « troisième sexe » ou d’un « au delà des genres ». Elle se fait dans l’appropriation des disciplines de savoirs/pouvoirs sur les sexes, dans la réarticulation et le détournement des technologies sexopolitiques précises de productions des corps « normaux » et « déviants ». Par opposition aux politiques « féministes » ou « homosexuelles », la politique de la multitude queer ne repose pas sur une identité naturelle (homme/femme), ni sur une définition par les pratiques (hétérosexuelles/homosexuelles) mais sur une multiplicité des corps qui s’élèvent contre les régimes qui les construisent comme « normaux » ou « anormaux » : ce sont les drag kings, les gouines garous, les femmes à barbe, les trans-pédés sans bite, les handi-cyborgs… Ce qui est en jeu, c’est comment résister ou comment détourner des formes de subjectivation sexopolitiques.
Cette ré-appropriation des discours de production de pouvoir/savoir sur le sexe est un bouleversement épistémologique. Dans son introduction programmatique au fameux numéro de Recherches sans doute inspiré par le FHAR, Guattari décrit cette mutation dans les formes de résistance et d’action politiques : « l’objet de ce dossier – les homosexualités, aujourd’hui en France – ne pouvait être abordé sans remise en question des méthodes ordinaires de la recherche en sciences humaines qui, sous prétexte d’objectivisme, apportent tout leur soin à établir une distanciation maximum entre le chercheur et son objet (…). L’analyse institutionnelle, au contraire, implique un décentrement radical de l’énonciation scientifique. Mais il ne suffit pas, pour y parvenir, de se contenter de « donner la parole » aux sujets concernés – c’est quelquefois une démarche formelle, jésuitique même – encore faut-il créer les conditions d’un exercice total, voire paroxystique, de cette énonciation (…) Mai 68 nous a appris à lire sur les murs et, depuis, on a commencé à déchiffrer les graffitis dans les prisons, les asiles et aujourd’hui dans les pissotières. C’est tout un “nouvel esprit scientifique” qui est à refaire ». [9] L’histoire des mouvements politico-sexuels post-monéistes est l’histoire de cette création des conditions d’un exercice total de l’énonciation, l’histoire d’un renversement de la force performative des discours, et d’une réappropriation des technologies sexopolitiques de production des corps des « anormaux ». La prise de parole des minoritaires queer est un avènement non tant post-moderne que post-humain : une transformation dans la production, la circulation des discours dans les institutions modernes (de l’école à la famille en passant par le cinéma ou l’art) et une mutation des corps.

MANIFIESTO CONTRASEXUAL BEATRIZ PRECIADO

Dés-ontologisation du sujet de la politique sexuelle. Dans les années 90, une nouvelle génération émanant des mouvements identitaires eux-mêmes a entrepris de redéfinir la lutte et les limites du sujet politique « féministe » et « homosexuel ». Sur le plan théorique, cette rupture a d’abord pris la forme d’un retour critique sur le féminisme, opéré par les lesbiennes et les post-féministes américaines s’appuyant sur Foucault, Derrida et Deleuze. Se revendiquant d’une mouvance post-féministe ou queer, Teresa de Lauretis [10], Donna Haraway [11], Judith Butler [12], Judith Halberstam [13] aux Etats-Unis, Marie-Hélène Bourcier [14] en France, mais aussi les lesbiennes chicanas comme Gloria Andalzua [15] ou les féministes noires comme Barbara Smith [16] et Audre Lorde vont s’attaquer à la naturalisation de la notion de féminité qui avait initialement été la source de cohésion du sujet du féminisme. La critique radicale du sujet unitaire du féminisme, colonial, blanc, issu de la classe moyenne supérieure et désexualisant était en marche. Si les multitudes queer sont post-féministes, ce n’est pas parce qu’elles veulent ou qu’elles peuvent faire sans le féminisme. Bien au contraire. Elles sont le résultat d’une confrontation réflexive du féminisme avec les différences que celui-ci effaçait au profit d’un sujet politique « femme » hégémonique hétérocentrique.

TESTO YONQUI BEATRIZ PRECIADO

Quant aux mouvements de libération gais et lesbiens, depuis que leur objectif est l’obtention de l’égalité des droits et que pour ce faire ils se fondent sur des conceptions figées de l’identité sexuelle, ils contribuent à la normalisation et à l’intégration des gais et des lesbiennes dans la culture hétérosexuelle dominante en favorisant des politiques familialistes comme la revendication du droit au mariage, à l’adoption et à la transmission du patrimoine. C’est contre cet essentialisme et cette normalisation de l’identité homosexuelle que des minorités gaies, lesbiennes, transsexuelles et transgenres ont réagi et réagissent. Des voix se font entendre pour questionner la validité de la notion d’identité sexuelle comme unique fondement de l’action politique et pour y opposer une prolifération de différences (de race, de classe, d’âge, de pratiques sexuelles non normatives, de handicap). La notion médicalisée d’homosexualité qui date du XIXème siècle et qui définit l’identité par les pratiques sexuelles a été abandonnée au profit d’une définition politique et stratégique des identités queer. L’homosexualité bien policée et produite par la scienta sexualis du XIXème siècle a explosé ; elle s’est vue débordée par une multitude de « mauvais sujets » queer.4

PORNOTOPIA: ARQUITECTURA Y… BEATRIZ PRECIADO

La politique des multitudes queer émerge donc d’une position critique par rapport aux effets normalisants et disciplinaires de toute formation identitaire, d’une dés-ontologisation du sujet de la politique des identités : il n’y a pas de base naturelle (« femme », « gai », etc. ) qui puisse légitimer l’action politique. Elle n’a pas pour objet la libération des femmes de « la domination masculine », comme le veut le féminisme classique, puisqu’elle ne s’appuie pas sur la « différence sexuelle », synonyme de clivage majeur de l’oppression (transculturelle, transhistorique) en ce qu’elle relèverait d’une différence de nature et devant structurer l’action politique. La notion de multitude queer s’oppose donc résolument à celle de « différence sexuelle », telle qu’elle est exploitée aussi bien dans les féminismes essentialistes (d’Irigaray à Cixous en passant par Kristeva) que dans les variations structuralistes et/ou lacaniennes du discours de la psychanalyse (Roudinesco, Héritier, Théry….). Elle s’oppose aux politiques paritaires dérivées d’une notion biologique de la « femme » ou de « la différence sexuelle ». Elle s’oppose aux politiques républicaines universalistes qui concèdent la « reconnaissance » et imposent l’ « intégration » des « différences » au sein de la République. Il y n’a pas de différence sexuelle, mais une multitude de différences, une transversale des rapports de pouvoir, une diversité de puissances de vie. Ces différences ne sont pas « représentables » car elles sont « monstrueuses » et remettent en question par là même les régimes de représentation politique, mais aussi les systèmes de production de savoir scientifiques des « normaux ». En ce sens, les politiques des multitudes queer s’opposent non seulement aux institutions politiques traditionnelles qui se veulent souveraines et universellement représentatives, mais aussi aux épistémologies sexopolitiques straight qui dominent encore la production de la science.

NOTAS

[1] Audre Lorde, Sister Outsider, California, Crossing Press, 1984.

[2] Ti-Grace Atkinson, « Radical Feminism », in Notes from the Second Year, New York, Radical Feminism, 1970, pp. 32-37 ; Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey, New York, Links, 1974.

[3] Radicalesbians, « The Woman-Identified Woman », in Anne Koedt, dir. Notes from the Third Year, New York, 1971.

[4] Monique Wittig, La pensée straight, traduction Marie-Hélène Bourcier, Paris, Balland, 2001.

[5] Michel Foucault, Histoire de la sexualité, Tome I, Paris, Gallimard, 1976, p. 177.

[6] Maurizio Lazzarato, Puissances de l’invention. La psychologie économique de Gabriel Tarde contre l’économie politique, Paris, Les Empêcheurs de penser en rond, 2002.

[7] Pour une analyse détaillée de cette utilisation des tropes homosexuels, cf. le chapitre intitulé « Deleuze ou l’amour qui n’ose pas dire son nom » dans Manifeste Contrasexuel, Paris, Balland, 2000.

[8] Le Monde, samedi 11 janvier 2003.

[9] Félix Guattari, Recherches, « Trois millards de pervers », publié en mars 1973, pp.2-3.

[10] Teresa De Lauretis, Technologies of Gender, Essays on Theory, Film, and Fiction, Bloomington, Indiana University Press, 1987.

[11] Donna Haraway, Simians, Cyborgs, and Women, The Reinvention of Nature, New York, Routledge, 1991.

[12] Judith Butler, Gender Trouble, New York, Routledge, 1990.

[13] Judith Halberstam, Female Masculinity, Durham, Duke University Press, 1998.

[14] Marie-Hélène Bourcier, Queer Zones, politiques des identités sexuelles, des représentations et des savoirs, Paris, Balland, 2001.

[15] Gloria Andalzua, Borderlands/La Frontera : The New Mestiza, San Francisco, Spinster/Aunt Lutte, 1987.

[16] Gloria Hull, Bell Scott and Barbara Smith, All the Women Are White, All the Black Are Men, But Some of Us Are Brave : Black Women’s Studies, New York, Feminist Press, 1982.

Majeure : Féminismes, queer, multitudes

“Une chambre à soi” au sein de Multitudes

Multitudes queer 

BEATRIZ PRECIADO

Discípula de los filósofos Michel Foucault y Jacques Derrida, se declara tránsgenero. Una denominación que supera las distinciones entre hombre y mujer; homosexual y heterosexual; intersexual y transexual. Todas las clasificaciones le quedan “estrechas”. Prefiere el calificativo queer (maricón, bollera), un insulto que algunas minorías sexuales adoptan como suyo para reafirmar su diferencia. Profesora de Técnicas del Cuerpo en París, vive allí con su novia, la escritora y directora de cine francesa Virginie Despentes.

Discípula de los filósofos Michel Foucault y Jacques Derrida, se declara tránsgenero. Una denominación que supera las distinciones entre hombre y mujer; homosexual y heterosexual; intersexual y transexual. Todas las clasificaciones le quedan “estrechas”. Prefiere el calificativo queer (maricón, bollera), un insulto que algunas minorías sexuales adoptan como suyo para reafirmar su diferencia. Profesora de Técnicas del Cuerpo en París, vive allí con su novia, la escritora y directora de cine francesa Virginie Despentes.

BEATRIZ PRECIADO

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

BEATRIZ PRECIADO

Profesora, teoría del género

Filósofa de formación, Beatriz Preciado enseña teoría del género en la Universidad de Paris VIII y dirige el proyecto de investigación y producción artística Tecnologías del Género, en el Macba (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona). Representante de un feminismo “alternativo”, a través de sus escritos y sus talleres impulsa iniciativas teóricas y políticas drag king, postpornográficas y transgénero.

Beatriz Preciado (Burgos, 1970) es una filósofa feminista. Se destaca por ser una de las principales referentes en España de la Teoría Queer y la filosofía del género[cita requerida]. Ha sido discípula de Ágnes Heller y Jacques Derrida.

Se doctoró en Teoría de la Arquitectura en la Universidad de Princeton, donde obtuvo premio extraordinario fin de carrera y donde fue investigadora bajo la dirección de Betriz Colomina. Obtuvo un máster de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género en la New School for Social Research de Nueva York. Fue alumna de Ágnes Heller y Jacques Derrida. Marcha en 1999 a París gracias a una invitación de Derrida para participar en los seminarios de L’École des Hautes Etudes en Sciences Sociales. En esos años destacó por su colaboración en los inicios de la Teoría Queer en Francia, concretamente con un grupo de escritores liderado por Guillaume Dustan y conocido como “Le Rayon Gay”.

Ha colaborado con el MACBA en la organización de los seminarios Pornografía, pospornografía: estéticas y políticas de representación sexual (junio de 2003) e Identidades minoritarias y sus representaciones críticas (febrero-noviembre de 2004) Actualmente es directora del Programa “Somateca: feminismos, producción biopolítica, prácticas queer y trans” en el Centro de Estudios Avanzados del Museo Nacional Reina Sofía También del Centro de Estudios del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Es profesora de la cátedra Historia Política del cuerpo y teoría del género en el Departamento de Estudios de la Danza-Universidad París VIII. Autora de numerosos artículos publicados en las revistas Multitudes, Eseté o Artecontexto, entre otras.

En su primer libro, Manifiesto Contra-sexual (2002), inspirada por las tesis de Michel Foucault, reflexiona sobre los modos de subjetivación e identidad, así como sobre la construcción social y política del sexo, tomando parte a raíz de ello en distintos foros internacionales. Será traducido a varios idiomas, siendo hoy una referencia indispensable en la teoría queer.

A Manifiesto Contra-sexual le seguirá en 2008 (y publicado por Espasa en la edición en castellano) Testo Yonqui, donde hace un recorrido y análisis de lo que denomina régimen farmacopornográfico, es decir, el capitalismo en el que las industrias farmacéutica y de la pornografía juegan un papel crucial. Denomina, por tanto, al actual sistema capitalista, capitalismo farmacopornográfico. Los capítulos dedicados a este análisis se complementan con aquellos en los que, de forma autobiográfica, Beatriz Preciado describe el proceso de autoadministración de testosterona al que se somete. En palabras de la propia autora:

Este libro no es una autoficción. Se trata de un protocolo de intoxicación voluntaria a base de testosterona sintética que concierte el cuerpo y los afectos de B.P. Es un ensayo corporal.1

En abril de 2010 queda finalista del Premio Anagrama de Ensayo en su XXXVIII edición2 con el libro Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en «Playboy» durante la guerra fría. El jurado del premio estaba compuesto por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater, Vicente Verdú y el editor Jorge Herralde.

“La sexualidad es como las lenguas. Todos podemos aprender varias”. Entrevista en El País,

Iba a un colegio de monjas, pero nunca tuve problema por ser distinta. Cuando me decían qué quería ser de mayor, respondía: hombre. Me veía como hombre porque ellos tenían acceso a las cosas que quería hacer: astronauta o médico. Nunca lo viví como vergonzoso ni traumático, era algo a lo que creía tener derecho. De cría, hasta tenía una hucha para hacerme un cambio de sexo.

¿Qué referentes tenía en esa época: Burgos, primeros ochenta?

Ninguno. Yo me movía en un mundo en el que el referente era la parroquia, imagínate.

Entonces, ¿se guió por instinto?

De niña, sí. El instituto fue fundamental. Simona, una maestra con un hijo autista, reclutó a niños con problemas y creó una clase. El grupo G. Autistas, superdotados, raros. Ocho marcianos feos y atroces. Terribles, pero mimados. Adoraba a mis profesores, eran muy abiertos para como era yo.

De aquella llamada a hoy, ¿cómo llevan sus padres su activismo sexual?

Fue traumático y lo sigue siendo. Mi padre era un empresario respetable. Mi madre, costurera de novias. Soy hija única. Imagino que esperaban otra cosa de mí. Son religiosos y de derechas como se es de derechas en Burgos, de forma irreflexiva, porque toca. En ese contexto fui rebelde, pero no porque me lo propusiera, sino porque cada cosa que hacía escandalizaba. Yo era un ovni, sí, pero no lo viví como algo que ocultar.

¿De dónde sale su rebeldía, si no sufre por ser como es?

Lo más duro para mí es ver cómo la gente se deja reprimir.

Entonces ¿es una rebeldía solidaria?

Siempre ha tenido algo político. Daba charlas a los niños para decirles: hagamos esto, organicémonos. Yo no me dejé reprimir, pero sí han sido dolorosas las rupturas con mis amigos o mi familia cuando no aceptan lo que para mí es natural. Con mis padres ha sido una larga pedagogía. Mi carácter no es el más tolerante. Ahora pienso: os tolero en vuestra manera de ser, qué voy a hacer. Pero entonces fue muy intenso. Con 16 años fui con el grupo G a Filadelfia y volví con la idea de hacer filosofía política.

¿Qué le atrae a una adolescente de la investigación filosófica?

Yo era muy de ciencias, quería hacer biología genética. Pero en bachillerato me di cuenta de que las cuestiones a las que quería responder no iba a resolverlas con la biología, y que ese otro lugar era la filosofía.

Usa conceptos como ‘biohombre’, ‘biomujer’, ‘biopolítica’; la biología está en su obra.

Sí, me interesa la vida, pero en su dimensión somática, carnal, corporal.

También habla de arquitectura, de la ciudad como organismo.

Quizá el origen de todo sea el cuerpo, pero no como organismo natural, sino como artificio, como arquitectura, como construcción social y política. Eso que siempre imaginamos como biológico -la división entre hombre y mujer, masculino y femenino- y que es una construcción social. Me interesa la dimensión técnica de eso que parece natural.

Hablamos de género en Occidente en 2010. Pero pensemos en un niño que nace en Malí, ¿su sexo y su género también es artificio biopolítico?

Claro, fíjate en las distinciones que estableces. Para indicar naturaleza, piensas en África, como si aquí estuviera la tecnología y el artificio, y en África, la naturaleza. Estas distinciones funcionan para lo masculino y lo femenino. Lo masculino como técnica, construcción, cultura. Lo femenino como naturaleza, reproducción. Lo que es construido es esa distinción naturaleza/cultura que no existe, que es ficticia.

¿Los cromosomas XX y XY no significan nada?

Son un modelo teórico que aparece en el siglo XX para intentar entender una estructura biológica, punto.

Sostiene que la sexualidad es plástica. Que no es una constante en la vida, ni siquiera en el día. ¿Esa es la esencia de su teoría?

En parte sí, en el sentido de que la sexualidad, que es de forma más amplia la subjetividad, y en la que entra la identidad y la orientación sexual, los modos de desear, los modos de obtener placer, son plásticos. Y precisamente por eso están sometidos a regulación política. Si fueran naturales y determinados de una vez por todas, no la habría.

Por regulación se refiere a que se determine que se es hombre o mujer en el DNI, y a ello correspondan X derechos, X deberes, X roles.

Exacto. Hay un enorme trabajo social para modular, controlar, fijar esa plasticidad. Y no sólo política, también psicológicamente. Cada individuo es una instancia de vigilancia suprema sobre su propia plasticidad sexual. Cuando preguntabas de dónde viene mi rebelión, es de ahí. Cómo es posible que no estemos en revuelta constante, que esto no sea la revolución.

¿Por qué tendría yo, mujer, heterosexual, casada, madre de dos hijas y moderadamente conforme con su vida, que rebelarme?

Deberías estar en rebelión porque hay un cierre, una clausura de tu identidad que impide cualquier otra posibilidad. Desde el momento en que dices: yo, biomujer, casada, madre…

Ya me estoy perdiendo cosas.

Efectivamente. Declararse heterosexual también supone un conjunto de arreglos posibles, pero suponen una coreografía tan estrecha que lo que me parece terrible es que se acepte como inamovible. No creo en la identidad sexual, me parece una ficción. Un fantasma en el que uno se puede instalar y vivir confortablemente.

Y feliz.

Por supuesto. Pero es que ese es precisamente el éxito de la biopolítica.

Que nos comemos el ‘soma’ y encima contentos.

Totalmente. Cuando hablamos de biopolítica, estamos hablando del control externo e interno de las estructuras de la subjetividad y la producción de placer. Me defino como transgénero, pero he salido con biohombres, con biomujeres, con trans Y te puedo decir que cuando eres biomujer, asignada socialmente como mujer, y sales con un biohombre, asignado como hombre, experimentas una reorganización de tu campo social. De repente, tu familia está contenta. Es un sistema de comunicación complejo, en el que emites signos que son descodificados: estoy de acuerdo con el sistema de producción, y voy a reproducir la nación tal como la conoces.

Aunque seas infiel, o seas un gay en el armario.

Claro, la máquina de control eres tú, y lo interesante es la forma de desactivarla. Por eso me interesa escribir, dar clases, el activismo. Hay posibilidad de rebelión en cualquier parte.

¿Ese activismo es una postura intelectual, o le sale de las tripas?

Pero ¿qué son mis tripas? Volvemos a la misma diferencia. Yo nací con una deformación de mandíbula. Durante años no tuve fotografías personales, sólo médicas. En casa no hacíamos fotos porque yo era deforme. Desde los siete años tengo ritualmente encuentros con el sistema médico. A los 18 me hacen una operación funcional, pero también estética. Era necesaria, pero tampoco tuve opción de decir no al aparato médico. Tenía una cara atroz, de caballo, y en cuanto salí, todos me dijeron que estaba fantástica. Viví esa operación como un cambio de sexo en el sentido de que era un cambio de identidad.

¿Porque la devolvió al redil de la ‘normalidad’?

Sí, fue un modo de normalizar mi cara. A partir de ahí empiezo a distanciarme de todo eso de qué eres tú naturalmente, o qué son tus tripas, o que la cara es el espejo del alma. Mi cara no es el espejo del alma, es el espejo de la medicina plástica de la España de los ochenta.

Parece que su rebeldía sí tiene algunas semillas.

Algo hay. Cuando salí de la operación, me gasté el dinero ahorrado para cambiar de sexo en viajar. Me di cuenta de que mi imagen y la que los otros veían no coincidían ni coincidirían nunca. Es como la anorexia. Yo aún le pregunto a mi novia si me ha crecido hoy la mandíbula. Por eso veo el cuerpo como arquitectura, como relación con las instituciones médicas, jurídicas y políticas.

Leyendo su obra, su vida parece una batalla constante contra la norma. ¿Por qué no se relaja?

Yo me veo relajadísima, mucho más que los otros. Lo que observo en la gente es una tensión aunque sea inconsciente por adecuarse a lo que se supone que es femenino, masculino, a la heterosexualidad o la homosexualidad. Yo también he experimentado la presión homosexual al decir que no soy un tío ni una tía. En la homosexualidad hay restricciones, reglas precisas. La tensión está ahí, la revolución es otra cosa.

¿Su estado natural?

No [ríe], ya me gustaría. Hay veces que no puedo evitar decir: cero solidaridad con el género humano y su cultura de la guerra.

¿Por qué esa desesperanza?

Hay una teórica queer americana, Sedwick, que decía que la revolución es un modo de salir de la depresión política. Es como si viviéramos en estado de patología, veo una gran depresión colectiva cuyos signos son el consumo aberrante, la producción de desigualdades, lanormalización excesiva, la sobrevigilancia, la cultura de la guerra.

¿Lo que llama ‘régimen farmacopornográfico’ es un nuevo fascismo basado en el sexo?

No, el fascismo no es depresivo, sino histriónico, mientras que el momento farmacopornográfico es de sobreadicción, sobreconsumo, destrucción. Como si nos hubiéramos dado colectivamente las condiciones de nuestra propia destrucción y estuviéramos de acuerdo. Y digo esto consciente de que puedo parecer un padre jesuita.

¿Pero esta no es una cultura hedonista?

No. El hecho de que lo que mueve la cultura sea el placer no quiere decir que el fin sea hedonista. El objetivo es la producción, el consumo y, en último término, la destrucción. El reto de lo que debería ser una izquierda para el siglo XXI es tomar conciencia de ese estado de depresión colectivo, a diferencia de la derecha, que vive en la euforia del consumo, de la producción de desigualdades, de la destrucción. La izquierda tiene que decir: mierda, la estamos cagando, y eso tiene que llevar a un despertar revolucionario. Y creo que eso puede venir de esos que hemos apartado a los márgenes de lo político: los gays, las lesbianas, los yonquis, las putas. Ahí hay modos de producción estratégicos para la cultura y la economía, y ahí se están produciendo soluciones.

¿Y qué aportan esos ‘detritus del sistema’, como usted los llama?

Inventan nuevas formas de relación personal y política que se salen de una coordenada que engancha con las políticas coloniales del siglo XV y que tienen que ver con la familia, la nación, la raza. Esa línea se ha agotado, hay que abrirse a lo no familiar, no nacional, no racial, no generizado.

¿Es consciente de la difícil comprensión y ‘venta’ de ese modelo?

No aspiro a venderlo. Y no es tan difícil. En mis charlas siento que lo del estado depresivo conecta. Pese a la enorme complejidad del mundo contemporáneo, veo una terrible reducción a lo de siempre.

Es gracioso el pasaje de ‘Testo yonqui’ cuando vuelve a Burgos y ve a sus ex novietas del cole paseando por el Espolón con sus niños y sus mechas perfectas.

Las respeto y las adoro. Sobre todo porque sé que detrás de las mechas y los niños siguen resistiendo, están vivas.

Se define como una terrorista, una guerrillera.

Así me ven los otros. Yo hacía mis cosas, todos decían: que paren esa revolución, y yo no comprendía que la revolución era yo. Disfruto de la inteligencia colectiva. Mi primera Gay Parade en Nueva York fue el mayor subidón de éxtasis vital de mi vida. Éramos 3.000 bolleras por la calle, ese espacio que nos tenían prohibido. Fue darme cuenta de que otro mundo es posible, de que la realidad puede cambiar, eso me fascina.

Los transexuales claman por entrar en los protocolos de reasignación de sexo. Sin embargo, usted deplora que estén regulados por el Estado.

Hay una multiplicidad de maneras de ser transexual. He estado en asociaciones de lesbianas radicales y, en tres años, la mitad habían cambiado de sexo. Desconfío de los dogmas acerca de la identidad sexual, porque he visto todo y su contrario. Los protocolos son un modo de normalizar la plasticidad sexual. España es una especie de gallifante de Turquía y Suecia. Hay una base biopolítica cuyos emblemas son el género, la heterosexualidad, la familia, la raza y la nación. Pero también un régimen farmacopornográfico en el que el sexo es objeto de consumo y producción. La colisión de esos dos regímenes lleva a una situación delirante, en la que puedes acceder a operaciones de cambio de sexo, pero sólo con las condiciones exigidas para normalizarte.

En ‘Testo yonqui’, usted es el objeto de su investigación. ¿No le da pudor esa exposición?

No, y eso que me eduqué con monjas y estudie filosofía en Comillas con los jesuitas. Los adoré, estaban metidos hasta el fondo en el marxismo y la teoría de la liberación. Son fantásticos. Sigo teniendo relación con Juan Masiá, un filósofo al que excomulgaron por decir que el condón es de sentido común. Nos intercambiamos obras.

¿En serio? ¿Y qué comenta un jesuita de sus prácticas sexuales en ‘Testo yonqui’?

Nada [ríe]. Pero no hace falta, sé que me aprecia y nos queremos mucho.

Me refería a si no le da pudor exponer su sexualidad.

Al contrario: mi sexualidad ha sido siempre invisible. Lo que era visible es el estereotipo que la gente tiene sobre la sexualidad lesbiana o trans. Entonces no lo veo como una forma de exposición impudorosa, sino como un modo de producción de visibilidad. Hay un elemento de propaganda. Una amiga, Itziar Ziga, ha escrito un libro, Devenir perra, en el que dice: nosotros follamos más y mejor. Follamos fuera de vuestras restricciones normativas y eso es un placer que nunca conoceréis. Y si os tienta saberlo, wellcome to the revolution.

¿Ese sería el orgullo ‘queer’: follamos más y follamos mejor?

Sí, y quizá vivimos en otro mundo. En otro mundo que existe y que esta aquí, justo al lado.

Usted es una celebridad en los círculos ‘queer’, da clases en la Universidad París VIII, pero es desconocida en España. ¿Se ve de profesora en la Complutense?

En España hay instituciones casi feudales. Y dentro de ellas, en un caos extraordinario, suceden cosas paradójicas. En cualquier universidad hay elementos revolucionarios, puntos de resistencia. La revolución no está en otro lado, está aquí, y en la Complutense también.

A ver si la nombran hija predilecta de Burgos.

[Risas]. Ahora, con lo del premio, mi madre dice: qué bien, hija, sales en el periódico, pero tienen la mala idea de sacarte con bigote. No sabe que mi gran orgullo mediático es la portada de la revista transgénero americana.

Desde fuera, lo suyo puede parecer un espectáculo provocativo.

Sí, siempre existe ese riesgo de apariencia estrambótica y consumo morboso, pero hay vida más allá del mundo normalizado.

Para escribir ‘Testo yonqui’ se administró testosterona en gel casi un año. ¿Sigue ‘poniéndose’, ya que en el libro se declara ‘adicta’?

Ocasionalmente. Respecto a otras adicciones que conozco, la de la testosterona es llevable. Lo veo como una posibilidad y no una necesidad. Para mí, el cambio del sexo no es el paso del muro de Berlín; algo de esa frontera política tiene, pero yo lo veo como un espacio de prácticas del cuerpo.

¿Qué obtiene de la testosterona? Algo le sacará.

Es una droga sexual. Si fuera de venta libre, sería el Viagra para biomujeres. Te pone a mil. Pero empecé a tomarla por un elemento de experimentación, de transgresión, casi una orgía hormonal.

Qué le sugiere a usted, que se declara más allá de lo masculino y femenino, la expresión ‘violencia de género’.

Creo que cuando se dice violencia machista no se incide tanto en las prácticas de discriminación como en la masculinidad. Como si la masculinidad fuera una violencia en sí misma y que se ejerce contra las mujeres. Se pasa por alto toda una serie de prácticas violentas transversales. Hay violencia dentro de la homosexualidad, de la transexualidad. Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia. Si cambiáramos los modos de educación en la infancia, quizá modificaríamos lo que llamamos violencia de género. Siempre pensamos que las niñas pueden defenderse y no agredir. Seamos honestos: en una cultura de la guerra, no equipar técnica y prácticamente a un conjunto de la sociedad para ser capaz de acceder a técnicas de agresión cuando sea necesario es discriminatorio.

¿Propone enseñar a las niñas no defensa personal, sino ataque personal?

Exacto.

Menudo titular me acaba de dar.

Busco alternativas radicales a la cultura de la guerra, y una es el acceso igualitario a las técnicas de la violencia. Toni Negri decía: hay que darle armas al pueblo, puesto que el Estado está armado. Yo diría: hay que darles armas a las mujeres, puesto que los hombres están armados.

Le van a llover protestas.

Esto es una guerra fría: tú tienes armas, yo también.

En ‘Testo yonqui’ propone a las mujeres tomar testosterona. ¿Cree que así romperíamos el techo de cristal?

Eso es una fantasía de política ficción. La filosofía hace eso, produce ficciones que nos ayudan a modificar el modo en que vemos lo real. Pero nada impide que todas las mujeres tomen testosterona y mañana sean hombres. La posibilidad es tan simple que tiene que haber medidas de restricción para evitarlo. Mi proyecto político es más serio y lúdico a la vez. Imagínate qué mundo lleno de tíos peludos. La estructura de dominación está tan anclada que claro que hay techo de cristal. Pero también represión del lado masculino. Ellos tampoco están bien.

¿La famosa crisis del hombre moderno?

Si algo está en crisis es la masculinidad. Desde el feminismo ha habido un trabajo crítico, pero del lado de los tíos, nada. Por eso me asombra que ellos no se rebelen y digan: quiero enseñar mis piernas estupendas sin celulitis.

Los hombres se depilan hoy más que las mujeres.

Uno de los cambios del régimen farmacopornografico es que el cuerpo masculino pasa a ser objeto de producción del mercado. Lo de la nueva masculinidad o la metrosexualidad no es más que eso. Ahí hay posibilidad de rebelión para los biotíos.

¿Es feliz?

Me considero afortunada/o. Cambio de género al hablar y escribir.

Y en varios idiomas ¿no se lía?

De hecho, la sexualidad es muy comparable a las lenguas. Aprender otra sexualidad es como aprender otra lengua. Y todo el mundo puede hablar las que quiera. Sólo hay que aprenderlas, igual que la sexualidad. Cualquiera puede aprender las prácticas de la heterosexualidad, de la homosexualidad, del masoquismo…

Hay negados para los idiomas.

Incluso ellos pueden chapurrear lesbiano o gay.

Hay una lengua madre, ¿también una sexualidad madre?

Hay una sexualidad que constituye tu suelo de adoctrinamiento. Aquella que has aprendido a reconocer como natural. Pero en cuanto aprendes una segunda lengua sabes que hay más, que incluso puedes abandonar la primera lengua que hablaste sin mayor problema. Yo he estado años sin hablar español y lo hago bien, ¿no?.

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

BEATRIZ PRECIADO

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

TEORÍA “QUEER”

Para aquellos que crecimos siendo niñas tortilleras en los años inmediatamente posteriores al franquismo es difícil acostumbrarse al éxito del artefacto ““queer”” y a su transformación en  “chic cultural”. Quizás convenga recordar que detrás de cada palabra hay una historia, como detrás de cada historia hay una batalla por fijar o hacer mudar las palabras. A todo aquel que afirme una identidad sexual Mia le cantará al oido: parole, parole, parole…

Hubo un tiempo en el que la palabra “queer” sólo era un insulto. En lengua inglesa, desde su aparición en el siglo XVIII, “queer” servía para nombrar a aquel o aquello que por su condición de inútil, mal hecho, falso o excéntrico ponía en cuestión el buen funcionamiento del juego social. Eran “queer” el tramposo, el ladrón, el borracho, la oveja negra y la manzana podrida pero también todo aquel que por su peculiaridad o por su extrañeza no pudiera ser inmediatamente reconocido como hombre o mujer. La palabra “queer” no parecía tanto definir una cualidad del objeto al que se refería, como indicar la incapacidad del sujeto que habla de encontrar una categoría en el ámbito de la representación que se ajuste a la complejidad de lo que pretende definir. Por tanto, desde el principio, “queer” es más bien la huella de un fallo en la representación lingüística que un simple adjetivo. Ni esto, ni aquello, ni chicha ni limoná…”queer”. Lo que de algún modo equivale a decir: aquello que llamo “queer” supone un problema para mi sistema de representación, resulta una perturbación, una vibración extraña en mi campo de visibilidad que debe ser marcada con la injuria.

Era necesario desconfiar del “queer” como se desconfía de un cuerpo que por su mera presencia desdibuja las fronteras entre las categorías previamente dividas por la racionalidad y el decoro. En la sociedad victoriana que defendía el valor de la heterosexualidad como eje de la familia burguesa y base de la reproducción de la nación y de la especie, “queer” servía para nombrar también a aquellos cuerpos que escapaban a la institución heterosexual y a sus normas. La amenaza venía en este caso de aquellos cuerpos que por sus formas de relación y producción de placer ponían en cuestión las diferencias entre lo masculino y lo femenino, pero también entre lo orgánico y lo inorgánico, lo animal y lo humano. Eran “queer” los invertidos, el maricón y la lesbiana, el travesti, el fetichista, el sadomasoquista y el zoófilo. El insulto “queer” no tenía un contenido específico: pretendía reunir todas las señas de lo abyecto. Pero la palabra servía en realidad para trazar un límite al horizonte democrático: aquel que llamaba a otro “queer” se situaba a sí mismo sentado confortablemente en un sofá imaginario de la esfera pública en tranquilo intercambio comunicativo con sus iguales heterosexuales mientras expulsaba al “queer” más allá de los confines de lo humano. Desplazado por la injuria fuera del espacio social, el “queer” estaba condenado al secreto y a la vergüenza.

Pero la historia política de una injuria es también la historia cambiante de sus usos, de sus usarios y de los contextos de habla. Si atendemos a ese tráfico lingüístico podemos decir que al lenguaje dominante le ha salido el tiro por la culata: en algo menos de dos siglos la palabra “queer” ha cambiado radicalmente de uso, de usuario y de contexto. Hubo que esperar hasta mediados de los años ochenta del pasado siglo para que, empujados por la crisis del Sida, un conjunto de microgrupos decidieran reapropiarse de la injuria “queer” para hacer de ella un lugar de acción política y de resistencia a la normalización. Los activistas de grupos como Act Up (de lucha contra el SIDA), Radical Furies o Lesbian Avangers decidieron retorcerle el cuello a la injuria “queer” y transformarla en un programa de crítica social y de intervención cultural. Lo que había cambiado era el sujeto de la enunciación: ya no era el señorito hetero el que llamaba al otro “maricón”; ahora el marica, la bollera y el trans se autodenominaban “queer” anunciando una ruptura intencional con la norma. La intuición estaba presente desde las revueltas homosexuales de los 70. Guy Hocquenghem, por ejemplo, había desenmascarado ya el carácter histórico y construido de la homosexualidad: “La sociedad capitalista fabrica al homosexual como produce lo proletario, suscitando en cada momento su propio límite. La homosexualidad es una fabricación del mundo normal”. Ya no se trataba de pedir tolerancia y hacer perfil bajo para poder acceder a las instituciones heterosexuales del matrimonio y la familia, sino de afirmar el carácter político (por no decir policial) de las nociones de homosexualidad y heterosexualidad poniendo en cuestión su validez para delimitar el campo de lo social.  En esta segunda vuelta, la palabra “queer” ha dejado de ser una injuria para pasar a ser un signo de resistencia a la normalización, ha dejado de ser un instrumento de represión social para convertirse en un índice revolucionario.

El movimiento “queer” es post-homosexual y post-gay. Ya no se define con respecto a la noción médica de homosexualidad, pero tampoco se conforma con la reducción de la identidad gay a un estilo de vida asequible dentro de la sociedad de consumo neoliberal. Se trata por tanto de un movimiento post-identitario: “queer” no es una identidad más en el folklore multicultural, sino una posición de crítica atenta a los procesos de exclusión y de marginalización que genera toda ficción identitaria. El movimiento “queer” no es un movimiento de homosexuales ni de gays, sino de disidentes de género y sexuales que resisten frente a las normas que impone la sociedad heterosexual dominante, atento también a los procesos de normalización y de exclusión internos a la cultura gay: marginalización de las bolleras, de los cuerpos transexuales y transgénero, de los inmigrantes, de los trabajadores y trabajadoras sexuales…

Porque para retorcer el cuello a la injuria es necesario algo más que haber sido objeto de ella. El blabla de un marica conservador no es más “queer” que el blabla de un hetero conservador. Sorry. Ser marica no basta para ser “queer”: es necesario someter su propia identidad a crítica. Cuando se habla de teoría “queer” para referirse a los textos de Judith Butler, Teresa de Lauretis, Eve K. Sedgwick o Michael Warner se habla de un proyecto crítico heredero de la tradición feminista y anticolonial que tiene por objetivo el análisis y la deconstrucción de los procesos históricos y culturales que nos han conducido a la invención del cuerpo blanco heterosexual como ficción dominante en Occidente y a la exclusión de las diferencias fuera del ámbito de la representación política.

Quizás la clave del éxito de lo ““queer”” frente a la dificultad de publicar o de producir discursos o representaciones que provengan de la cultura marica, bollera, transexual, anticolonial, postporno y del trabajo sexual resida desgraciadamente en su desconexión en castellano con los contextos de opresión política a los que la palabra “queer” se refiere en inglés. Si tenemos en cuenta que la eficacia política del término “queer” proviene precisamente de ser la reapropiación de una injuria y de su uso disidente frente al lenguaje dominante habrá que aceptar que ese desplazamiento no se opera cuando la palabra “queer”, desprovista de memoria histórica en castellano, català o valencià, se introduce en estas lenguas. Escapamos entonces al brutal movimiento de descontextualización, pero nos privamos también de la fuerza política de ese gesto. Eso explica quizás que muchos de los nuevos adeptos que quieren identificarse como ““queer”” – como quieren estar en la red de amigos de Manu Chao o adquirir el último e-book – no estarían dispuestos tan ágilmente a ser identificados como “transexuales”,  “sadomasoquistas”, “tarados” o “bolleras”. Será necesario en cada caso redefinir los contextos de uso, modificar los usuarios y sobre todo movilizar los lenguajes políticos que nos han construido como abyectos…de otro modo, la teoría “queer” será simplemente parole, parole, parole…

Artículo de Beatriz Preciado para el Parole de queer 1.

Beatriz Preciado es filósofo y activista queer. Cursó sus estudios en diferentes universidades de EEUU. Actualmente enseña teoría del género en diversas universidades del Estado Español y del extranjero así como participa en el Programa de Estudios Independientes del MACBA. Es autora de los libros: “Manifiesto Contrasexual”, “Testo yonki” y “Pornotopia” y de numerosos artículos publicados en Multitudes, Eseté o Artecontexto…

Judith Butler y Beatriz Preciado 

BEATRIZ PRECIADO

 

Marie-Hélène Bourcier

Queer Move/ments By Adolfo Vásquez Rocca Teoría de Género y Biopolitica

Marie-Hélène Bourcier est sociologue, maître de conférences à l’université Lille III1. Elle est une militante queer reconnue en France.

  • (dir.), Q comme Queer, Lille, GayKitschCamp (QuestionDeGenre/GKC), 1998.
  • Queer Zones, Politique des identités sexuelles, des représentations et des savoirs, Paris, Balland, coll. « Le Rayon », 2001. Réédition revue et augmentée chez Editions Amsterdam, Paris, 2006.
  • avec Suzette Triton (dir.), Parce que les lesbiennes ne sont pas des femmes… autour de l’œuvre de Monique Wittig, Paris, Éditions gaies et lesbiennes, 2002.
  • Queer Zones 2, Sexpolitiques, Paris, La Fabrique, 2005.
  • Collectif. Cahiers du genre n° 45 :Les fleurs du mâle: masculinités sans hommes. L’Harmattan. 2008.
  • Queer Zones 3, Identités, cultures et politiques, éditions. Amsterdam, 2011
  • Comprendre le féminisme, essai graphique avec Alice Moliner, éditions. Max Milo, 2012

Articles

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

 Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

La moda en la postmodernidad
Deconstrucción del fenómeno fashion

La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder Fashion y espectáculo El cuerpo como experimento La teatralidad de la vida social La desicononización del símbolo | El vestido. De lo estético a lo público | Notas
El tema de la moda lejos de ser un asunto meramente banal constituye un documento estético sociológico que da clara cuenta de las sensibilidades de una época, en particular de la voluntad de ruptura e innovación o, por otra parte, de férreo conservadurismo, quedando definido el asunto del vestir como un asunto sustancialmente político. La moda ésta en la calle y por lo tanto es parte constitutiva de la res pública. Por ello, este artículo, al intentar dar cuenta del fenómeno fashion, supone ampliar la reflexión –más allá del asunto relativo al vestir– al contexto sociocultural y antropológico que supone.
La moda ha pasado a formar parte de las preocupaciones políticas asociadas a la democratización. La idea de que las sociedades contemporáneas se organizan bajo la ley de la renovación imperativa, de la caducidad orquestada, de la imagen, del reclamo espectacular y de la diferenciación marginal fue desarrollada –principalmente– en Francia por autores situacionistas como Debord y los teóricos más atentos a los fenómenos de la modernidad tardía, los así llamados profetas de la postmodernidad, a saber Lipovetsky y Braudrillard.

Por su parte M. Kundera se concentra en la imagología, es decir, la capacidad de creación de simulacros y sucedáneos, como el milagro materialista de nuestro tiempo (1).

El devenir moda de nuestras sociedades se identifica con la institucionalización del consumo, la creación a gran escala de necesidades artificiales y a la normalización e hipercontrol de la vida privada.

Desde el periodo de entreguerras, con el surgimiento del “prêt à porter”, la moda del vestir no ha hecho más que avanzar en un continuo proceso de democratización.

En este sentido, la moda es un instrumento democrático que pretende lograr el consenso social, un medio, por otro lado dudoso, pues bajo la apariencia de una gran pluralidad y liberalidad genera una indiscutible homogeneidad.

La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada (2).
La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder

En las sociedades contemporáneas las novedades se han abierto paso a golpes de botas de cuero. Una fantasía individual, seguida por modelos anoréxicas, acompañadas de bandas rock y andróginos super-star. La autonomía de esta estética y de sus agentes sociales –los diseñadores– los nuevos gurús del poder de las apariencias (J.P. Gaultier, Alexander McQueen, Vivienne Westwood, John Galliano, etc.) han convertido el estreno de cada nueva colección en uno de los eventos más distintivos de la sociedad del espectáculo, en un fenómeno mediático que “pone en juego esa tensión radical entre un aparente individualismo, y una sutil masificación y alienación” (3).

El imperio de las marcas y el desfile de quinceañeras uniformadas en todo el mundo, son grupos que hacen de la moda “alternativa” otro objeto de consumo.

Por otra parte, cabe notar que, paradojalmente, un exceso crítico frente al carácter alienante de la moda, se convierte el mismo en una moda –postura o impostura – para uso de la clase intelectual.

Fashion y espectáculo

En algunos países se usa la expresión una “mujer producida” para referirse a aquella que ha fabricado o construido su imagen, ya sea con el maquillaje o el vestuario, en definitiva por el claro acento de su “look”. La expresión “producción” en este caso está asociada a los “productores” –de imagen– que se mueven en el mundo del espectáculo.

Cuando la moda accede a la modernidad se convierte en una empresa de creación –o producción– pero también en espectáculo publicitario.

Frente a la alta costura surge el “prêt–à–porter”, lo cual no significó en absoluto una democratización de la moda, sino más bien uniformidad o igualación de la apariencia; nuevos signos más sutiles y matizados, especialmente firmas, cortes, tejidos, fibras, continuaron asegurando las funciones de distinción y excelencia sociales. La democratización significó una reducción de los signos de diferenciación social, a criterios como la esbeltez, la juventud, el sex-appeal, la comodidad, la naturalidad y cierto minimalismo. La moda, en este sentido, no eliminó los signos de rango social, sino que los reemplazó promoviendo referencias que valoraban más los atributos de tipo más personal como los referidos, esbeltez, juventud, etc.

Pese a lo anterior podemos citar algunas estrategias para burlar estos nuevos imperativos. Andy Warhol en Mi Filosofía… señala que decidió “tener canas para que nadie pueda saber qué edad tenía y parecer más joven de lo que los otros creyeran que sería” (4). Su argumento era que ganaba mucho volviéndose canoso, pues todos se sorprenderían de lo joven que parecería y se sacaría de encima la responsabilidad de actuar como un joven: podría ocasionalmente caer en la excentricidad o en la senilidad y nadie opinaría al respecto dado su cabello canoso. “Cuando tienes canas –señala Warhol–, cada movimiento que haces parece joven y ágil en lugar de ser sólo normal” (5). Así pues, Warhol, se tiñó el pelo de blanco a los veinticuatro años.
El cuerpo como experimento

Volviendo a nuestra reflexión acerca de los cambios en los signos de status social promovidos por el imperio de la seducción, debemos atender a las exigencias que la moda hace al cuerpo, convirtiéndolo en un escenario de representación.

Estos cambios nos convierten en “primitivos modernos”. No cesamos de forzar los límites naturales del cuerpo para hacerlo más bello y deseable.

Según las culturas, se forma o se deforma la anatomía en una serie de experiencias dolorosas, que son parte integrante de nuestra civilización.

De todas las alteraciones corporales el tatuaje es la más extendida. Los “primitivos modernos” imitan a los auténticos primitivos inventando nuevos diseños que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo.

Al modo como cuando a una muchacha de Etiopía se le introduce un disco de tierra cocida o de madera en el labio inferior. Cuanto mayor es la superficie en forma de plato, más bella y cara es la mujer. Al mismo tiempo ¿cuánto puede valer una modelo occidental que se ha engrosado los labios con inyecciones de silicona?

Los Ibitoes de Nueva Guinea valoran las cinturas angostas y para ello las comprimen con tiras de tela y madera. En nuestra sociedad un talle muy fino ha constituido el ideal de la belleza femenina.

Como se ve, al igual que el arte, la moda sigue las leyes del progreso técnico y se hace autónoma respecto a la belleza. Para el caso del vestir, por ejemplo, comprobamos en la actualidad la autonomía del vestido respecto al cuerpo –el caso tan conocido del tallaje– y respecto del diseño e incluso respecto del vestir mismo: las últimas tendencias consisten justamente en deconstruir el vestido (6).

En las fiestas de máscaras, también especie de ceremonias rituales vigentes aún en las sociedades contemporáneas, las personas parecen haber elegido cuidadosamente su disfraz y esa noche aunque sólo sea mientras dura la fiesta, serán aquello que siempre han querido ser. Se han librado de su disfraz cotidiano –del aspecto habitual que llevan al trabajo todos los días– y han decidido adoptar un aire seductor o trasgresor. El estado final de la metamorfosis es el personaje. Los simulados “punks” se han metamorfoseado en auténticos transgresores porque a su careta (personaje) le están permitidos todos los excesos que a ellos les están vetados. Una forma atávica y ritual de liberarse de los miedos e inhibiciones.

Un espectador distanciado tendría una curiosa sensación: la de que todo esto bien podría tratarse de una reunión en un local de moda: una pasarela. Aunque desde una óptica más antropológica, en las fiestas de máscaras podríamos encontrar también –siguiendo nuestra híbrida categoría del “primitivo moderno”– resonancias tribales.

La metamorfosis ha sido desde siempre una de las obsesiones recurrentes del ser humano y a menudo representa, de forma patente y brutal, el deseo implícito de subvertir lo establecido. Asociado a ella se puede adivinar el engaño, la apariencia, en otras palabras el disfraz.

Es necesario, sin embargo, distinguir entre metamorfosis e imitación: la metamorfosis es percibir como propias las características del otro, una posición cómoda de usar y tirar.

Lo peligroso de todo disfraz es que es posible acabar por encontrarse en la complicada y ambigua posición del travestido.

La metamorfosis en un ser del sexo contrario –o su imitación– es una de las más extendidas en la historia de la humanidad (la más básica pareja de opuestos). Se trata de esas mujeres con tacones altos y maquillajes exagerados, esos hombres con barbas y brazos inundados de tatuajes –sin duda calcomanías socorridas que mañana desaparecerán con agua –. Son las Marylyn’s y los marineros; no son hombres ni son mujeres, son la esencia de lo masculino y lo femenino, son lo narrativo del estereotipo.

Sin embargo, el estereotipo es una categorización reducida a sus rasgos más grotescos, esto es, a una caricatura. De modo que ser estereotipado es vivir una “identidad” clausurada por la mirada generalizadora y etiquetadora del otro. Como dirá Sartre “el otro es una mirada de la cual soy objeto” (7) y a través de ella logro mi objetividad.
La teatralidad de la vida social

Nos vestimos al caer en la cuenta de que estamos presentes ante otros, que son ajenos a nuestra (propia) interioridad. Ante esa mirada del otro configuro mi exterioridad como expresión de lo que soy. Esto nos enriquece, porque añade a nuestro ser corporal nuevos significados que expresan la riqueza interior, dándole así a nuestra apariencia (externa) una gran profundidad.

La constitución de nuestra identidad, como intento mostrar, tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva –que otorga consistencia a mi ser –, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social.

 NOTAS

(1) RIVIERE, M,  Lo cursi y el poder de la moda, Editorial Espasa  calpe, Buenos Aires,  1992, p. 161.

(2) DEBORD, Guy, La sociedad del espectáculo, Ed. Pre –Textos, Valencia, 1999, cap. II La mercancía como espectáculo. P. 51 y sgtes.

(3) DEBOR, Guy, La Sociedad del Espectáculo, Ed. Pre–Textos, Valencia, 1999, cap. VIII, La negación y el Consumo de la Cultura, p. 151 y sgtes.

(4) WARHOL, Andy. Mi filosofía de A a B y de B a, Ed. TusQuets. Barcelona 1998, p. 108-109.

(5) WARHOL, Andy. Mi filosofía de A a B y de B a, Ed. TusQuets. Barcelona 1998, p. 109.

(6) URREA, I., Desvistiendo el Siglo XX. Ed. EIUNSA, Barcelona, 1999.

(7) SARTRE, J.P.: El ser y la nada, Ed. Losada, Buenos Aires, 1966.

(8) RIVIERE, M, Diccionario de la moda, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1996.

(9) DE DIEGO, Estrella El andrógino sexuado, Ed. Visor, Colección La Balsa de la Medusa, 53, Madrid 1992, p. 90.

(10) COUPLAND, Douglas, Generación “X”, Ed. B, S. A., Barcelona, 1993, p. 162.

(11) WARHOL, Andy. Mi filosofía de A a B y de B a, Ed. TusQuets, Barcelona, 1998, p. 69.

(12) VEBLEN, T, Veblen, T. (1995): Teoría de la clase ociosa, Fondo de Cultura Económica, México (primera edición 1899) p. 98.

(13) BALZAC, Honoré de, Tratado de la vida elegante, Editorial Casiopea, Barcelona, 2001.

(14) BAUDRILLARD, Jean, The Consumer Society, SAGE Publication, 1998, p. 100.

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía


BAUDRILLARD Por Adolfo Vásquez Rocca

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

MODELS Style  LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

MIOSS MOOS  KATE MOSS TOP MODEL

 LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

 

  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL. _ Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    http://arteaisthesis.blogspot.com/2014/10/dw-beatriz-preciado-y-foucault.html

    Doctor en Filosofía
    Director de Revista Observaciones Filosóficas

Web:  www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html
Academia.edu: emui.academia.edu/AdolfoVasquezRocca
Eastern Mediterranean University

E-mail: adolfovrocca@gmail.com
Linkedin: linkedin.com/pub/adolfo-vasquez-rocca/25/502/21a

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.  Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.

Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.

Publicaciones

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.
(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

Libros

Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1

Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


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Eastern Mediterranean University – Academia.edu
Publicaciones Indexadas en Revista Nómadas

Referencia:

Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

Revista Observaciones Filosóficas
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BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
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ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1 FOUCAULT
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SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

 LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

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  1. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA  QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
    ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D.
    – Doctor en Filosofía, Universidad Complutense de Madrid.
    Profesor Universitario y Académico Investigador: UNAB – U.COMPLUTENSE MADRID- PUCV Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
    – Director de Revista Observaciones Filosóficas
    Investigador Asociado Escuela Matríztica
    Escritor y Artista Plástico DW. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 

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  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA Referencia:

Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

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Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

La moda en la postmodernidad
Deconstrucción del fenómeno fashion

La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder Fashion y espectáculo El cuerpo como experimento La teatralidad de la vida social La desicononización del símbolo | El vestido. De lo estético a lo público | Notas
El tema de la moda lejos de ser un asunto meramente banal constituye un documento estético sociológico que da clara cuenta de las sensibilidades de una época, en particular de la voluntad de ruptura e innovación o, por otra parte, de férreo conservadurismo, quedando definido el asunto del vestir como un asunto sustancialmente político. La moda ésta en la calle y por lo tanto es parte constitutiva de la res pública. Por ello, este artículo, al intentar dar cuenta del fenómeno fashion, supone ampliar la reflexión –más allá del asunto relativo al vestir– al contexto sociocultural y antropológico que supone.

La moda ha pasado a formar parte de las preocupaciones políticas asociadas a la democratización. La idea de que las sociedades contemporáneas se organizan bajo la ley de la renovación imperativa, de la caducidad orquestada, de la imagen, del reclamo espectacular y de la diferenciación marginal fue desarrollada –principalmente– en Francia por autores situacionistas como Debord y los teóricos más atentos a los fenómenos de la modernidad tardía, los así llamados profetas de la postmodernidad, a saber Lipovetsky y Braudrillard.

Por su parte M. Kundera se concentra en la imagología, es decir, la capacidad de creación de simulacros y sucedáneos, como el milagro materialista de nuestro tiempo (1).

El devenir moda de nuestras sociedades se identifica con la institucionalización del consumo, la creación a gran escala de necesidades artificiales y a la normalización e hipercontrol de la vida privada.

Desde el periodo de entreguerras, con el surgimiento del “prêt à porter”, la moda del vestir no ha hecho más que avanzar en un continuo proceso de democratización.

En este sentido, la moda es un instrumento democrático que pretende lograr el consenso social, un medio, por otro lado dudoso, pues bajo la apariencia de una gran pluralidad y liberalidad genera una indiscutible homogeneidad.

La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada (2).

 BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS
SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vásquez Rocca

La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder

En las sociedades contemporáneas las novedades se han abierto paso a golpes de botas de cuero. Una fantasía individual, seguida por modelos anoréxicas, acompañadas de bandas rock y andróginos super-star. La autonomía de esta estética y de sus agentes sociales –los diseñadores– los nuevos gurús del poder de las apariencias (J.P. Gaultier, Alexander McQueen, Vivienne Westwood, John Galliano, etc.) han convertido el estreno de cada nueva colección en uno de los eventos más distintivos de la sociedad del espectáculo, en un fenómeno mediático que “pone en juego esa tensión radical entre un aparente individualismo, y una sutil masificación y alienación” (3).

El imperio de las marcas y el desfile de quinceañeras uniformadas en todo el mundo, son grupos que hacen de la moda “alternativa” otro objeto de consumo.

Por otra parte, cabe notar que, paradojalmente, un exceso crítico frente al carácter alienante de la moda, se convierte el mismo en una moda –postura o impostura – para uso de la clase intelectual.

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Enviado por Adolfo Vásquez Rocca el 12/10/2014 a las 07:34 PM

QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

BIOPOLÍTICA Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

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Referencia:

Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

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PUBLICACIONES

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Doctor en Filosofía
Director de Revista Observaciones Filosóficas

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.  Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.

Publicaciones

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.

(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

Libros

Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


Publicaciones Catalogadas en:
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Publications Scientific

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Biblioteca UCM → Universidad Complutense de Madrid

Biblioteca Asociación Filosófica UI
Eastern Mediterranean University – Academia.edu
Publicaciones Indexadas en Revista Nómadas


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  1. Adolfo Vasquez Rocca Says:
    Reblogueó esto en ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PHD. – FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEAy comentado:

    DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

  2. Adolfo Vasquez Rocca Says:
    DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
    – DW. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL.
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    QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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    QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    Enfermedad por el virus del Ebola. Organización Mundial de la Salud.
    Colombia. Primer Encuentro Nacional de Amistad con la Revolución Bolivariana de Venezuela
    Poeta Chilena Anita Montrosis presenta su libro Mi último cuerpo.
    DW. GÜNTER GRASS: TRILOGÍA DE DANZIG PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS Adolfo Vasquez Rocca
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    VÍDEO 2.0: ZYGMUNT BAUMAN; MODERNIDAD LÍQUIDA Y FRAGILIDAD HUMANA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA D.Phil
    La Red Festfolk Chile anunció el primer circuito de festivales de folklore.
    Fiesta Criolla en Maipú. Noviembre 1 y 2 de 2014.
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    Enviado por Adolfo Vásquez Rocca el 12/10/2014 a las 19:30
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    BIOPOLÍTICA Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1
    FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

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    Referencia:
    Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad
    Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis

    http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

    En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

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SEMINARIO I.- ARTE Y PSICOPATOLOGÍA: GENIALIDAD, MELANCOLÍA Y DELITO _ II.- FREUD Y KAFKA, ENTRE LA NEUROSIS Y LA CULPA _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA FACULTAD DE PSICOLOGÍA

 

Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad _ Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad

 

Freud y Kafka: Criminales porsentimiento de culpabilidad

 

En torno a la crueldad,  el sabotaje y la auto-destructividad humana

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.
 

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LA CULPA Y EL AUTOCASTIGO
Dr. Adolfo Vásquez Rocca.
Inhibición, Síntoma y Angustia

 
La llegada de la pubertad constituye un estadio decisivo en el desarrollo de la neurosis obsesiva. La organización genital, interrumpida en la infancia, reanuda ahora su marcha con intensa energía. Pero, como es sabido, el desarrollo sexual de la infancia marca ya la dirección que seguirá al reanudarse en la pubertad. De este modo despertarán, por un lado, los impulsos agresivos de la época temprana, y, por otro, una parte más o menos considerable -y en los casos peores, la totalidad- de los nuevos impulsos libidinosos emprenderá los caminos trazados por la regresión y surgirá en forma de tendencias agresivas y destructoras. Este disfraz de los impulsos eróticos y las enérgicas formaciones reactivas del yo hacen que la lucha contra la sexualidad continúe ahora en nombre de la ética. El yo se resiste, asombrado, contra los impulsos violentos y crueles, enviados por el ello a la conciencia, sin sospechar que obrando así lucha contra deseos eróticos, que de otro modo hubieran escapado a su intervención. El severo superyó insiste tanto más enérgicamente en la represión de la sexualidad cuanto que ésta adopta formas más repulsivas.
Resultando así que en la neurosis obsesiva aparece el conflicto agudizado en dos direcciones diferentes: las fuerzas defensivas se hacen más intolerantes, y las fuerzas que deben rechazarse más intolerables; ambos por la influencia de un solo factor, de la regresión de la libido. Podría encontrarse una contradicción con respecto a otras de nuestras hipótesis en el hecho de que las representaciones obsesivas desagradables son conscientes. Pero es indudable que antes de llegarlo a ser han pasado por el proceso de la represión. En la mayoría de los casos, el verdadero sentido del impulso instintivo agresivo es ignorado por el yo, siendo menester una considerable labor analítica para hacerlo consciente. Lo que penetra en la conciencia no es, generalmente, sino un sustitutivo deformado, que aparece unas veces borrosamente indeterminado, como un fragmento de un sueño, y otras, irreconocible, bajo un absurdo disfraz. Y aún si la represión no ha destruido el contenido del impulso instintivo agresivo, ha suprimido, en cambio, el carácter afectivo concomitante. Así, la agresión no se muestra al yo como un impulso, sino, según dicen los mismos enfermos, como una mera «idea», que debía dejarlos indiferentes. Lo curioso es que esto no sucede jamás. El afecto ahorrado en la percepción de la representación obsesiva surge, efectivamente, en un distinto lugar.
El superyó se conduce como si no hubiera tenido efecto represión ninguna, como si le fuera conocido el impulso agresivo en su verdadero sentido y con todo su carácter afectivo, y trata al yo de acuerdo a dicho sentido. El yo, que por un lado se sabe inocente, experimenta por otro un sentimiento de culpabilidad, y siente sobre sí una responsabilidad que no acierta a explicarse. Pero el enigma que así se plantea no es realmente tan intrincado como al principio parece. La conducta del superyó es muy comprensible, y la contradicción que surge en el yo no nos muestra sino que ha permanecido incomunicado con el ello a consecuencia de la represión y, en cambio, totalmente abierto a las influencias del superyó. A la pregunta inmediata de cómo es que el yo no intenta sustraerse también a la penosa crítica del superyó, contestaremos que, en efecto, lo intenta, y lo consigue en toda una serie de casos. Existen también neurosis obsesivas exentas de toda conciencia de la culpabilidad, en las que, a nuestro juicio, el yo se ha evitado la percepción de la misma por medio de una nueva serie de síntomas, penitencias y restricciones, encaminadas al autocastigo. Pero estos síntomas significan, al mismo tiempo, satisfacciones de impulsos instintivos masoquistas, que han extraído igualmente de la regresión su mayor intensidad.
 
Inhibición, Síntoma y Angustia (fragmento)
Sigmund Freud (1925)
1.-  Kafka y Freud: El Proceso y la culpa
 
Ante la ley
 
«Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
—Tal vez —dice el centinela— pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
—Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
—Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
—¿Qué quieres saber ahora? —pregunta el guardián—. Eres insaciable.
—Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
—Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla».

 
 
 
 
 
 
 
 
Toda la obra de Kakfa está atravesada por el tema del juicio, el proceso y la condena; el universo kafkiano es el de las maquinarias burocráticas, despersonalizadas e implacables; un mundo de delatores, víctimas y victimarios. Burocracias; una pesadilla laberíntica donde se admite una culpa de contornos difusos, que —precisamente— por ello reviste un carácter angustiante, incoherente y absurdo. Es pues Kafka quien a la par que Freud, se referirá a los criminales por sentimiento de culpabilidad, donde la culpa preexiste a la falta y en cierta manera la genera.
«El tribunal no te acusa, no hace más que recibir la acusación
que tú te haces a ti mismo». (G. Agamben)
 
La obra de Franz Kafka, mundo de antihéroes, víctimas y victimarios, constituye la mayor contribución artística y literaria a la conceptualización del complejo mecanismo psicológico de la culpa. La obra de Kafka se alimenta de lecturas y motivos freudianos: el miedo, el absurdo y la culpa. Así el protagonista de El Proceso [1] o en El Castillo [2] siente constantemente una amenaza, un constante acecho… Personajes anodinos, viscosos, funcionarios, cada uno enmarañado en sus justificaciones y rutinas.
 
En la convivencia humana normal —no patológica— la autojustificación o la autodefensa siguen a la acusación; en el universo literario kafkiano —en cambio— la autojustificación precede a la acusación, cuya sustancia velada nunca se precisa por parte de los captores, representantes de la Ley —la que aparece como un Poder sin rostro, difuso y abstracto…, siempre dilatorio—, ante la cual alegatos y parlamentos ante innumerables tribunales generan un engañoso sentimiento de avanzar en la causa, pero de no salir jamás de su opresiva atmósfera. [3]
 
Adelantándose a los trabajos Michel Foucault tanto Freud como Kafka describen un poder anónimo e impersonal: no se conocen nombre ni rostro.
 
Todo hace creer que el pecado de Joseph K. es otro. El suyo es la culpa sin nombre y sin motivación, la culpa ineluctable, ni lejana ni cercana, que nadie ha cometido ni en los albores de la tierra, y que puede pesar sobre muchos hombres, como un ala de tiniebla, como una mancha de la cual nunca lograrán lavarse ni el corazón ni las manos. Su pecado, en una palabra, es el atroz sentido de culpa que durante toda su vida torturó a Franz Kafka. [4]
 
En el primer capítulo de El Proceso [5], cuando Joseph K. es acusado sin causa alguna y formalizado detenido sin ser retenido en prisión, uno de los guardias le dice algo siniestro y turbador: Nuestras autoridades… no buscan la culpa entre las gentes sino que, es la culpa la que las atrae… Esta máxima es una perfecta definición del sentimiento de culpa que en un momento dado Freud formula en los siguientes términos: «[…] la conciencia de culpa preexiste a la falta; la culpa no procede de la falta, sino a la inversa, la falta proviene de la conciencia de culpa. A estas personas es lícito designarlas como ‘criminales’ por sentimiento de culpabilidad». [6]
 
Un culpable… es reconocible en medio de una multitud, y esa culpa, como dice un personaje de Kafka, «por sí sola atrae sobre ella la justicia». La culpa les hace «bellos».
 
Los acusados son precisamente los más atractivos. No puede ser la culpa lo que los hace atractivos, porque —así tengo que hablar al menos como abogado— no todos son culpables; tampoco puede ser el castigo futuro el que los hace ya atractivos, porque no todos son castigados; por consiguiente, solo puede ser el proceso iniciado contra ellos lo que de algún modo trae eso consigo.
 
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2.- Criminales por sentimiento de culpa o «Los que delinquen por conciencia de culpa»
 
«[…] la conciencia de culpa preexiste a la falta;
la culpa no procede de la falta,  sino a la inversa,
la falta proviene de la conciencia de culpa. A estas personas es lícito
designarlas como ‘criminales’ por sentimiento de culpabilidad
». [7]
Freud, S.
El hombre es culpable; intencionalmente es un criminal, su crimen reside en la fantasía y en los deseos culpables de la infancia, porque la pulsión de muerte exigió y obtuvo, de una u otra manera, una satisfacción. Las satisfacciones disfrazadas, secretas, latentes se manifiestan por síntomas: la culpabilidad es asimilable a esos síntomas. La institución ya semi-neurótica de un acusador, de un fiscal del otro, del superyó es el agente de la pulsión de muerte.
«Cuanto más inocentes somos, es decir, cuanto mejor nos apartamos de nuestras pulsiones agresivas, más pasan éstas al servicio del superyó y mejor armado está para torturarnos. Así los más ‘inocentes’ llevan la carga más pesada de culpabilidad». [8]
Freud estaba persuadido de que era propio de la naturaleza misma de la doctrina analítica, en lo que respecta —por ejemplo— a esta concepción de la culpa, presentarse como chocante y subversiva. Mientras navegaba hacia los Estados Unidos, no pensaba que llevaba a este país un nuevo bálsamo. Con su habitual humor cáustico, decía a sus compañeros de viaje: «Les llevamos la peste».
Cuando Freud y Jung se dirigían a Estados Unidos para pronunciar unas conferencias sobre Psicoanálisis, el primero dijo al segundo: «Les traemos la peste». Efectivamente, el psicoanálisis es como un jarabe duro de tragar, no se trata de un rechazo intelectual, sino afectivo porque atenta contra los orígenes demasiado humanos de, por ejemplo, la religión; pero ante todo porque es la expresión de la relatividad de los valores, el bien y el mal a menudo no son más que construcciones culturales y sociales con lo que gran parte de lo mejor de nosotros mismos es víctima de una represión, que llevamos a cabo sin caer en la cuenta de que en ello somos unas víctimas de nuestra sociedad y nuestra cultura.
 
 
 
 

 
 
 
3.- El malestar en la cultura: Anatomía de la (auto) destructividad humana
 
En su obra, Más allá del principio del placer [9], Freud se pregunta si el impulso hacia la muerte, autodestructivo, no es acaso el principio fundamental de todos los demás impulsos y al tender todos hacia la muerte, uno puede formular la siguiente paradoja: La vida sólo es una demora de la muerte. Según Freud, la dinámica de la personalidad resulta del antagonismo entre el impulso hacia la vida y el impulso hacia la muerte.
¿Qué representa para Freud la pulsión de la muerte?
Representa la tendencia irreductible de todo ser vivo a retornar al estado inorgánico. Si admitimos que el ser vivo vino después del no vivo, y que surgió de él la pulsión de muerte está perfectamente de acuerdo con la fórmula según la cual una pulsión tiende al retorno a un estado anterior. Según esta perspectiva «todo ser vivo muere necesariamente por causas internas». [10]
 
La pulsión de agresión
 
Los años de la guerra fueron relativamente improductivos y hubo que esperar hasta 1919-1920 para la redacción de Más allá del principio del placer, en la cual y por primera vez Freud arriesgó la hipótesis de una pulsión de muerte.
Más adelante la pulsión de muerte sería designada asimismo con el nombre de Tánatos, en oposición al «divino Eros», que representaba a la pulsión de la vida. Excepto en conversaciones privadas, Freud utilizaba indistintamente los términos de pulsión de muerte o de pulsión de destrucción; pero en una discusión con Einstein a propósito de la guerra, establecería una distinción entre ambos. La pulsión de muerte estaría dirigida contra sí mismo [11], mientras que la segunda, derivada de aquélla, estaría dirigida contra el mundo exterior. En 1909, Stekel había ya utilizado el término de Tánatos para designar un anhelo de muerte, pero le había de corresponder a Paul Federn la difusión del término en su acepción presente.
Es interesante observar que Freud, aun cuando estaba bien impuesto ya desde el comienzo sobre los aspectos salvajes de la naturaleza humana y sus impulsos mortíferos, no hubiese reflexionado de cerca antes de 1915 sobre su aspecto nosológico. Ciertas resistencias relacionadas con su ruptura con Adler debieron precisamente desempeñar algún papel en eso. Es bien sabido que Adler postulaba ya desde 1908 la existencia de una pulsión agresiva primaria. Y sin embargo, según observa Ernest Jones, la concepción de Adler es más sociológica que psicológica, pues la entendía como una lucha por el poder y con la intención de garantizarle la superioridad. La concepción freudiana, en cambio, bordea tanto la biología como la química o la física.
Y, por otra parte, el propio Freud reconocía sin problemas que desde siempre había sentido personalmente una cierta repulsión a aceptar la idea de una pulsión destructora independiente. En El malestar en la cultura [12] escribió: «No puedo comprender cómo pudimos pasar de largo ante la universidad de la agresión no erótica y la destrucción, y de qué modo pudimos omitir concederle la significación a la que tiene pleno derecho en nuestra interpretación de la vida». Y añade: «Recuerdo mi propia actitud defensiva, cuando la idea de una pulsión de destrucción apareció por primera vez en la literatura psicoanalítica, y el tiempo que me fue necesario para que esa idea se hiciese accesible para mí».
Durante el trabajo analítico no hay impresión más fuerte de las resistencias que la de una fuerza que se defiende por todos los medios contra la curación y a toda costa quiere aferrarse a la enfermedad y al padecimiento. A una parte de esa fuerza Freud la individualiza, con acierto, como consciencia de culpa y necesidad de castigo, y la localiza en la relación del yo con el superyó. «Se trata de fenómenos propios del masoquismo inmanente de tantas personas, la reacción terapéutica negativa y la conciencia de culpa de los neuróticos. Estos fenómenos apuntan de manera inequívoca a la presencia en la vida anímica de un poder que, por sus metas, llamamos pulsión de agresión o destrucción y derivamos de la pulsión de muerte originaria, propia de la materia animada» [FREUD, Sigmund, Análisis terminable e interminable (1937), en Obras completas, Volumen XXIII, Buenos Aires, Amorrortu editores, p. 244].

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5.-  Los que fracasan al triunfar
 
Fassbinder alguna vez comentó que si —de niños— algunos artistas malditos resuelven adoptar una conducta desagradable, seguramente es para defenderse del peligro de ser rechazado sin razón aparente.
El mismo Freud señala el caso de ciertos niños «díscolos» que recién cuando son castigados se quedan «calmos y satisfechos». [19] Se produce entonces un circuito en el que cronológicamente se produce, primero, el mal comportamiento y luego el castigo; mientras que, lógicamente, se produce primero la conciencia de culpa (originada en el complejo de Edipo) luego la necesidad de castigo que impulsa el comportamiento sedicioso y finalmente el castigo que remite a la necesidad de castigo por el crimen originario de la muerte del padre.
Se supone que los niños que están destinados a ser «futuros saboteadores» de su propio éxito, han sido niños con un gran talento natural. Estos dones facilitarían sus potenciales logros. El primer éxito experimentado por estos niños es la situación de haber logrado, muy tempranamente, ser los preferidos de su madre. Las fantasías de exclusiva posesión de la madre se acompañaron de grandes dificultades para separarse de ella. En el desarrollo normal, el niño puede reconocer que él no satisface los deseos de su madre; que ella necesita de otro adulto, el padre, y esto lo tienen claro aun en los casos de viudez o divorcio, dado que siempre hay sustitutos paternos. «Los que fracasan al triunfar» perciben al padre como muy agresivo e intensamente envidioso del vínculo madre-hijo, mientras a la madre la sienten como intrusiva y demandante de atención y gratificación. De allí que el joven hará desesperados esfuerzos para separarse —a la brevedad— como un pseudoadulto en un intento de romper el lazo con la madre.  Al acceder al éxito, la excitación narcisística, la imagen de sí mismo como un triunfador edípico y paralelamente la de ser como una parte valiosa del cuerpo de la madre (falo) es excesivo para la barrera de la represión contra los deseos incestuosos. Ser exitoso de una manera tan apasionante es demasiado arriesgado. Cuando se sabotean, simbólicamente se castran a sí mismos, pero mágicamente dejan de ser el codiciado falo de madre, sintiéndose por fin autónomos. El éxito representaría seguir siendo una parte de la madre y el fracaso es percibido como únicamente propio.
«Los que fracasan al triunfar» [20] son personas que una vez que han logrado un éxito determinado (como por ejemplo una conquista amorosa largamente esperada, o una promoción profesional de mayor responsabilidad, prestigio y retribución económica) lejos de disfrutar del éxito, experimentan cierta sensación de fracaso psicológico, profesional, emocional y aun personal. El profesor que al conseguir la cátedra le entra depresión y tiene que darse de baja sin acceder a su puesto. Y como ellos vivencian su fracaso pasivamente, sólo bajo análisis clínico pueden ser capaces de reconocer su participación activa en ese proceso. Este dramático rasgo de carácter (patológico), descrito por Freud en 1916, está basado en una dinámica inconsciente vinculada con la tendencia a sabotearse. El síntoma del  «saboteador» es la que lleva al criminal a dejar —inconscientemente—  una pista, necesita ser descubierto, de esto —del auto-boicot— Hitchkcok ha hecho una profesión de fe. [21]
Es el caso del criminal que aun cuando conscientemente trata de eludir las consecuencias y penalidades de sus actos, en él operan fuerzas inconscientes que le impulsan a buscar castigo. La puesta en juego de estas tendencias autopunitivas explicaría esos casos en el que un delincuente es atrapado a causa de que comete errores inexplicables. No se trata de simples descuidos, sino de algo más absurdo que puede interpretarse como «una traición a sí mismo»; lo que ha operado es el poderoso deseo de ser castigado.
Es parte de la naturaleza humana sentir culpa cuando se transgreden normas. La carencia de esta capacidad de sentir culpa caracteriza a las personalidades psicopáticas. El sentimiento de culpa explica porqué un «crimen perfecto» es en todo caso infrecuente; la necesidad inconsciente de ser castigado puede ser una fuerza propulsora más poderosa que el deseo consciente de evadir la ley, de ahí que en los anales de la criminología se relatan numerosos casos de criminales que planean sus casos minuciosamente y no obstante cometen errores y dejan indicios que permiten a la policía aclarar los hechos y aprehender a sus autores.
Es —patológicamente— frecuente que ciertos criminales se expongan a ser detenidos por visitar el escenario de su crimen. Esto puede relacionarse tanto con la necesidad de ser castigado, como por la necesidad, también inconsciente, de retar al destino y proclamando al mundo que se es poderoso, aun cuando la tentación de ser reconocido  puede llevarle a colaborar con la pesquisa.

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6.-  Neurosis y culpabilidad
El neurótico suele sentirse mucho más cómodo, e incluso perder ciertos síntomas, al ocurrirle algún suceso adverso: reveses de fortuna o accidentes. La observación de estas reacciones, así como la circunstancia de que el neurótico a veces parece disponer o promover los desgraciados acontecimientos que le ocurren, aunque solo sea inadvertidamente, nos induce a aceptar que el enfermo sufre tan poderosos sentimientos de culpabilidad, que despiertan en él la urgencia de castigo a fin de aliviarlos. [22]
Además, las autoacusaciones, que tan a menudo se interpretan como signos de sentimientos inconscientes de culpabilidad en el neurótico, se caracterizan por elementos a todas luces irracionales. El neurótico tiende a apelar a la más extrema irracionalidad, desde las groseras exageraciones hasta la más flagrante fantasía, no solo en sus autoacusaciones específicas, sino también en sus sentimientos difusos de no ser acreedor a amabilidad, elogio o éxito algunos.
El temor desproporcionado a la reprobación es susceptible de extenderse ciegamente a todos los seres humanos, o abarcar solo a los amigos, si bien de ordinario el neurótico es incapaz de distinguir con claridad entre amigos y enemigos. Al principio solo se refiere al mundo exterior, y en mayor o menor grado siempre se vincula con la reprobación del prójimo, pero también puede llegar a «internalizarse». Cuanto más suceda esto, tanto más se reducirá la importancia que se otorga a la reprobación exterior, comparada con la que el sujeto se confiere a sí mismo.
El temor a la reprobación puede manifestarse de diversas maneras. A veces se traduce en constante aprensión de molestar a la gente; así, el neurótico suele tener miedo de rehusar una invitación, de estar en desacuerdo con algún parecer, de expresar cualquier deseo, de transgredir las normas establecidas o de llamar la atención bajo cualquier forma. Puede manifestarse también como un persistente temor de que la gente descubra algo acerca de él, y aun cuando se sienta querido, tenderá a replegarse en sí mismo a fin de impedir la posibilidad de ser desenmascarado y repudiado; igualmente es susceptible de traducirse en una desmesurada reticencia a dar a conocer algo de su vida privada, o en una desproporcionada ira frente a la más inocente pregunta que le ataña, pues siente que con ella se intenta inmiscuirse en sus asuntos.
En cuanto al contenido peculiar de sus secretos, el neurótico trata de disfrazar, antes que nada, la suma total de lo que suele abarcar el término «agresión» (el cual no sólo incluye su hostilidad reactiva —rabia, deseos de venganza, envidia, impulsos a humillar y otros análogos— , sino también todas sus secretas exigencias dirigidas hacia los demás). En segundo lugar, desea mantener oculto cuán débil, inseguro e indefenso se siente, cuán poco capaz es de afirmarse a sí mismo, y cuánta es la angustia que sufre. Por tal razón erige una fachada de aparente energía, pero cuanto más sus anhelos particulares de seguridad se concentran en el dominio del prójimo, cuanto más se vincula su orgullo a la noción de poderío y de fuerza, con tanta mayor profundidad se desprecia. No solo percibe que la debilidad significa un riesgo, sino que también la juzga desdeñable, en sí mismo como en el prójimo, y no vacila en considerar endeblez cualquier insuficiencia, ya consista ésta en no ser el amo de su propia casa, en la incapacidad de superar los obstáculos en su misma persona, en la precisión de aceptar ayuda ajena, o incluso en el hecho de estar poseído por la angustia. Dado que desprecia radicalmente toda «debilidad» en sí mismo, y como no puede dejar de creer que los otros también lo detestarán si llegaran a descubrir su flaqueza, realiza denodados esfuerzos para ocultarla, pero sigue subyugado por el constante temor de que tarde o temprano se lo desenmascarará; de ahí su permanente angustia.
Estos sentimientos de culpabilidad, con las autoacusaciones que los acompañan, no solo son el resultado —y no la causa— del miedo a la reprobación; representan, asimismo, una defensa contra éste. Cumplen para ello la doble finalidad de inducir a los demás a reconfortar al sujeto y de trastocar el verdadero estado de cosas; esto último lo consiguen distrayendo la atención de lo que es preciso encubrir, o manifestándose en forma tan exagerada que dejan de parecer sinceros.
Las autoacusaciones no solo protegen del miedo a la reprobación; también incitan a reconfortar al sujeto, pues los demás se sienten obligados a disuadirlo de su pretendida culpabilidad. Pero asimismo ofrecen cierto reconfortamiento, aunque no intervenga otra persona, pues levantan el autoaprecio del neurótico al demostrarle que posee un juicio moral tan agudo, que se incrimina a sí mismo de faltas que otros pasan por alto, haciéndole sentirse de esta manera, en última instancia, como una persona auténticamente admirable. También le brindan cierto alivio, ya que por lo general no tocan el real motivo del descontento consigo mismo, dejándole de esta suerte abierta una puerta secreta para la creencia de que, después de todo, no es tan malvado como pareceDr. Adolfo Vásquez Rocca
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.
 
 
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ILUSTRACIONES
(Encabezamiento) 
Obra Kafka, el Proceso o criminales por sentimiento de culpabilidad, por Adolfo Vásquez Rocca (©), en ArteLista Galería virtual de Arte Contemporáneo | (En el cuerpo del artículo) Kafka5jahre, [public domain], via Wikimedia Commons y Sigmund Freud, By César Blanco from Mexico (Sigmund Freud  Uploaded by Viejo sabio) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/
licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons
 

NOTAS
La presente investigación —publicada en forma inédita en Revista Almiar (Margen Cero)—, es una primera entrega de un proyecto de investigación mayor —en marcha— que desarrollo como Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Doctorados y Docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Andrés Bello, UNAB. Una próxima entrega podrá recoger una buena parte de los elementos aquí expuestos para hacerlos objeto de una revisión o profundización. Los estudios culturales avanzan en una pesquisa que de seguro dará lugar a una red de textos en despliegue, confirmando la antigua sospecha de los cabalistas, ante la vertiginosa deriva, ante el desplazamiento permanente, ante la sobre-interpretación. En cuanto un texto se convierte en «sagrado», como es la obra de Freud,  para cierta cultura, se vuelve objeto de un proceso de lectura sospechosa y, por lo tanto, de lo que el semiólogo Umberto Eco ha denominado exceso de interpretación. Esto también acontece con las interpretaciones de la Biblia, en lo que constituye  el nuevo index del cristianismo, y también —de modo principal— en la exégesis judía, el antiguo canon, donde se ha practicado con predilección el género del comentario. La exégesis judía da cabida a  glosas de las Sagradas Escrituras, que generan asimismo otros comentarios, en un interminable proceso de despliegue textual, método al cual Freud nunca fue ajeno.

 
 
 
[1] KAFKA, Franz, El Proceso, (Der Prozess) 1925, Alianza Editorial, Madrid, 1994.
 
[2] KAFKA, Franz, El Castillo, (Das Schloß)  1922. Novela inacabada, Alianza Editorial, Madrid, 1995.
 
[3] MASSONE, Antonio,  Kafka o la zozobra de lo humano, pp. IX – XXI, en prólogo de Obras Escogidas de Franz Kafka,  Editorial Andrés Bello, Santiago, Santiago 1992.
 
[4] CITATI, Pietro, Kafka,  Cátedra Ediciones, Colección  Travesías, Versal, Madrid, 1993,  p. 144.
 
[5] El relato Frente a la ley lo publicó Kafka en varios contextos diferentes: como relato autónomo en el diario Selbstwehr (1915), algo más tarde en el libro Der jüngste Tag, y más tarde tejido dentro de otros relatos como en Ein Landarzt y Der Prozeß. Este último libro, publicado postreramente, terminó siendo «armado» por Max Brod ya que Kafka iba escribiendo diversos capítulos pero era incierto el orden que tomarían en el diseño final de la obra, que quedó inconclusa.
 
[6] FREUD, Sigmund.: Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1995, Vol.14:  Algunos tipos de carácter  dilucidados por el trabajo psicoanalítico (1916): Los que delinquen por sentimiento de culpabilidad. Extraído de: Sigmund Freud. Obras completas. Volumen 14 (1914-1916).Amorrortu Editores.  Bs. As., 1979, p. 338.
 
[7] Ibid.
 
[8] MANNONI, Octave, Freud; El descubrimiento del inconsciente, Ediciones Nueva Visión SAIIC., Buenos Aires, 1987,  pp. 139 – 140.
 
[9] FREUD, Sigmund. Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XVIII – Más allá del principio de placer, Psicología de la masas y análisis del yo, y otras obras (1920-1922). 1. Más allá del principio de placer (1920). Traducción José Luis Etcheverry. Buenos Aires & Madrid: Amorrortu editores.
 
[10] FREUD, Sigmund, «Hay en todo ser vivo la tendencia a regresar al estado anterior de no-vivo, ‘todo ser vivo muere necesariamente por causas internas”». En Más allá del principio de placer (1920), Amorrortu editores, Buenos Aires (234).
 
[11] FROMM, Erich (1975). Anatomía de la Destructividad Humana. México: Siglo XXI Editores, 1989.
 
[12] FREUD, Sigmund, El malestar en la cultura, Alianza Editorial, Madrid, 2004.
 
 
[14] Ibid, p. 80.
 
[15] MANNONI, Octave, Freud; El descubrimiento del inconsciente, Ediciones Nueva Visión SAIIC., Buenos Aires, 1987,  pp. 139 – 140.
 
[16] El sentimiento de culpabilidad se incuba progresivamente en la conciencia del «yo», como estructura diferenciada del «ello», cuando entran en conflicto sus imperiosas tendencias, con las impositivas y represoras exigencias del «super-ego», como estructura diferenciada del «yo»: «El sentimiento de culpabilidad, afirma en El Malestar en la Cultura, es la percepción que tiene el “yo” de la vigilancia que se le impone, es su apreciación de las tensiones entre sus propias tendencias y las exigencias del “super-ego”».
 
[17] FREUD, Sigmund, El malestar en la cultura, en Obras completas, Editorial Biblioteca Nueva, Madrid 1968, vol. III p.50-51.
 
[18] FREUD, Sigmund, El malestar en la cultura, 1930, p. 64.
 
[19] FREUD, Sigmund, (1916:339).
 
[20] FREUD, Sigmund.: Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1995, Vol.14: Algunos tipos de carácter  dilucidados por el trabajo psicoanalítico (1916): Los que delinquen por sentimiento de culpabilidad. II – Los que fracasan cuando triunfan, pp. 323 – 337.
 
_____,___ (1916), Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo Psicoanalítico. En S. Freud, O. C., Bs. As.: A. E., XIV.
 
[21] TRUFFAUT, François. El cine según Hitchcock, Alianza Editorial, Madrid, 2002, p. 98.
 
[22] HORNEY,  Karen,  La personalidad neurótica de nuestro tiempo, Editorial Paidós, Buenos Aires (Argentina), 1971. p. 13

http://artandpainting.files.wordpress.com/2014/07/a001c-adolfovasquezroccaphd-afichecinenegro1.png?w=1044&h=590

Adolfo Vásquez Rocca. Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Com- plutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis –Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–. –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica PUCV. –Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM.  –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia, Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México.  –Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine. Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions, París, ©  2012.
 ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D.

 

Web del Autor: http://www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html
E-mail
→adolfovrocca@gmail.com

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92. http://www.revistadefilosofia.org/55-04.pdf

 
 

SEMINARIO I.- ARTE Y PSICOPATOLOGÍA: GENIALIDAD, MELANCOLÍA Y DELITO _ II.- FREUD Y KAFKA, ENTRE LA NEUROSIS Y LA CULPA _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA FACULTAD DE PSICOLOGÍA

 

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: Crueldad, Neurosis y Civilización”, En ERRANCIA, La Palabra Inconclusa– Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura, Nº 3 © 2012, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v8/PDFS_1/TEXTO%20POLIETICAS%202%20ERRANCIA%208.pdf
En Poliéticas del Cuerpo: http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v8/polieticas_2.html

 

  Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En Revista Almiar –Margen Cero– Nº 71 | noviembre-diciembre 2013, Madrid. http://www.margencero.com/almiar/vasquez-rocca-freud-y-kafka/


 

ARTE Y PSICOPATOLOGÍA

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

“GENIALIDAD, MELANCOLÍA Y DELITO; LA ÉPOCA CRIMINAL DE LO MONSTRUOSO”

 

 

Culpa y Psicopatía. Freud
La repetición. Impulso y psicopatía.
Las descompensaciones por frustración.
Cosificación. Neurosis y Psicopatía.
Adoctrinamiento y psicopatía.
Persona versus cosa.
Egocentrismo. Sobrevaloración y Seducción
Mentira. Actuación. Fascinación.
Coerción. Parasitismo. Relaciones utilitarias.
Insensibilidad. Crueldad. Intolerancia a la Frustración
 

Fuente (original)

Dr. Hugo Marietan
 
Características psicopáticas. Los conceptos que se van a abordar son el fruto de largos años de investigación sobre este tema en la teoría, pero por sobre todas las cosas en la practica clínica: con la observación de psicópatas, de complementarios, de hijos o parejas de psicópatas, de padres, hermanos. Muchas ideas que leerán no serán encontradas en la literatura sobre el tema, precisamente porque es el resultado de concluir en base a la observación en lugar de tratar de forzar un conocimiento teórico a la realidad clínica. La idea es que ustedes puedan detectar los psicópatas o sus efectos sobre la familia. Y aquí mismo va algo que he concluido hace poco tiempo sobre la familia y el psicópata y que les puede ser de utilidad. En el grueso de los casos de psicópatas, la psicopatía se ejerce fuera de la familia. Puede resultar un padre particular o esposo distinto, pero la mayor radiación psicopática es hacia afuera. Pero en un porcentaje chico esa psicopatía se ejerce en la misma familia. A veces este accionar es explícito, florido y no hay mayores dificultades de detectarlo; otras es solapado y se lo descubre por sus efectos siguiendo el siguiente principio: “cuando en una familia la mayoría de sus miembros presentan trastornos psicopatológicos graves, hay un psicópata” Por lo general es el padre, la madre o un conviviente adulto (abuela, tía, etcétera). Va como ejemplo el de una familia que consulta por una crisis psicótica de la hija, el hermano está internado en una clínica de recuperación de drogadictos, el padre en permanente descompensación ansiosa pero se presenta colaborador y preocupado, al igual que la madre, en el tratamiento de su hija. La madre parecía llevar con resignación semejante peso, hasta que poco a poco, a lo largo de tres meses, se fueron detectando los rasgos psicopáticos: jugadora compulsiva, manipuladora, mentirosa pertinaz pero hábil, robaba dinero a la madre, a sus hijas a su propia madre. Pero si no se estaba atento parecía simplemente una madre sobrellevando un problema. Todos giraban en torno a ella, nadie podía salir de esa órbita, como un sol negro tomaba la energía de todos y no los dejaba desarrollarse. Cuando tratemos los casos de familia abundaremos sobre este caso y otros semejantes. El otro principio es de gran utilidad semiológica y lo descubrí tratando a algunos psicópatas que me hicieron concluir que: “los psicópatas pueden presentar rasgos neuróticos”. En la literatura se menciona que los neuróticos pueden presentar rasgos psicopáticos, esto en cierto sentido es real, en su momento discutiremos que hay enormes diferencias cuali y cuantitativas en estos rasgos en uno y otro. Pero el hecho que los psicópatas presenten rasgos neuróticos es una fuente permanente de confusión por dos motivos, primero porque hasta el momento no hay un gran conocimiento sobre el psicópata que yo llamo “cotidiano”, aquel que no es un delincuente, asesino o violador, que no presenta una psicopatía como para salir en los diarios. Puede ser un profesional, un empresario, un empleado, una maestra, un ama de casa y ejerce su psicopatía en un grupo reducido. Segundo, y como consecuencia de lo primero, si presenta rasgos neuróticos, es diagnosticado si o sí como neurótico y se tardan años (a veces nunca se los descubre) en darse cuenta que están frente a un psicópata detrás de una cortina de humo neurótica. Empezaremos con el tema de hoy que es el siguiente: Caracterización y discusión de rasgos: Descriptor de psicopatía 1) Satisfacción de necesidades distintas: a) Uso particular de la libertad Necesidades distintas A principios del 2003 debía hacer algunas reparaciones de albañilería en uno de mis consultorios por lo que contraté a un recomendado de la joven encargada de la limpieza. Vino al día siguiente, muy temprano, un hombre de unos 35 años. La tarea era bastante pesada y el hombre menudo, pero habilidoso. Pasado el mediodía mandé a comparar un sándwich, de esos de pan francés que desbordan milanesa, generoso en tomate y lechuga. Se lo llevo, el hombre agradece y mientras lo come muy lentamente y sin que yo se lo pidiera me cuenta una historia: “Yo, hasta hace tres meses, estuve preso durante un año en una de las cárceles más bravas. El pan de este sándwich es tres veces más grande de lo que comía en la celda. Estaba en las celdas comunes junto a otros veinticinco presos más, a la mañana temprano los guardias dejaban un cesto con pedazos de pan y todos nos abalanzábamos para agarrar un pedazo en medio de empujones, codazos y trompadas. Si te tocaba algo, bien, sino a esperar hasta el mediodía. A eso de las doce se abría otra vez la puerta y dejaban una olla grande por lo general con polenta aguachenta y allí íbamos todos sobre la olla, como animales, tratando de meternos unos bocados. A la cuchara común que teníamos provista le doblábamos el mango para hacerla tipo cucharón, de esa manera se caía menos polenta en medio de los forcejeos. Y eso se repetía a las cinco y a la cena. Vivíamos con hambre. Pero con mucho hambre; dolía el estómago, para calmarlo tomábamos agua. Por un rato pasaba y luego otra vez. Sólo pensábamos en comer y en defendernos de los otros y en cuidarnos del capo (cada celda tenía su jefe, un preso, de los pesados, que a su vez tenía su jefe en otras celdas, si algo andaba mal en nuestra celda -mal según lo que consideraban mal ellos- la ligaba nuestro capo). Pensábamos en comer, soñábamos con comida, y hubiéramos hecho cualquier cosa por comer. Ocupaba toda nuestra cabeza y esas cuatro a cinco cucharadas de polenta pasaron a ser algo exquisito. Había otras maneras de conseguirse comida, pero había que tener plata o tarjetas para llamar por teléfono o pastillas o cigarrillo o droga; con alguna de esas cosas uno conseguía que el de la cocina te de un poco de comida o un sándwich. Se escondía entre la ropa la comida y se la comía a escondidas, sino te la sacaban a trompadas. Lo mismo pasaba cuando te traían comida los familiares: el capo elegía lo que a él le gustaba y después te daba la encomienda que tenías que defenderla de los otros presos, por lo general te quedabas con un pedazo de algo y el resto lo comían los que arrebataban. De chico era pobre, era escasa la comida, pero nunca pasé tanto hambre como en la cárcel. Había otros sectores, estaba el sector VIP, pero para estar allí hacía falta mucha plata y mantenerse con plata, porque si se te acababa, te bajaban a las celdas comunes y ahí no contabas el cuento. Odiaban a los del VIP. El otro sector era el de los Testigos de Jehová, los religiosos, allí estabas protegido (se cuidaban mucho entre ellos), pero tenías que hacer buena letra, ellos te elegían y te ponían a prueba un mes. En realidad te podían echar en cualquier momento y cuando volvías a los comunes te daban una paliza de aquellas. Con los Testigos tenías que levantarte a las cinco de la mañana todos los días, rezar una hora para agradecer el pan que veían una hora después. A las seis llegaba la canasta con el pan y ellos repartían pedazos iguales para todos, comías en silencio y luego otra hora de rezos para agradecer lo que comiste. A las once otra vez a rezar una hora por la polenta, que era la misma cantidad, pero sin forcejeos. No había violencia, pero teníamos que cuidarnos de no meter la pata porque nos echaban. Si recibíamos una encomienda teníamos que repartirla entre todos en partes iguales. O sea que nos moríamos de hambre igual, pero sin trompadas. Mis familiares contactaron con un abogado muy piola que me sacó enseguida, ahora trabajo gratis para él, hasta pagarle la deuda, creo que en dos años voy a estar a mano. Tuve suerte, los que cayeron conmigo todavía están presos”. A veces en las clases sobre psicopatía es difícil transmitir la idea de necesidad. Yo me valgo de narraciones como estas para dar un acercamiento al concepto porque es muy raro que el auditorio, estudiantes de medicina, médicos, psicólogos, etcétera, puedan comprender, en sentido de Dilthey, lo que es sentir una necesidad; en general para ellos hambre, por ejemplo, es el apetito o tener ganas de comer algún tipo de alimento y ambos son postergables hasta una hora conveniente. Por otro lado, el hecho de que exista suficiente cantidad de alimento a disposición es una idea que tranquiliza. Muchos de los que escuchan o están leyendo esto, comen “porque es la hora de comer”. El hambre es una necesidad de alimento que cuanto más pasa el tiempo sin satisfacerla más ocupa la mente. Llega un momento, como contaba el preso, que es en lo único que se piensa. Al pasar de los días el hambriento va dejando atrás sus capas de civilización con tal de conseguir llevarse algo comestible a la boca, hasta contactar con su esencia animal, y allí no hay leyes comunes, sólo la de sobrevivir. Aún así hay diferencia entre un común y un psicópata. La necesidad extrema de un común puede ser entendida por otros, si alguien roba para comer y sus circunstancias “lo justifican”, se puede llegar a la idea de que robó “porque no le quedaba otra; yo, en su lugar, hubiese hecho lo mismo (empatía)”. Pero ocurre que el psicópata tiene necesidades especiales, es decir, por fuera de las necesidades compartidas por los comunes. Y esa necesidad ‘especial’ tiene la misma fuerza para impeler a la acción que una necesidad común, el hambre por ejemplo. Al ser distinta la necesidad pierde su capacidad de empatía, los comunes, el grueso de la población, no pueden comprenderla. Pongamos un ejemplo: la necesidad de matar. Todos tenemos la capacidad de matar si las circunstancias especiales nos colocan en la alternativa: él o yo, o mi familia o ellos, etcétera, si es una cuestión de defensa extrema, de sobrevivencia. Pero no tenemos la necesidad de matar. Hay un tipo de manifestación de psicopatía, el asesino, que experimenta esa necesidad. El debe cumplimentar esa necesidad, debe matar. En estos tiempos de inseguridad grave en Argentina ocurren robos a mano armada muy frecuentemente. Los robos a mano armada en Argentina, en esta época de inseguridad grave, son frecuentes. La enorme mayoría de ellos, si no hay resistencia de parte de la víctima, se resuelve con la entrega del dinero. Hay casos en que la victima es herida o muerta si el asaltante está drogado o interpreta que hay resistencia, o que lo va a reconocer, etcétera. Pero hay un pequeño porcentaje en que la víctima no se resiste, entrega todo, e igual resulta muerta, porque se topó no con un simple asaltante sino con un asesino, alguien que necesita matar. Este último caso es muy difícil de entender para el común, y esto es así, porque evalúa con códigos comunes, con una escala de valor compartida, un hecho que tiene su raíz en algo especial, por fuera de su rango de razonamiento. La repetición Evaluemos otra característica de la necesidad: la repetición. Volvamos a nuestro ejemplo del hambre. Hay una secuencia: tenemos hambre, ingerimos alimento, pasa el hambre. Tiempo después, volvemos a tener hambre y repetimos la secuencia. Es decir, el hambre no es un hecho circunstancial o transitorio, sino que está instalado en nosotros, es permanente. Al ser saciado amaina, desocupa nuestra mente, pero está. Cuando los parámetros fisiológicos así lo determinan, vuelve a ocupar nuestra mente y accionamos en busca de alimento. Una y otra vez. La necesidad se hace presente en nuestra mente y repetimos las acciones para satisfacerlas. A cualquiera le resulta sencillo asimilar así y con este ejemplo, el concepto de repetición de un accionar. Pero si en lugar de hambre colocamos como necesidad matar, ya no es comprensible. Yo era amigo de un compañero de estudio de medicina. El era de esos pocos que desde primer año ya sabía que iba a especializarse en cirugía. Estudiaba anatomía con pasión, pedía permiso para quedarse hasta tarde disecando cadáveres. Cuidaba sus manos con esmero y, justo es decirlo, tiene un pulso envidiable. Nos graduamos y hasta el día de hoy nunca me perdonó que me dedicara a la psiquiatría, especialidad que le merecía un calificativo que no repito para no ofender. Cierta vez lo fui a visitar a una de sus guardias de cirugía. Lo encontré pálido, sudoroso, muy inquieto, se veía muy mal. Le pregunté qué le pasaba, se resistió un poco, pero en honor a nuestra amistad, me tiró la planilla de operaciones. Estaba vacía. “Te das cuenta lo que me pasa, no tengo a quién cortar, eso me tiene mal”. Eso me dejó de una pieza y recién hace pocos años, después de estudiar estos temas, logré entender aquel episodio. Él tenía una necesidad, “tenía hambre de cortar” y en esa guardia no podía satisfacerla; sólo le quedaba la esperanza de una emergencia. Él es un cirujano brillante, y sé que muchos cirujanos no lo entenderán, pero sé también que algunos de ellos se sentirán aliviados de saber que hay otros que sienten, como ellos, estas necesidades. Uso particular de la libertad Existen distintos tipos de acercamiento al concepto de Libertad, aquellos que la consideran una facultad relacionada con la inteligencia y la razón y otros que la asimilan a una capacidad para decir sí o no (Sastre). De las posturas nihilistas recortamos la de B. Spinoza: “los hombres se engañan al creerse libres; y el motivo de esta opinión es que tienen conciencia de sus acciones, pero ignoran las causas por las que son determinadas; por consiguiente lo que constituye su idea de libertad, es que no conocen causa alguna de sus acciones.(Ética, 2º parte, proposición XXXV). Las personalidades psicopáticas tienen un particular sentido de la libertad. Ser libre, en sentido pragmático, es poder hacer sin impedimentos. Poder optar. Las trabas a la expansión de la acción, pueden ser internas o externas. A las primeras la llamamos inhibición o represión a las segundas presión ya sea social o del medio en sí. Si seguimos el hilo de razonamiento que nos trajo hasta aquí, el concepto de necesidad, y sobre todo el de necesidades especiales, rápidamente intuiremos que para las acciones comunes nos basta con un rango acotado de libertad; no ejecutamos acciones especiales para las tareas rutinarias y comunes, en consecuencia no ampliamos nuestro concepto de libertad para llevarlas a cabo, ni es necesario que nos reprimamos. Cumplimentar una necesidad especial requiere a su vez del ejercicio de una amplitud del sentido de libertad, de un desapego de las inhibiciones comunes, un apartarse de las represiones estándar. Un ampliar el accionar a tal expansión que lleve a los actos útiles para satisfacer la necesidad especial. Esta mente se abre paso sin los escollos represivos que normalmente inhiben las acciones de los comunes. Debe permitirse hacer más allá de lo permitido. Debe ejercer una libertad particular que abarque los confines de su necesidad especial. Y este permitirse hacer debe estar a su vez libre del reproche interno, de lo que llamamos culpa, de lo contrario no sería ‘libertad’, sino ‘penosa obligación’, llegando al absurdo de matar por necesidad y luego llorar sobre el cadáver, derrumbado por la culpa. El psicópata debe caminar sobre cadáveres con la tranquilidad interna, tal vez con la satisfacción, de haber hecho lo que debía: satisfacer su necesidad, ajeno al sentimiento de reproche de los comunes. El psicópata es una persona que se atreve a cosas que el común no, la ley del psicópata es: “todo es posible”. Aquí debemos establecer una diferencia esencial con el neurótico. El psicópata expande su sentido de libertad, el neurótico lo acota. El neurótico usa su neurosis para no hacer. Usa el dolor y el temor al dolor para amansar a su esencia animal, para ponerle freno y que no se manifieste. Usa la culpa para intentar no repetir alguna falla en su represión. Tiene terror a destrabar secuencias internas de acciones que no pueda controlar. Y está en constante desarmonía consigo mismo por intentar armonizar con los demás. El neurótico armó con sus prejuicios un cerco pequeño a su libertad, pero sueña que lo agrandará algún día, tal vez después de un análisis o de algún pase mágico, de algo proveniente del afuera, en un mañana, en otro lugar. El psicótico no puede ni acotar ni expandir su libertad por carecer de pragmatismo, de darle un sentido útil a sus acciones en relación al exterior, por no controlar las variables que le permitan un ajuste aceptable a su medio. Por no poder controlarse a sí mismo, comprenderse mínimamente y, en consecuencia, controlar sus acciones. El individuo normal negocia su libertad. Es conciente que tiene ambiciones, necesidades, deseos, y es conciente de la presión del medio a sus proyectos. Y negocia, entrega una parte de su libertad a cambio de conseguir objetivos armonizados con el medio. Avanza hasta que encuentra el límite. Y ahí permanece. A veces da unos saltitos más allá del borde, pero vuelve enseguida. Envidia sanamente a aquellos que transgreden sin mayores daños, como el caso del cajero del banco que salió corriendo con tres millones debajo del brazo y dejó una notita: “no se preocupen, fui yo”. Si desea dar su opinión o aporte escríbame a consultashm@gmail.com o click AQUI Entrega 16 La culpa Caracterización y discusión de rasgos: 1) Satisfacción de necesidades distintas: b) Códigos comunes y códigos propios: Introyección de las normas, sorteo de las normas, remordimiento y culpa. Concepto sobre culpa y responsabilidad. Códigos comunes y códigos propios Los valores comunitarios tienen su origen en las necesidades y las posibilidades que brinda el medio para satisfacerlas. La suma de experiencias individuales y del grupo va formando aquellos sedimentos de patrones de conductas deseables que constituyen los valores. Estos valores son transmitidos del entorno al individuo a través de la familia, la escuela, el grupo social. Desde el punto de vista social los individuos ya nacen inmersos en una atmósfera de valores. Como el pez nace ya rodeado de agua. Por lo que va asimilando, haciendo la analogía con la química, como en un proceso osmótico los valores de la comunidad. De tal manera que a través del solo estar en un grupo éste le trasmite sus valores, sus costumbres, sus modos de hacer. El humano es un copiador de gestos, conductas, vocablos. El ‘deber ser’ le viene del otro en una atmósfera de valores. Es por eso que el individuo incorpora desde su inicio como integrante del grupo, los valores, como incorpora el alimento a su organismo. No son procesos intelectuales que se discuten o cuestionan, que haya que aprenderlos a determinada edad: están allí, son esos y punto. Estos valores comunitarios son introyectados, asimilados y luego pasan a ser parte del propio individuo. Pasan a convertirse en “sus valores”. Esto le permite tener una conducta ajustada y no discordante con su entorno, porque “sus valores”, tautológicamente, se corresponden con los “valores comunitarios”. Un individuo ajustado a su grupo social se mueve con soltura, con espontaneidad, porque conoce y está inmerso en la rutina social; pocas cosas del accionar común le resultan extrañas. Sabe e intuye qué debe o qué no debe hacer. No cuestiona las normas, no se pregunta ¿por qué yo debo hacer esto? Simplemente transcurre. Un individuo proveniente de una cultura no occidental, lejos de las comunicaciones modernas, consideraría absurdas, ridículas o graciosas muchas de nuestras “serias” costumbres y se preguntaría, asombrado, ¿por qué estas personas hacen esto? Y si tomara al azar a alguno de nosotros y nos hiciera esa pregunta, seguramente no sabríamos fundamentar nuestra conducta, es más nos asombraría que alguien pregunte algo tan obvio: esto hay que hacerlo porque sí, porque se hizo siempre. Es decir, hay costumbres que están tan “solidificadas” que no dan margen para el cuestionamiento. Esta es también la fuente de la empatía, del comprender al otro: si nos criamos juntos, si entendimos y sentimos los mismos valores, si vivimos experiencias semejantes, yo puedo comprender el por qué de la mayoría de sus conductas. Esta solidificación de los valores comunitarios en el individuo lo hace previsible. Sabemos que ante una situación determinada el grueso de la población tendrá un tipo de conducta previsible. Por supuesto que hay un rango de ajuste, y también un rango de desajuste tolerado. Son aquellas pequeñas desviaciones a los “valores bases” que distingue a un individuo de otro. Es decir que en toda sociedad existe la posibilidad de tolerancia a pequeñas desviaciones a las normas. Responsabilidad y culpa La comunidad, el hecho de pertenecer a un grupo, significa para el individuo un resguardo, un sistema de seguridad. En ese grupo, él va a tener un deber, una responsabilidad y deberá seguir un código. A cambio de eso el grupo, a su vez, lo protege de circunstancias que pueden ser riesgosas para un individuo. El deber, entonces, es la normativa consensuada de un grupo, y el individuo debe responder a esa normativa con la obediencia. A ese responder del individuo frente al grupo nosotros le damos el nombre de responsabilidad. La responsabilidad es un hecho extrínseco, objetivable; se sabe si tal individuo cumplió o no con su deber, si ha sido responsable o no. La no obediencia de un deber es pasible del reproche de los otros integrantes de la comunidad. Si se ha transgredido un código común, la comunidad se siente con el derecho al reproche. Luego están los principios personales, los códigos propios de cada individuo, eso es interno y solamente él tiene en cuenta, para sí mismo, si ha cumplido o no con sus principios. El código personal, los propios principios, son absolutamente subjetivos. No cumplir con esos códigos individuales genera ese displacer interno que llamamos culpa. Así en ocasiones, se puede faltar al deber, ser irresponsable desde el punto de vista objetivo y desde el punto de vista de la mirada del grupo hacia el individuo. Pero, para él, si ese acto o esa acción que cometió tiene una justificación personal, privada, coherente con su código personal, no manifiesta para sí mismo culpa, no se siente culpable. Ponemos como ejemplo el caso de un padre que mata al violador y asesino de su hija: es responsable ante la sociedad por homicidio, pero es probable que para sus códigos internos haya hecho lo que debió hacer y no se sienta culpable. Como otro ejemplo agregamos el de algunos asesinos pasionales, celotípicos, que, torturados por la duda de la fidelidad de su pareja llegan al quiebre, a la certeza de la infidelidad y deciden acabar con su infierno eliminando a la pareja; única solución que encuentra en su delirio. Después del asesinato se sienten aliviados, liberados, sin culpa: “Es lo que había que hacer”, dicen algunos. Aquí también se da la paradoja de ser responsables ante la sociedad por el homicidio y a su vez no sentirse culpable porque la acción ejecutada emanaba de una armonía interna que, aunque patológicamente, la justificaba. El psicópata y las normas Existen, por un lado la ley, las normas, y por otro lado las ambiciones del individuo. Las ambiciones individuales deben encajar o seguir las reglas de juego, los códigos de la sociedad para conseguir un equilibro adaptativo. Hay límites a la ambición. La sociedad tolera ciertos errores, pero no la ostentación del error. La sociedad tiene una limitación y un permiso que es explícito y corresponde a las normativas, a las leyes. Luego hay un permiso tácito, implícito, que no está escrito, que hace que se toleren algunas desviaciones a la norma. ¿Por qué al psicópata no le importa sortear las normas? Porque sobredimensiona sus posibilidades, su ingenio o su suerte por un optimismo ingenuo: “esta vez no me van a agarrar”, o “esto me va a salir bien” (es su aspecto lúdico), o por un costo – beneficio aceptado. Es decir, por asumir un riesgo que puede tener una consecuencia grave, pero que el resultado de esa acción vale el llevar adelante el riesgo. Ser optimista es fantasear en una proyección virtual hacia el futuro con un resultado positivo. El optimismo está relacionado con la ensoñación. Ésta es parte del trabajo psíquico que consiste en utilizar la imaginación como campo de proyección de posibles acciones a realizar. El psicópata no transgrede las normas. Transgredir es valorar (conocer y sentir) las normas y a pesar de ello sortearlas. El psicópata ve a las normas como un obstáculo a sus ambiciones. La norma no le genera el temor inhibitorio que a la mayoría de las personas. La norma tiene un enunciado y un significado por sí (explícito) y por la amenaza (implícita) que implica su no seguimiento. Es decir, en toda ley hay una amenaza, una apelación a las consecuencias negativas que pueden ocurrirle al individuo de no seguirlas. Subyace una prohibición, un daño a futuro para aquel que no la cumpla. Toda ley, toda norma, genera temor e implica la posibilidad de castigo. La ley está hecha para domar, para doblegar y para condicionar las conductas instintivas de los individuos y entornarlas con el siguiente lema “Si quieres pertenecer a este grupo, estas son las reglas. Si se cumplen las reglas estás dentro, si no las cumples estás fuera”. El psicópata tiene la particularidad de estar dentro del grupo y de sortear alguna de sus normas pero no todas, de lo contrario sería desplazado del grupo. ¿Hasta cuándo sucede esto? Hasta que en algún momento se extralimita fuertemente y es “descubierto y señalizado”. Un personaje poderoso, ya fallecido, seguía un concepto sobre el poder. Él decía “el poder es tener impunidad, es hacer sin temer las consecuencias”. Culpa y psicopatía Para avanzar un poco más en este difícil tema paso transcribir un fragmento de una clase para los médicos del Curso Superior de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UBA, dictado en el Hospital Borda: “Para sentir culpa uno debe sentirse responsable de la acción, debe sentir que ha fallado. Cuando se evalúa que son los otros, el medio o las circunstancias que lo han hecho fallar, entonces no hay culpa. ¿Por qué un psicópata no tiene culpa en sus acciones psicopáticas? Alumno: Se considera al otro como una cosa y no como una persona. A: Tiene distinta escala de valores. Marietán: ¿Por qué tiene distinta escala de valores? ¿De dónde viene? ¿Lo trajeron de Estambul? ¿Cómo puede ser que tenga otra escala de valores si nació con nosotros, jugó al fútbol con nosotros, estaba en nuestra escuela y se conocían nuestros padres? A: lo que pasa es que el egocéntrico está más atento a su propia necesidad y no a la del grupo. M: Hay muchos que son así y son los egoístas. Se justifican, pero ellos saben que han cometido algo vergonzoso. No por eso son psicópatas. Recuerden que los psicópatas son pocos. No confundan la psicopatía con los egoístas, con los neuróticos, con los ambiciosos, que son otras variedades dentro de la especie. ¿Por qué no tienen culpa los psicópatas para sus hechos psicopáticos? Los valores morales vienen de afuera y el individuo los introyecta. El individuo está inmerso en esos valores. ¿Por qué un individuo cumple una norma? A: Para evitar el castigo, por empezar. M: Usted está hablando de que se es bueno a la fuerza, usted está en contra de Sócrates, en contra de Rousseau (El hombre nace bueno y la sociedad lo hace malo). Se cumple una norma porque se cree que en el fondo de la norma hay algo bueno para todos, para el grupo. No hay recompensa suficiente que pueda hacer que uno cumpla una norma, que la siga lealmente, dignamente, sabiendo que va hacia el mal. Uno cumple la norma porque cree, en el fondo, que esta norma es para el bien común. Uno cumple una norma porque responde a un bien común, y es lo dado. Como la sociedad es un resguardo del individuo, entonces se da la retroalimentación, yo cumplo la normativa y la sociedad me protege a mí, a mis hijos, etcétera. Porque cumplir las normas corresponde a lo que se llama el bien común. Cuando el individuo comete un acto que es transgresor, siente culpa. ¿Por qué? Porque él transgrede la ley o la norma, pero pasando a través de la norma, porque la tiene introyectada. Sabe interiormente que lo que está por hacer es malo y le genera ese displacer interno llamado culpa. Y no solamente lo sabe, sino que lo siente. No solamente sabe la letra, sino también tiene introyectada la melodía, la música de la norma. Uno atraviesa la norma, la transgrede, pero como resultado obtiene la culpa. Sabe y siente que está haciendo algo mal. El psicópata conoce la norma pero no la tiene introyectada, entonces la bordea. Para él la norma es un obstáculo, es una piedra a saltar. No la tiene introyectada. Conoce la letra pero no tiene la música, no tiene la melodía, el sentimiento, no la siente. Rodea la norma como un obstáculo. Conoce la norma, porque cognitivamente no es un abandonado de Dios, pero no conoce el sentimiento, no le da importancia al bien común, tal vez no crea que exista el bien común. Por eso la típica respuesta cuando se le dice “¿Por qué hiciste esto?, si no es bueno, no es normal, no está bien”. Entonces él contesta “¿quién dice que no es normal? ¿qué, dos o tres viejos (como decía un paciente mío) se juntaron para decir, esto es malo y esto es bueno?”. Uno, que lo tiene introyectado ni se lo pregunta. La mayoría de nosotros ni se lo plantea. Lo toma como un acto “casi religioso”, un acto de fe, sin razonamiento, sin hacer análisis. Las cosas son así y punto. Uno no tiene que hacer esto, no tiene que hacer lo otro, ya se sabe que hay qué hacer y qué no. No hace falta andar explicitando y analizando en cada momento, en cada acción, si es buena o mala. A: En realidad, ésta búsqueda del bien común tiene fundamentalmente mayor peso en lo moral. M: La moral es la forma explícita y simplista de hablar de esto, que es mucho más profundo, una cosa más implícita. Está introyectada y es algo que se vivencia muy de adentro. A: Una persona altruista ¿puede estar encubriendo un egocentrismo psicopático secreto? M: el altruista es aquel que, manifiestamente, tiende a accionar en pro de la comunidad o de los otros. Ahora, la motivación que lo lleva a eso puede ser muy amplia. Tal vez el altruista sea una persona buena. Está esa posibilidad también. No pensemos que detrás de todo altruista hay una sublimación en el sentido de Nietzsche: “Cuidado con los altruistas y con los caritativos que se están lavando a sí mismos”, decía Nietzsche, en Genealogía de la moral. Pero existen los altruistas que son buenos, es decir, también tenemos que creer que existen los buenos. Es cierto que de acuerdo a nuestra experiencia los buenos parecen pocos. De esa manera, si el psicópata no tiene internalizados los valores, ahí sí se entienden dos cosas: ¿Por qué no existe el sentimiento de culpa, de vergüenza en los hechos psicopáticos? Vergüenza es la manifestación social de la culpa o del ridículo. La culpa es de uno con uno mismo, en cambio la vergüenza es la manifestación social de la culpa. ¿Por qué no aprende ni con argumentación, ni con ciertas experiencias? Porque para él lo que está haciendo está bien. Es egosintónico con su accionar. Si se entiende esto es fácil entender lo demás. Para él, lo que está haciendo es correcto de acuerdo a su valoración de las cosas, es correcto para su propio código. Entonces, si es correcto y sale mal, el responsable no es él, sino que son los otros. Es la defensa aloplástica. Y es así que el psicópata vuelve a intentarlo otra vez”. ¿El psicópata siente culpa? Esta es un pregunta infaltable en todo curso sobre psicopatía, y la respuesta es sí. El psicópata siente culpa como cualquier otro ser humano, no carece de ese sentimiento. Y como todos se siente culpable cuando ha roto, ha salteado, algunos de sus códigos, de sus principios. Y sufre, como todos, por ello. Se siente culpable y mal y puede autocastigarse severamente por esa “falta” que ha cometido. El error en el concepto “los psicópatas no sienten culpa”, tan difundido en la literatura, reside en no tener en cuenta esto: los psicópatas se sienten culpables, como cualquier otro humano, cuando transgrede sus principios, sus códigos. Y no se sienten culpables cuando sus acciones psicopáticas están en armonía con sus códigos y principios, cuando están cumplimentando sus necesidades especiales, por más que, desde el común esas acciones sean aberrantes o socialmente dañosas. Como ejemplo para tipificar este concepto les narraré el caso de un hombre de 38 años, casado, buen padre de familia, que vino a consultarme porque se sentía muy mal, muy culpable, porque a raíz de desavenencias con su esposa debía separarse y dejar a sus hijas. Le dolía la idea de que sus hijas se criaran sin su padre y que él no haya encontrado la solución para que eso no ocurriera. Estaba angustiado y sinceramente culpable de esta situación. Esto fue a principios de los 80, él pertenecía a las fuerzas de seguridad y en los 70 había formado parte del grupo de torturadores, en esa solapada guerra civil que tuvimos los argentinos. Yo le preguntaba, cuidadosamente, si no se sentía culpable por aquellas torturas y él me contestaba con toda firmeza: “Pero doctor, ése era mi trabajo y estábamos en guerra”. Es decir sus acciones como torturador estaban en armonía interna, seguían sus códigos, sus principios y, en consecuencia, no se sentía culpable. Pero el hecho de dejar a sus hijas, de fallarle como padre, eso sí lo hacía sentir culpable. No carecía de ese sentimiento. Analizado desde el común este hombre “debería” sentirse culpable por las torturas, y al no encontrar ese arrepentimiento se llega fácilmente el erróneo concepto de “los psicópatas no sienten culpa”. Pero esto es alejarse mucho del entendimiento de la mente psicopática. Entrega 17: La repetición. Impulso y psicopatía. Las descompensaciones por frustración. La repetición: En clases anteriores comenté que una necesidad impele a ser satisfecha. Generada, tal vez, por algún desequilibrio interno, siguiendo el modelo de la homeostasis, se diagrama una acción tendiente a obtener del medido externo el recurso que restablezca el equilibrio interno. Puse como ejemplo cotidiano la señal “hambre”, que deriva de la necesidad de alimento, que a su vez está motivada por la “falta” de ciertos nutrientes (aminoácidos, hidratos de carbono, lípidos, agua, sales, etcétera) que provocan el desequilibrio homeostático. Incorporado el alimento se reestablece el equilibrio interno, y en consecuencia la señal “hambre” desaparece. Consumidos metabólicamente los nutrientes se produce otro desequilibrio y el circuito se repite. Si la necesidad no es satisfecha sus señales son cada vez más intensas hasta ocupar todo el campo de conciencia y el trabajo de la mente se monopoliza tras el objetivo de conseguir el alimento, en el caso de grandes hambrunas, aún a costa de quebrar los principios culturales más elementales, como la antropofagia por aislamiento. Este tipo de necesidad común es una necesidad básica, típica, generalizada, es comprendida por todos sin el recurso del razonamiento. A nadie llama la atención que un individuo “repita” la acción de comer un par de veces al día o más. A su vez, si prestamos mucha atención, veremos que cada individuo se diferencia en su modo de comer no sólo por el tipo de alimento que suele preferir sino por la manera de realizar esta acción, tiene un “estilo”; el “comer” está imbricado con una ceremonia, con un rito, que no es notado en general por lo repetitivo, por lo cotidiano. Así observaremos que Juan prefiere consumir más carne que vegetales, que la carne debe ser cocida en aceite más que asada, que gusta de acompañarla con arroz, más que con papas, que come rápido, que prefiere comer con una mesa bien preparada y a una hora determinada, etcétera. Se “sabe” que Juan come así y estas acciones están tan automatizadas por el hábito que pocos tienen en cuenta que Juan tiene un “perfil” para comer, que el “qué” (comer), debe ser acompañado por el “cómo” (el rito) en una armonía sin estridencias. Toda mujer que comienza a convivir con un hombre nota estas diferencias, luego la repetición las convierte en automáticas y dejan de notarse: se “sabe” como hay que prepararle la comida a Juan. Estos conceptos de desequilibrio, necesidad, repetición, perfil, aplicados a hechos cotidianos parecen obvios, fácilmente asimilables. Sin embargo aplicados a las “necesidades especiales” de los psicópatas se vuelven indigeribles para el intelecto común. Si el lugar del verbo “comer” colocamos matar, violar, estafar, dominar, como acciones tendientes a satisfacer una necesidad, y si agregamos que esas acciones están imbricadas en un rito, en un “cómo”, la incomprensión es aún mayor. Decir, simplemente, que la necesidad del Caníbal Alemán consistía en comer carne humana, provoca desconcierto, sin embargo, en esencia, es sólo eso. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre un psicópata y un hombre común? Lo atípico de la necesidad y la manera peculiar de satisfacerla. Cuantitativamente es una diferencia, pero cualitativamente ¡qué diferencia! Impulso y psicopatía: Clásicamente entendemos como impulso al tipo de acción que es ejecutada sin mediar razonamiento. Los actos impulsivos suelen ser ejecutados en medio de un marco emocional intenso. Podemos decir que a veces el individuo impregnado de ira tiene un estrechamiento de conciencia y ejecuta casi automáticamente acciones, por lo general agresivas. Pasado el momento, cuando se reestablece el equilibrio la persona se asombra de lo que ha sido capaz de hacer y, a menudo, se arrepiente. Recientemente me contaba la esposa de un colega que, impregnada de celos, fue a buscar a su marido a una guardia con el bebé en brazos para, en medio de pacientes, médicos, enfermeros, gritarle a voz en cuello los insultos más gruesos para que todos se enteraran de lo infiel que era. Luego, en frío, me comentó que no sabía por qué lo había hecho. Que había encontrado un par de teléfonos ‘sospechossos’ y que eso desencadenó la acción, que se desconocía, que ella no era así, que sabía que debía cuidar el trabajo de su esposo, pero que no pudo controlarlo, que no podía parar y que, después de esto, se tenía miedo. Aquí se ve claramente el estrechamiento de conciencia en este tipo de acto impulsivo, acompañado de un automatismo de acciones y de la consiguiente intensidad afectiva. Existen otros tipos de impulsos, menos complejos, y parecidos a los reflejos, donde una acción sorpresiva desencadena una reacción compleja. Así contaba una persona que mientras manejaba su automóvil paró en un semáforo, a la par se detuvo otro conductor que comenzó a insultarlo desaforadamente por una maniobra brusca unas cuadras atrás, una pavada. Esta persona cuenta que miraba esa cara enrojecida que propalaba insultos y que, sin pensarlo, salió de su coche, abrió el baúl, sacó la llave cruz que se usa para cambiar una rueda, y procedió a golpear el otro coche, rompiendo el parabrisas, la ventanilla, abollando la chapa. Luego guardó la llave en el baúl, se subió al auto y desapareció. Éste es habitualmente un hombre pacífico y sereno y aún hoy no se explica cómo fue capaz de hacer lo que hizo. Es un hecho aislado en la vida de esta persona.. Dejamos, a propósito, sin describir los impulsos que tienen una base orgánica manifiesta, como es el caso de las epilepsias y otros trastornos psicomotores. Ahora, si comparamos estas nociones de impulsos con el mito aplicado a las psicopatías y tal como lo menciona, entre otros, el DSM IV, falla en el control de los impulsos, nos damos cuenta que este rasgo no puede aplicarse a la mayoría de los psicópatas en sus acciones psicopáticas. Si pensamos en las acciones del Caníbal Alemán, todo el tiempo de latencia que se toma para elegir al humano que comerá, la ceremonia previa, la claridad de conciencia, el trabajo que se toma en descuartizarlo y guardar carne en el freezer, filmar por las dudas algunas escenas, no creemos que esto pueda ser considerado como una falla en el control de los impulsos. Tampoco en el caso del abogado salteño que violaba sistemáticamente a niñas, se puede decir que poseía falla en el control de sus impulsos. Lo mismo en el de la joven auxiliar de medicina que, sabiendo que su sobrinito de año y medio podía morir intoxicado con la ingesta accidental de un antidepresivo, decidió callar. Y en los cientos de casos de asesinos seriales que planifican pacientemente sus actos, que siguen con meticulosidad de cazador a sus víctimas para, en el momento en que ellos consideran oportuno, asestar su acción psicopática. Por todo lo expuesto creo que este rasgo, “falla en el control de los impulsos”, no debe ser considerado como importante para describir una psicopatía. Desde luego esto no quiere decir que los psicópatas carezcan de actos impulsivos en situaciones especiales como las de cualquier otro humano, cuando lo emocional lo impregna. Y esto se da, con mayor frecuencia, cuando no puede conseguir su objetivo, cuando algo le sale mal, como una reacción emocional ante la frustración. Las descompensaciones por frustración He aquí el talón de Aquiles de los psicópatas. Este es su punto vulnerable. Aquí es donde sus máscaras se caen y no pueden dejar de mostrarse como son y, por sobre todas las cosas, pierden su poderoso control sobre sí mismo, y el control sobre su entorno. Se desequilibran. Y ese desequilibrio puede seguirse de una rápida recomposición o profundizarse y derivar en un estado muy parecido a las psicosis. Los clásicos llamaban, a este extremo, las psicosis breves de los psicópatas. Es en este estado de descompensación donde el psicópata comete los actos más burdos, donde se descuida, donde se delata, donde es presa fácil. Es por eso que, en muchas ocasiones, los investigadores que han luchado mucho tiempo por atrapar a un psicópata muy hábil, que les ha impresionado por su inteligencia, por su estrategia, se sorprenden cuando los capturan por realizar actos tan torpes que hasta difícilmente un aficionado haría. Esta es una de las paradojas que ha confundido a tantos, hasta hacerlos pensar que el psicópata (supongamos un asesino serial) “quiere ser atrapado”. Saliendo del terreno de los asociales, muchos psicópatas ‘cotidianos’, ante las frustraciones, caen en crisis muy semejante a las depresivas y son traídos al consultorio psiquiátrico por los familiares o , más raramente, son ellos quienes consultan. Sin embargo estas crisis no dejan de ser raras, atípicas, fuera del patrón de las crisis depresivas comunes. Un joven de 21 años, tras sufrir una frustración, manifiesta una profunda depresión y una noche rompe parte del mobiliario de la casa, amenaza con matarse con un cuchillo Tramontina (esta marca de cuchillos hogareños va a pasar a la historia del crimen). Llegan enfermeros y médicos de emergencia pero él los mantiene a raya amenazando con cortarlos y tirando puñaladas al aire. Nadie se acerca. Pasa el tiempo de manera angustiosa. De pronto la abuela, de casi 80 años, salta sobre él y se traba en lucha hasta sacarle el cuchillo ante la mirada asombrada de todos. Es internado. Pasan 4 días y organiza entre los internados una protesta por el tipo de comida. Al quinto día le dan el alta. No hay rastros de la depresión. Rápidamente se dan cuenta ustedes que no se trató de una depresión grave, sino una reacción depresiva intensa y atípica (con gran carga de agresividad y ‘vitalidad’) provocada por una frustración: la de no conseguir el dinero para ir a un recital de un artista, Charly García. Esto, que es una simpleza para el común, era de una significativa importancia para él, fanático del compositor, de acuerdo a sus códigos propios. También supera una “crisis histérica”, diagnóstico que razonablemente se puede tener en cuenta por la ‘puesta en escena’, por el resultado magro de su amenaza (no se cortó el cuello, ni hirió a nadie); pero sus antecedentes de drogadicción, parasitismo, agresividad (en una ocasión sacó una botella de cerveza de su casa y fue hasta la casa de sus abuelos, a varias cuadras de distancia, y la arrojó contra el ventanal haciéndolo añicos, porque no le habían entregado un dinero que, a su entender, le correspondía), y otros rasgos que se describen más adelante, lo encuadran en la psicopatía. Como contrapartida era tenido por muy buen amigo por sus compañeros. El tema de la internación, inevitable en esos momentos donde es “peligroso para sí y para terceros”, suele mostrar otras característica de este tipo de psicópatas: tras una resistencia inicial -caracterizada por la rebeldía y una actitud reivindicatoria- luego, al verse superado, cambia de táctica: al darse cuenta que de persistir en esa conducta lo único que logra es prolongar su estadía. Éstos son los pacientes que “mejoran milagrosamente” en muy corto tiempo de una depresión intensa, que al cabo de una semana hacen que nadie entienda por qué está internado un tipo tan vital, de tan buena conducta y colaborador. Esta metamorfosis se da también en algunos psicópatas asociales que son encarcelados cuando se dan cuenta que una buena conducta como interno, muestras de arrepentimiento, ser un “preso modelo”, etcétera, le acorta su tiempo de prisión. En ambos casos, nuevamente en sus contextos, vuelven a las andadas otra vez. Con estos ejemplos se vuelve a demostrar el autocontrol, el control del los impulsos, el egocentrismo, la manipulación, la seducción (es una persona que ‘convence’ que está para ser dado de alta…), la actuación, y la paciencia, el esperar tras un objetivo. En ocasiones pacientes psicópatas internados luego de una crisis, son retirados por los familiares “bajo su responsabilidad”, no por considerar que está superada la crisis sino por el temor a las represalias una vez que haya sido externado por los médicos y vuelva al hogar. Recuerden que los psicópatas crean un sistema en la familia nuclear basado en el temor, en cuyo centro está el psicópata y el resto gira en rededor. Y muchas veces esta situación permanece en secreto para la familia extensa y los amigos. Una señora de 48 años consulta por un síndrome depresivo intenso, con fuerte ideación suicida, deja una carta repartiendo sus bienes, manifestando en ella que no se siente querida y no desea ser una carga para la familia, y otros argumentos efectistas. Es internada. Batalla contra médicos y enfermeros porque no está conforme con nada en el lugar de internación. Ningún familiar se explica por qué se deprimió, pero una larga conversación con el psiquiatra fue revelando las claves. Ella era la persona dominante en su núcleo familiar, hasta que su hijo mayor se casa un una joven más dominante y astuta que ella y la familia comenzó a girar sobre la nueva líder. Destronada, frustrada y sin encontrar las armas para luchar contra “la nueva”, cae en crisis. No puede decir los verdaderos motivos por temor a perder a su hijo y a sus futuros nietos. Al mes de internada se hizo amiga de todos los médicos y enfermeros, conseguía los permisos de salida cuando ella quería y lideraba un grupo de pacientes. No manifiesta ningún apuro por salir del sanatorio. Encontró un nuevo reino, y mantenía a su familia angustiada, girando a su alrededor en pos de que recupere su “salud”. Entrega 18: Cosificación. Neurosis y Psicopatía. Adoctrinamiento y psicopatía. Persona versus cosa. Egocentrismo. Sobrevaloración. Empatía utilitaria. Manipulación. Seducción Cosificación En las clases anteriores habíamos mencionado con insistencia que el rasgo “cosificación” es uno de los rasgos capitales en la psicopatía y consiste en quitarles el rango de persona al otro, descalificarlo, minimizarlo hasta vivenciarlo como una “cosa”. Entonces, la cosificación del otro, es quitarle los atributos que hacen a las personas semejantes a uno. Es una postura psíquica, profunda, de valores, sobre el otro. Podemos aventurarnos a decir que el psicópata nace con una mirada cosificadora, con un pensamiento cosificador del otro. Los demás son, para él, “cosas” a ser utilizadas para sus propósitos. Así como para sacar un clavo, utilizamos una tenaza y una vez utilizada, la tiramos en el cajón de herramientas, así hace el psicópata con las personas, las usa y cuando no le sirven las deposita en el cajón de herramientas ya usadas. Cosifica. Neurosis y Psicopatía No hablamos aquí del “uso” de las personas que todos hacemos habitualmente: por integrar una red social, necesitamos de los otros y nos valemos de ellos. Inclusive podemos tener acciones de abuso de los demás, y aún perjudicarlos. Pero siempre, en nuestra mente, interactuaremos de persona a persona; si hacemos algo negativo hacia otro ser, por empatía, pagaremos con culpa esa acción, aunque a veces la culpa no se manifieste tan concientemente, sino a través de múltiples expresiones como la desazón, el desdén o la descarga psicosomática. Aquí, en lo psicopático, hablamos de otro tipo de uso, de una calidad distinta, de un uso con impunidad mental, sin costos afectivos. Hay neuróticos que forman sistemas altamente abusadores de los otros, donde la mentira, la manipulación, el dominio a través de la dependencia y la escenificación de la enfermedad crean un yugo aún más opresor que el psicopático, sin embargo, el neurótico paga un alto precio psíquico por esto al limitar sus grados de libertad con la sintomatología neurótica. Este constituye uno de los puntos esenciales en la diferenciación entre psicopatía y neurosis: el cosificar con impunidad afectiva (psicópata) y el de abusar con costo afectivo, con culpa (neurótico). Adoctrinamiento y psicopatía El psicópata es un cosificador nato, sin embargo, se puede adoctrinar a personas comunes y lograr que cosifiquen a otros, que le quiten los atributos de persona. Este es el proceso cosificador que se da, por ejemplo, en toda guerra. El enemigo es una cosa a ser exterminada, para los dos bandos. Esto nos pasó en el 82 en la guerra por las Malvinas, donde, una vez declarada la guerra, a medida que pasaban los días, los ingleses iban dejando de ser personas para ser enemigos a eliminar. Hasta Richard, el vecino amigo con el que jugábamos tenis o fútbol hasta hace unas semanas, se convertía paulatinamente en un inglés peligroso. En estos momentos de inseguridad grave que vive Argentina se da una doble cosificación: por un lado los delincuentes usan de “mercadería” a las personas en los secuestros y hasta regatean por el precio de la devolución de un ser humano y, de no conseguir sus propósitos económicos, pueden llegar a eliminarlos como en el lamentable caso de Axel Blumberg. La otra cosificación la realiza la mayoría de la población, que ve a los delincuentes no como a personas, sino como cosas peligrosas que deben ser eliminadas. Y es probable, de seguir este estado de cosas, que aparezca un líder que lleve adelante este proceso de eliminación, con una tácita aprobación de la población mayoritaria. Como ocurrió, bajo otras circunstancias, por otras razones, en los años setenta. Con estos ejemplos quiero aclarar que el proceso mental de cosificar está presente en todo humano. Y puede ser “activado” bajo circunstancias, individuales o masivas, especiales. Sin embargo en el psicópata este artificio mental está permanentemente activado. Además el común debe tener como incentivo un hecho externo desencadenante y perturbador. Por otro lado la cosificación es llevada delante de manera consensuada al menos por el grupo de pertenencia y buscando un objetivo común. El psicópata es un individuo que cosifica y con el único objetivo de beneficiarse a sí mismo. La otra variación, y esto lo acentuamos en todos los rasgos, es la “calidad” de la cosificación, el arte en ejercerla por parte del psicópata. Descripción foto diario Clarín (Diario Clarín, 25/10/98) Situación límite: El asaltante apunta con la pistola martillada en el cuello del rehén cosificado como escudo y atadas sus manos con alambre. Obsérvese el aumento de la base de sustentación del delincuente, las cejas levantadas y ojos abiertos que denotan máxima alerta; la postura obligada y de indefensión del rehén que tiene los párpados edematizados por las heridas. La actitud arriesgada del policía, sólo protegido por los centímetros de la columna en donde se apoya, está respondiendo más a pautas de adoctrinamiento que al instinto de supervivencia; véase la postura de la mano derecha, abierta y palmas arriba, de apoyo al discurso persuasivo y la pistola al cinto, no visible en ese ángulo por el delincuente, quién momentos después se entregó. Tres vidas penden de este complejísimo juego psicológico de decodificaciones donde la mínima interpretación errónea es mortal. (Tapa del diario Clarín, 6/11/98, foto: Pablo Bianchi, http://www.clarin.com.ar) Persona versus cosa Esa es la disyuntiva que se presenta en un hombre que abre la puerta de su casa y siente detrás de él a alguien que le dice “quedate quieto y entrá, o te mato”. En ese momento la víctima no puede dimensionar en toda su magnitud que el que está detrás lo va a matar, lastimar o hacer un daño tremendo dentro de su casa. Entonces se enfrentan, por un lado alguien que tiene un claro objetivo y que está haciendo su trabajo (el delincuente), porque ese es su trabajo y eso que está frente a él (la víctima) es un estorbo, una cosa. Fíjense las distintas psicologías, el psicópata está haciendo su trabajo, y para él la cosa (la víctima) es un obstáculo que si molesta lo mata sin problema. Y, por otro lado, la persona que se siente agredida (la víctima), que mira atrás y ve a otra persona armada (el delincuente). Hay una distancia psicológica impresionante, que se da en el grueso de la población. Muy pocos son los agredidos que van armados, y menos aún los que usan las armas para enfrentarse al delincuente. Son muy pocos los que reaccionan así, tal vez otro como ellos. Pero generalmente esta distancia psicológica (persona – cosa; persona – persona) es determinante, y el delincuente lo sabe. Yo tuve varios pacientes que eran dueños de PyMES. Generalmente son empresas familiares, que además anexan algunos empleados. Cuando se empieza a producir la crisis de recesión (que venía desde antes de De la Rua, año 2000, 2001) ellos veían que los gastos fijos de la empresa se mantenían pero que la producción iba cayendo por debajo de los costos fijos. Y entonces cuando llegaban a esa condición sabían que caían barranca abajo. A estas alturas debían tomar la decisión económicamente adecuada que es bajar los gastos fijos, y bajar los gastos fijos incluía echar a Juan González, a una persona, no una cosa. Entonces se aferraban a dos principios: no aceptaban que se les caía la empresa y segundo no querían echar a Juan González. Y ese fue el error. Lo he visto en 5 o 6 pacientes míos. ¿Qué hacía esta gente? Cuando veían que los costos y los ingresos eran equivalentes, solicitaban un préstamo, porque la situación era tan atípica que apostaban a la esperanza. Decían “esto va a pasar”, “Ahora no hay trabajo, pero…”. Cuando la situación económica empeoraba, y los ingresos eran aún menores, se encontraban sin poder pagar los gastos fijos ni el préstamo. Llegaba un momento en que el banco lo condicionaba de tal forma con los intereses que el empresario tenía que pedir la quiebra. Así esta persona venía a verme en esta situación, quebrado emocionalmente, quebrado económicamente, sin la fábrica y con todos los empleados desocupados. Y decían, “hice lo que pude para salvar la empresa y qué quiere, no me daba el corazón para echar a Juan González, trabajó veinte años conmigo, no podía hacerle eso”. Por lo general también se resentía el sistema familiar, todos suelen ser muy apegados al trabajo, y muchas veces descuidan el tema familiar. Ellos adquieren otras compensaciones (afectiva, económica, de status) y cuando el soporte económico cae, se quiebra todo el sistema familiar porque pone al descubierto los huecos afectivos que eran llenados por la concentración en un sistema de vida holgado. Así como estos empresarios no querían echar a Juan González, tampoco se resignaban a cambiar su estilo de vida desahogado (colegio privado, autos, clubes, etcétera) por una “economía de guerra”, con lo cual todo se agravaba. Un empresario menos sensible, y con más razón un psicópata, hubiera previsto mucho antes eso, y hubiera echado a los diez empleados antiguos y tomado mano de obra más barata. También hubiera achicado los gastos en todas las áreas y quizás sobrevivía a la feroz crisis. Pero el neurótico no lo puede hacer a eso sin un alto costo afectivo, porque trata con personas. En cambio el psicópata las usa. Egocentrismo: Todo psicópata trabaja, siempre, pero siempre, para sí mismo. Cuando da es porque está manipulando o espera recuperar esa “inversión” en el futuro. La filantropía, auténtica, no figura en su ser. Suele pasar que este accionar intensamente egoísta esté disfrazado con tanta habilidad que las otras personas no lo capten nunca o mucho tiempo después de haber sufrido el accionar psicopático. Recibo muchas consultas por correo electrónico sobre psicopatía y es reiterada la pregunta: ¿Cómo es posible que no le importe la familia, que sólo haya pensado en él, que no haya pensado en sus hijos? Los familiares quedan perplejos ante la falta de parámetros afectivos tan básicos para el común como es el amor y la entrega a los hijos, o al menos tenerlos en cuenta. Y a partir de allí se abre todo el espectro de ejemplos sobre el ejercicio del egoísmo. Sobrevaloración Suelen hipervalorar su potencialidad para conseguir cosas. Los hay francamente megalómanos donde el “todo es posible” se les aparece sin impedimentos. Pero hay los que sobre valoran sus aspectos pesimistas y son “la peor basura”. Empatía utilitaria Tienen habilidad especial para captar la necesidad del otro, esto no se puede lograr sin empatía. Pero no es la empatía de colocarse en lugar del otro de igual a igual, sino que es una mirada en el interior de “la cosa” para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular. Manipulación Se refiere al manejo de la otra persona, a que accione de acuerdo a la voluntad del psicópata. Aquí tenemos que hacer una división virtual en cuanto a lo que lógicamente se quiere hacer y lo que irracionalmente desea hacer. Una de las capacidades del atípico es la captación de las necesidades del otro. La cosificación permite explicar varias de las acciones de los psicópatas. Vemos que son egocéntricos, manipuladores, utilizan a los demás para conseguir sus propios objetivos. Sólo se puede manipular a alguien si primero se lo ha seducido, si se lo ha captado. Nadie puede manipular a alguien que no se deje manipular. Nadie puede hacerle hacer algo que el otro no quiera hacer. Aquí tendríamos que hacer una división virtual en cuanto a lo que uno lógicamente quiere hacer y lo que irracionalmente desea hacer. Desde el punto de vista de la lógica del individuo, de los parámetros de las cosas que se deben hacer, uno dice “yo no quería”, “me vi obligado a hacer tal cosa”. Pero desde el punto de vista irracional, tal vez no sea así. Aquí está una de las cosas nucleares de la psicopatía con relación a los otros. Yo creo que el psicópata apunta a esto, puede o tiene la facilidad de captar aquellas necesidades irracionales de los otros. En el caso de un “estafado”, en realidad está trabajando con la ambición del otro, porque le ofrece una “pichincha”, una cosa que en situaciones normales sería muy difícil de adquirir. O sea, el psicópata trabaja sobre esa parte de la ambición del otro y después, evidentemente, lo engaña. Recuerdo el caso de un viajante que vendía en las provincias máquinas registradoras a un precio muy por debajo del real (hecho que era comprobable para el comprador); pero al panadero le vendía una máquina específica para el almacenero y viceversa. Al tiempo el comprador lo llamaba desesperado porque la registradora no le servía y él, muy amablemente y como un favor se la cambiaba “por otro modelo” a un precio mucho más alto. En la manipulación hay un grado de libertad del manipulado que se somete a esto, es distinto de la coerción, que es cuando se utiliza la fuerza o un mecanismo de fuerza en un sentido físico o psicológico para que el otro direccione hacia un objetivo. Aquí se usa el temor en todo su gradiente. Veamos lo que comenta la “novia” de un psicópata: “Siempre obtiene lo que quiere, para él no hay cosas imposibles, contrariamente a mí que me cuesta trabajo todo. Por ejemplo, él quiere un certificado analítico de la facultad: habla con alguien de cooperadora o alumnado y lo obtiene en el día y gratis; yo necesito lo mismo y tengo que hacer una cola de 30 minutos, pagar $3 y esperar 15 días. Él decide salir a bailar: se sube a su auto, llega a la puerta del boliche, va directamente a la puerta, saluda al patovica y entra -gratis-, por supuesto, y de paso a la salida se va con una copa de champagne en la mano. Yo quiero salir a bailar: me tengo que tomar un colectivo – o un taxi – o ir caminando, hacer otra cola de 30 minutos, llegar a la puerta rogando que me dejen entrar o que no me hagan pasar el mal momento de pedirme documentos (porque parezco re pendeja), pagar los rigurosos $10 e irme cuando mis amigas quieran -para compartir el taxi. A él le llegan 10 infracciones con el auto: levanta el teléfono, habla con alguien y se las perdonan. A mi me llega una multa por no sacar a horario la basura: tengo que pagarla y punto (como corresponde, no digo que esté mal). Él tiene ganas de pasar el día al aire libre: se sube a su auto y el resto de la tarde navega con su velero mientras toma unas cervecitas bien frías y escucha buena música. Yo estoy harta de estudiar en mi departamentito diminuto: tengo que llamar a alguna de mis amigas, rogarles que quieran hacer algo, embadunarme de pantalla solar porque no soporto el sol y a ellas lo único que les gusta es eso, tomarme un colectivo con un recorrido de 1 hora, llegar a la Florida y sentarme a tomar mates en la sombra abajo de un árbol mientras ellas se calcinan al sol mientras por la orilla del río pasan navegando los veleros divinos en uno de los cuales seguramente está el. Es decir estando con él soy parte de su mundo perfecto donde todo es accesible, sencillo y realizable”. Otro ejemplo: “Mi madre ha estado jugando con todos nosotros. Porque cuando se dan esas discusiones entre hermanos, yo no entendía que mi madre no intentara poner calma, apaciguara los ánimos, saliera en defensa de todos, no, se mantenía al margen y si se la enfrentaba decía que ella en asuntos de hermanos no se metía. Ahora me sonrío al pensar que los asuntos de los hermanos estaban provocados por ella. Con qué sutileza utilizaba y utiliza aun hoy la manipulación, sobre todo entre nosotros cuatro. Veo cómo mi madre ha intentado separarnos a unos de otros, cómo para conseguir sus fines era mejor que nosotros estuviésemos separados, sin hablarnos, para así poder decir y hacer a su antojo y cuando podíamos estar juntos y yo daba mi versión de los hechos, ella ya había dado la suya y además había adelantado cuál iba a ser la mía, con lo cual, corroboraba “que ella tenía razón” y yo era una mentirosa que además no tenía mucha imaginación”. Seducción Es una relación bidireccional entre el psicópata y el otro, donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro. Es decir, el psicópata propone el contrato y el otro lo firma. Contaba un amigo que una vez caminando por la calle Sarmiento, en Buenos Aires, se le acercó un hombre de unos cuarenta años, con un bolso en la mano y un aparato reproductor de mini disc en la otra. Le dijo que vendía aparatos de rezago de la Aduana, y le ofrecía vendérselo a 100 pesos (el costo real era de 600). Le mostraba el aparato y se lo hizo escuchar, era maravilloso, pero no contaba con los 100 pesos. “Mirá, yo tengo que vender esto hoy, vos cuanto tenés”, “Tengo sólo 30 pesos en estos momentos”. “Bueno, hagamos una cosa, yo te lo doy ahora y, otro día, cuando me veas por el barrio me das los otros 70 pesos”. Acordaron así y, frente a la vidriera de un negocio le dice, “te doy uno nuevo, este lo uso para mostrar”, y le dio un paquete. “Guardalo que no te lo vean, hay que tener cuidado, a ver si te lo afanan”. Este amigo, emocionado con la compra, llegó a su casa y al abrir el paquete se encontró con medio pan de jabón. No lo tomó a mal, se rió durante más de media hora, de él mismo. Este tipo de personalidad tiene como rara habilidad captar las necesidades del otro. Esta capacidad determina otro rasgo importante, que es la seducción, llevando así a los demás a entrar en un circuito psicopático. El psicópata les demuestra que le son necesarios, pero que él le es mucho más necesario a ustedes. Entonces se da un circuito entre el psicópata y la otra persona. Se establece un circuito mutuo para suplir las necesidades. Este concepto lo desarrollaremos en las conclusiones al referirnos a la comunicación que establece el psicópata con los patrones irracionales de su víctima. Si agregamos a esto que son inteligentes y manipuladores, nos damos cuenta de que es muy difícil resistirse a ellos. Relacionarse con un psicópata es un viaje de ida con retorno complejo. Si desea dar su opinión o aporte escríbame a consultashm@gmail.com o click AQUI Entrega 19: Mentiras La mentira, para el psicópata, es una herramienta de trabajo. La mentira es desvirtuar la verdad ex profeso, con un objetivo “en mente”, con el objeto de conseguir algo. La mentira siempre apunta a algo. Se miente para evitar un castigo, se miente para conseguir una recompensa, se miente para engañar a otro. Detrás de la mentira siempre hay un rédito y esto lo diferencia de la fabulación, que también es una transgresión a la verdad, pero por el mero hecho de satisfacer el ego. Es lo que utiliza el fanfarrón. El psicópata suele mentir, pero hay que distinguir la mentira banal de la mentira psicopática. El psicópata utiliza la mentira como una herramienta de trabajo más, está tan acostumbrado a mentir que es difícil captar cuando miente; son los que mienten mirando a los ojos y con una actitud relajada. No es que el psicópata mienta circunstancialmente y ocasional o esporádicamente para conseguir desligarse de alguna situación común o estándar. Sabe que está mintiendo, pero no le importa, no tiene la resonancia o displacer que uno siente cuando miente. Yo no lo llamaría mentira patológica. Nosotros le damos mucha importancia a las palabras y si estamos frente a un mentiroso ¿cuál es el valor de esas palabras? ¿Cuál es el grado de verdad de esas palabras? Tiende a cero. Si utilizamos la sobrevaloración de las palabras, caemos fácilmente en el circuito psicopático. Por eso no sirven las escalas de autoevaluación, ni el interrogatorio o la anamnesis. El psicópata dice lo que conviene decir o lo que se espera que conteste. El valor de lo que dice el psicópata debe ser colocado entre paréntesis. Si ustedes quieren evaluar al psicópata, lo importante es lo que hace. Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de la acción. El psicópata puede mentir con la palabra o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la actuación a la persona que quiere captar. Así me contaba una madre que su hijo de 15 años le pedía las cosas con lágrimas en los ojos para enternecerla, y al padre, que se desesperaba por conseguir el afecto del hijo, lo manejaba con enojos y haciéndose el ofendido. . Ejemplo: “De entrada me mintió. Me dijo que se llamaba “Juan” (que es el nombre de su hermano) cuando en realidad se llama Ernesto. Que tenía 28 años cuando en realidad tenía 25. Que tenía novia y que luego me dijo no ser así, argumentando haber mentido para que yo no me enamorara de él (al final, en estos días, me vengo a enterar que era verdad lo primero, es decir que sí tenía novia). Y luego niega todo: cuando lo confronté y le dije que era mentira todo lo que me había dicho me dijo que él nunca había dicho eso, que yo había escuchado mal. Miente, miente y miente. Puede tener puesta una camisa blanca y te va a jurar -mirándote a los ojos y sin siquiera pestañar- que es color roja. Y sus argumentos son tan creíbles que, nuevamente, me deja confundida respecto de mi salud mental”. Otro ejemplo: “Mi hermana tenía una amiga en una ciudad a cinco minutos del pueblo donde ella trabajaba, con la que pasaba algún fin de semana, cuando no quería conducir de noche. Y un buen fin de semana, para compensar, decidieron pasarlo en el pueblo. Bueno, ahí acabó la amistad de mi hermana y su estancia en el pueblo. Mi madre nos llamó a todos y cada uno de nosotros para decirnos que las había pillado juntas en la cama, que era lesbiana, y fue un rumor que se oyó hasta en el pueblo. No solamente fue terrible que fuese mentira, lo terrible era que mi madre decía que por eso dejara de ser su hija o mi hermana o la hermana de los demás. A mi me importaba un bledo que fuese o no lesbiana, a mi lo que realmente me importaba era lo que podía sufrir mi hermana, y cuando ésta me dijo que no era cierto, yo sé que me estaba diciendo la verdad. Para el resto de la familia aún queda la duda, y ya no digo en el pueblo”. Otro ejemplo: “Nuestra hija mayor se inscribe para Química y habla con mucho entusiasmo de los maestros, las materias etc. Al concluir el año escolar resulta que no iba a clases y no le ponen ninguna calificación. Dice que quiere cursar otra carrera y se inscribe en Física, que sueña con ser una gran científica, hace planes se inscribe, nos continúa pidiendo dinero para libros, inscripción etc. Y vuelve a pasar lo mismo. Dice que quiere estudiar otra cosa y se inscribe en Filosofía y Letras, que es, ahora, realmente lo que quiere. Finalmente yo pienso que eso es lo que le conviene ya que le encanta la lectura y escribir y todo esto. Se inscribe, nos cuenta cómo le va, que sus maestros son muy buenos, que la quieren mucho, de las tareas, etc. Y actualmente ya tengo acceso a su boleta de la universidad por Internet (cosa que ella no sabe) y acabo de ver que está inscripta pero no va a clases, no tiene calificaciones finales. He pensado que quizá tenga algún trastorno de la personalidad, dado su conducta desde niña. Que no muestra remordimientos por los daños causados a sus hermanos, las mentiras sin razón de ser, siempre dice mentiras, es muy egocéntrica, nunca le ha gustado seguir normas, no hace proyectos reales, dice que va a hacer algo de su futuro, hace planes pero todo es mentira y después dice “es que estaba equivocada y no es eso lo que quiero, apóyenme a realizar lo que yo quiero”. Y seguimos con ella y nos sigue mintiendo. No es fácil porque ya es adulta y no acepta que esté mal. Ni de niña pudimos con ella, dado su carácter muy firme, convincente, maduro (para su edad), pero ahora que está grande y haciendo retrospectiva me doy cuenta, y no sé que hacer”. Actuación Actuar es mentir con el cuerpo. El mitómano es un psicópata que deja que la fantasía se despliegue en la acción, esto es, el mitómano realiza o actúa su fantasía o mentira en el terreno de la realidad, se vale de su fantasía para modificar la realidad. Mientras el fantasioso puro se contenta con su mundo de fantasía el pseudólogo fantástico, o mitómano, miente con determinada finalidad y la mentira tiene un carácter marcadamente activo, lleva adelante su mentira y trata de conseguir con ello algún fin, para lo que se requiere una enorme imaginación y una gran capacidad histriónica, son actores natos y de una gran calidad lo que hace que consigan cierto éxito. Además es muy importante la forma en que se manejan, en general son personas muy cuidadosas de los lugares donde se mueven y ejercen su acción y tienen un manejo de lo verbal y de lo gestual que las hacen encantadoras. Un ejemplo de farsante se descubrió hacia 1995, a raíz de un juicio de mala praxis. Se trata del caso del falso médico neurólogo que logró ejercer durante 16 años en un prestigioso hospital metropolitano de Buenos Aires, habiendo dado sólo unas pocas materias de medicina. A pesar de su escasa preparación inicial en medicina, a través de los años fue ganando un sólido prestigio en el Hospital, a tal punto de ganar por concurso varios ascensos, dejando atrás a muchos de los verdaderos médicos. ‘Era brillante’, reconoció uno de ellos luego de enterarse y, en el colmo de admiración decía “es como si mañana nos enteramos que Barnard no estudió cirugía”. Era fuente de consulta de los otros especialistas y presidió un Congreso de la especialidad, y hasta escribió un libro en colaboración. Los que trabajaban con él decían que era muy seductor, con una labia tremenda; que tenía una personalidad irresistible y carismática, lo que le permitió atajos en el desarrollo de su ‘carrera’; que era feliz cuando violaba las reglas de lo establecido. Cuando allanaron su casa encontraron dos títulos falsificados el de médico y el de especialista en neurología, junto a varios recetarios a su nombre. Cuando la policía le pidió la matrícula, titubeó y finalmente reconoció que no tenía título. Admitió con mucha tranquilidad que era un falso médico, además comentó, como al pasar, que ya había tenido otros inconvenientes por este tema. Fascinación Alteración de la conciencia ligeramente inferior a la sofrológica, la hipnosis, producida por el psicópata a determinadas personas. Este punto resultará, sin dudas, inquietante. Hemos visto que en la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, que cierre el contrato, para ello usa la persuasión y su “encanto”, pero el otro debe prestarle su voluntad, debe darle su consentimiento. Por eso decimos que la seducción es bidireccional. En el caso de la coerción se ejerce una violencia, física o psíquica para dominar al otro. Es unidireccional, va del psicópata a su víctima, y este no tiene un grado de libertad razonable para no seguir los deseos del psicópata. Pongamos en caso de que un delincuente, mediante un arma, obligue a entregar dinero. En el caso de la fascinación se mueven otros mecanismos, más profundos, menos explícitos que los anteriores y por sobre todas las cosas se produce una alteración de la conciencia del tipo de la hipnosis, pero más leve. La voluntad de la persona se ve rendida ante la del psicópata, sin oponer resistencia alguna y sin tener claridad de su propio accionar. Desde luego que este estado de fascinación se da en personas sensibles a llegar a este estado. Y no es necesario un largo contacto con el psicópata. Para que se comprenda este punto pasaré a narrar el caso de una de mis pacientes que consulta por distrés, y que durante el lapso del tratamiento conoce a un hombre divorciado, como ella, y luego de unos meses, pasa a convivir con ella y su hijo. En ocasión de un curso de perfeccionamiento se encuentra con una amiga del secundario, con quien habían sido muy unidas, de esas amigas que aunque no se frecuenten, se sabe que cuentan con ella, que se siguen queriendo. Es así que, café por medio, descargan los consabidos recuerdos del secundario y, como hacía más de cinco años que no se veían, la invita a cenar a su casa. Mi paciente deja a su hijo con su ex marido y se prepara a recibir a su amiga. Llega y le presenta a su nueva pareja. En la cena comienza una charla informal y luego la conversación se va polarizando entre la amiga y el concubino sobre el tema del Reiki. “Comencé a sentirme un poco molesta porque me estaban marginando. Cuando terminó la cena ellos seguían hablando animadamente. En un momento dado él me dice: “le voy a explicar las técnicas de Rike a tu amiga, voy a ocupar el cuarto de tu hijo y vos te vas a ver televisión al dormitorio”. ¿Y usted que hizo? , le pregunté. “Y, me fui al dormitorio” ¿Y ellos? “Se fueron al cuarto de mi hijo” ¿Y luego? “Yo me quedé en el dormitorio viendo televisión, pasaron unas dos horas y sentí ruido en el living y me levanté. Mi amiga se estaba preparando para irse, me dijo que se había hecho tarde y se fue rápido. Él me dijo que le preparara un café. Tomó el café y nos fuimos a dormir”. Yo esperé unos momentos y ella no hizo ningún otro comentario y le pregunté: ¿qué la hizo levantarse de la mesa e irse al dormitorio siendo que esto no es algo normal en un encuentro con una amiga? “No sé, sólo me levanté y me fui”. ¿qué cree que hicieron su amiga y su concubino en el cuarto de su hijo? “Como él sabe mucho de Reiki creo que le estaba explicando algunas técnicas, pero no sé, ahora que lo pienso, por qué me fui”. Habían pasados dos días de este hecho y ella todavía no tenía clara conciencia de lo que había pasado en su casa. Es interesante la triangulación que se da en este caso, y las inhibiciones que tuvieron que sortearse para que se de una situación así. Primero la capacidad de seducción del psicópata (encuadraba perfectamente en esta descripción no sólo por esta conducta sino por muchos rasgos que no comentaremos aquí) hacia la amiga. Es una persona que conoce un par de horas antes y él captó su necesidad de hembra, y en una situación altamente desfavorable (estaba cenando con su pareja) decide realizar el coito, (luego, en una conversación personal, él lo confirmó). Por otro lado la amiga debe saltear sus represiones para, en la casa de su amiga, satisfacer sus necesidades sexuales. Él despliega una de las características marcadas del psicópata que es el aspecto lúdico, él apuesta a que va a conseguir lo que quiere y sin riesgos, en esa situación especialísima. ¡Y lo hace! Quince días después, ella cae en la cuenta de lo que ha sucedido. Debo aclarar que mi paciente es una profesional, que, amén de ser divorciada, no es inexperta en la relación con los hombres. Digo esto porque varias lectoras pensarán que es lela o directamente estúpida; no lo es, ni mucho menos. En la relación con un psicópata se pueden dar estas u otras circunstancias atípicas. Coerción Relación unidireccional entre el psicópata y el otro, donde intervienen presiones instrumentales, físicas o psicológicas que le impiden optar a la víctima. A principios del año 2003 vino a consultarme una mujer de unos 30 años por presentar ataques de pánico. Cuenta que la semana anterior al volver de compras nota que la puerta de entrada no estaba con llave. Como ella es distraída pensó que se había olvidado de cerrar la puerta al irse. Así que no le dio importancia y entró. Dejó las compras y fue a la cocina a lavar unos platos. Estaba en eso cuando de pronto siente que alguien a sus espaldas la estaba mirando. Se asustó porque sabía que su marido estaba en el trabajo, y se dio vuelta y en el marco de la puerta de la cocina había un hombre que le dijo: “No me mires y decime donde está la plata”. Ella le dice que la única plata que hay está en su billetera. “Está bien, ahora desnúdate”. El hombre no estaba nervioso y no gritaba, tampoco ella vio arma alguna. Así que procedió a desnudarse. “Ahora vas a la ducha y te bañás y no salgas hasta que yo te diga”. Así lo hizo, se colocó debajo de la ducha. Ella sentía ruidos en el living y el dormitorio. Pasado un buen rato se hizo silencio y ella salió de la ducha y él apareció en la puerta del baño la miró y le dijo “Ya te dije que no salgas de la ducha”. Ella se volvió a meter debajo del agua. Esperó y esperó y finalmente se animó y salió, no había nadie, sólo algunas cosas desordenadas. Cuando terminó de narrar me dijo con un tono muy particular “No me violó” y, tras una pausa, poco convincente, “Por suerte”. Este hombre ejerce una coerción con el acento puesto en lo psicológico más que en lo físico y sin armas. Crea un clima de violación, de gran expectación sexual, para terminar con un desprecio por la hembra, desprecio que es acusado no por la parte lógica de esta mujer, sino por esencia femenina. Parasitismo Utilización del otro como medio de subsistencia, aquí el psicópata realiza la manipulación necesaria para conseguir sus fines, pero sin presionar demasiado, como actúa un parásito en su relación con el huésped. Escribe alguien que convivió con un psicópata: “Cuando hablo de parásito, estoy hablando del depredador, de aquél que una vez que ha “chupado” toda la energía que hay disponible, se va relamiéndose el bigote. Creo que una persona que ha tenido la experiencia de estar cerca de un ser como éstos puede decir que es una experiencia física, ya no mental, no, es una experiencia física de agotamiento y es al cabo de unos días que uno puede sentirse más libre, mas suelto, se va el agarrotamiento y se puede andar más ligero (la angustia mental es un fardo muy pesado).” Yo tenía un compañero en la Facultad, era del interior, y ya venía con la idea de conquistarse a una “veterana”, profesional, con buen pasar para que lo mantuviera durante toda la carrera. Es así que se conquistó a una arquitecta de 30 años (el no llegaba a los 20) y se mantenía económicamente gracias de esta mujer. Años después, cuando se recibió ni siquiera esperó un tiempo prudencial, simuló una crisis emocional y se fue a su provincia, sin ningún tipo de contemplación”. Eso es un uso parasitario de una persona. Relaciones utilitarias El psicópata establece un tipo de relación para captar al otro y conseguir un objetivo. Y una vez logrado, se desprende del otro sin el menor miramiento o consideración. Como una herramienta que no usamos más. Insensibilidad Escasa o nula repercusión emocional ante el daño causado al otro, en los hechos psicopáticos. Permanece indiferente ante el dolor ajeno. Lo cual no implica que, fuera de las acciones psicopáticas, no se muestre sensible a otras personas, mascotas u objetos “No tiene la menor idea de lo que es ponerse en el lugar del otro y reconocer lo que esa otra persona está sintiendo. Él trabaja en la Morgue, hace autopsias y dice no sentir absolutamente nada por la gente allí presente (ya sean cadáveres o familiares de los fallecidos que lloran y gritan desconsoladamente ante los reconocimentos). Inclusive se ha ofrecido a participar de autopsias de gente conocida suya (como amigos o hijos de amigos) que han muerto de formas violentas y no se le mueve un pelo. Es más, lo he acompañado a trabajar y he estado presente en la sala de autopsias, mirándolo “en vivo y en directo” y es la persona más fría que he visto en mi vida. No es sólo profesional, es frío.” Otro ejemplo (desde México) “Cuando mi hija tenía 7 años nace su hermanito… a ella no le hace gracia… siempre lo trata muy mal, de indiferencia al principio y de agresiones no manifiestas. Por ejemplo le decía yo que le diera de comer y no se lo daba decía que no quería… a sus juguitos le ponía la mano para taparles el popote y decía “mira mamá no quiere”. Ya más grandecito le metía el pie para que se tropezara etc… Al principio nos parecía normal sus celos, cuando nació su otro hermanito se mostraba indiferente con éste aunque no de agresión. Conforme crecieron la niña decía muchas mentiras y el hijo de en medio era muy nervioso, llorón, etc. (estuvo en tratamiento por hiperactividad y baja tolerancia a la frustración). Al concluir la escuela primaria, ella tenía muchas amigas muy queridas que la visitaban y ella las visitaba. De la fiesta de graduación no nos informó y no nos entregó la invitación, después que nos enteramos le llamamos la atención y su respuesta es que no quería ir ni ver a sus amigas… ya no volvió a visitar a nadie. Nunca lloró, se enojó ni mostró ningún sentimiento. Esto me pareció muy extraño. Pensé que iría a la fiesta, lloraría etc., como todos lo hicimos alguna vez al concluir un período escolar, pero no fue así”. Crueldad Puede ser impiadoso, hacer padecer, dañar severamente a otros, sin repercusión emocional displacentera. La mayoría de los torturadores de nuestra última guerra civil, consideraban que simplemente estaban realizando un trabajo. “Cuando mi hija ya tenía aproximadamente 15 o 16 años, el de el medio 9 y el menor 6 años, éste último nos dice que su hermana trata muy mal a su hermano… (cuando no estábamos, trabajamos los dos), que lo golpea con la pared, lo pellizca, lo viste de mujer, lo amenaza, etc. (cuando presentaba golpes nos decía que se había caído). El otro niño se atreve a hablar y nos dice que es así, que siempre lo ha tratado así, pero tiene miedo de su hermana.” “Dr. Marietán: Hace muchos años que hemos llorado la insensibilidad de mi hija y sus mentiras, primero pensando que era apenas una niña, después que eran problemas de adolescente… pero ya va a cumplir 22 (disculpe, es un desahogo poder hablar de esto que nos agobia, porque los familiares cercanos no comprenden y en muchas ocasiones hemos mentido para “cubrir” su conducta, incluso ante sus hermanos, actualmente de 12 y 15 años). Hubo una época que adoraba a Marilyn Manson y a su cuarto lo pintó morado con muchos cuadros de él, y a sus hermanos les daba miedo entrar y ella gozaba cuando lloraban. Un hámster hembra que tenía con ella como un año y que le trajo pareja y tuvieron crías “se le olvidó” darles de comer y se murieron todos, hasta yo los lloré, y ella no. También un perrito que teníamos y atropellaron. De hecho nunca la he visto que llore por situaciones así, las únicas veces que ha llorado es porque le hemos hablado muy duramente y ha llorado y dicho que no la queremos (con mucho coraje y gritando). Hace casi 4 años sufrí un accidente grave, estuve 4 meses inmovilizada y el médico me dijo que probablemente quedara parapléjica; fue algo muy duro. Mi esposo lloraba conmigo, mis hijos también, ella no. Siempre fue insensible y lo que me dijo en una ocasión fue que ella también tenía problemas de salud y nadie se molestaba por ella, que le molestaba que yo quisiera llamar la atención. De hecho esa fue la gota que derramó el vaso, y cuando me recuperé decidí que lo más sano es que estuviéramos separadas y quizá “cambiara”. Pretexté un cambio de ciudad por mi trabajo y mi esposo me apoyó y él también buscó ese cambio. Pensé que iba sufrir cuando nos separáramos, pero lo tomó muy tranquila. He llorado mucho por estar separadas, pero cuando estamos juntas sufro más ¿Qué le debo decir a mis otros dos hijos? Ellos ya preguntan por qué su hermana es así. Gracias por su atención, el poder decir todo esto me alivia un poco, no es nada fácil”. Tolerancia a situaciones de tensión Permanecer impasible u obrar fríamente ante situaciones de alta tensión en las que un ‘normal’ se paralizaría, descontrolaría o accionaría inadecuadamente. Esta característica posibilita que realice acciones de alto riesgo y, paradójicamente, arriesguen o pierdan la vida. A diario vemos ejemplos tanto en policías o delincuentes de este tipo accionar. También en los negocios o la política hay muestras de este rasgo. El caso Yiya Murano Fuente: Reincidentes Argentinos http://comunidades.calle22.com/comunidades/1130/com1130con6.asp Su verdadero nombre era María de las Mercedes Bernardina Bella Aponte. Nacida en la provincia de Corrientes (Argentina) en el año 1930. Acusada de haber envenenado a tres mujeres y llevada a juicio por homicidio, Yiya Murano nunca confesó. Fue absuelta en primera instancia, el juez alegó que había dudas insalvables. Tres años después, la Cámara de Apelaciones evaluó los indicios de manera diametralmente opuesta y la condenó a cadena perpetua. Año tras año Yiya presenta pedidos de indulto y de conmutación de pena porque insiste en su inocencia. Hace poco, sus reclamos fueron escuchados por el presidente de Argentina, Carlos Menem y su pena fue reducida a 25 años de prisión. Se presenta en los programas de televisión y sigue alegando su inocencia, aunque su personalidad manipuladora quedó al descubierto por las declaraciones de su hijo Martín Murano, y de su actual esposo de apellido Chiodi (Ej: ella anunció que estaba felizmente casada y que su marido la aceptaba por considerarla inocente, sin embargo al otro día su marido pidió presentarse en el mismo programa y confesar que eso era mentira, que si bien se casaron nunca jamás habían convivido y ella nunca le había confesado nada acerca de su pasado y su estancia en la cárcel, alegando que su marido era golpeador y ella lo había matado por accidente, mientras se defendía). Carmen Zulema del Giorgio Venturini, su prima segunda, tentada por las promesas de jugosos intereses, entregó a Yiya un montón de dinero no muy significativo, con el propósito de que lo invirtiera. Luego del éxito de su primera inversión decidió hacer otra. Su vecina Nilda, hizo lo mismo y una amiga de ésta, Leticia Fornisano de Ayala también se sintió atraída y decidió invertir. Yiya aumentaba desmedidamente su amistad hacia estas y sobre todo, las visitaba con mayor frecuencia. El sábado 10 de febrero de 1979 Nilda Gamba comenzó a sentir dolores agudos en el estómago y náuseas. El médico que la atendió le pronosticó intoxicación y ella recordó (al médico) haber tomado el té con Yiya. Yiya se ofreció a cuidarla. Por la noche, empeorando, entró en estado de coma y el domingo fallecía. Yiya buscó al doctor Tomer, el primero que la atendió, con el fin de que firmara el certificado de defunción. El médico se negó alegando que él no había sido el último en atenderla. Ante tal inconveniente, Yiya se dirigió al medico de la cochera, quien sí aceptó el trámite a cambio de una propina. La causa de muerte según el certificado fue: paro cardíaco no traumático, fórmula que evita la autopsia. Un mes y medio antes, durante tres días no se supo nada de Nilda. Se hizo la denuncia a la policía y cuando forzaron la puerta encontraron a Nilda tirada en el piso, víctima de un coma diabético.
 
 
 
Aquella vez fue Yiya la persona que vio a Nilda por última vez antes de que se descompusiera. Puede que haya sido un intento de envenenamiento que no resultó, o tal vez lo del coma diabético haya sido verdad. Días más tarde cuando debía devolver el dinero a Chicha, Yiya fue a su casa a tomar el té y a tranquilizarla. Según ella convinieron en encontrarse esa misma noche. Cuando Yiya y las otras amigas fueron a buscarla, nadie contestaba. El 22 de febrero los vecinos del edificio denunciaron a la policía que del departamento ocupado por Chicha salía un olor penetrante y que nadie contestaba el timbre. Al forzar la puerta encontraron el cadáver sentado frente a la TV, a su lado restos de pescado, una taza con un poco de té. También en este caso el médico de la funeraria extendió el certificado de muerte: infarto de miocardio no traumático. El 24 de marzo, Mema del Giorgio Venturini sintió náuseas y un profundo malestar. Desfalleciente, se arrastró hacia el pasillo del edificio, pero presa del vértigo perdió el equilibrio y cayó haciendo ruido, el cual escucharon los vecinos y acudieron a socorrerla. En ese momento llegaba Yiya quien preguntó a los vecinos si Mema había dicho algo antes de perder el conocimiento. De camino al hospital en la ambulancia, al fallecer la víctima le preguntó al medico si sería necesaria la autopsia. Cuando Diana Maria Venturini, hija de Mema, intentaba poner en orden las pertenencias de su madre descubrió que faltaban unos Pagarés que habían sido extendidos como garantía de los depósitos de Yiya, ante este hecho, indagó al portero del edificio quien recordó haberle dado las llaves del departamento a Yiya, minutos después de ocurrido el incidente, con el propósito de hacer unas llamadas a los familiares (las cuales nunca se hicieron). Ya en su domicilio y con la mente más despejada Diana comenzó a hacer conjeturas. Puesto que otras 2 personas a quienes Yiya debía dinero habían muerto en circunstancias similares a las de su madre, decidió hablar del caso con la policía. A partir de eso, el juez ordenó la exhumación de los cadáveres para realizarles las autopsias pertinentes. En el caso de Nilda y Chicha, inhumadas en tierra, esa tarea no arrojaría resultados decisivos ya que en el proceso de descomposición de los cuerpos una de las sustancias que se forman es el clorhidrato de cianuro. Esto impide establecer si la sustancia esta allí por causas naturales o por haber sido injerida en vida. En cambio, en el cadáver de Mema pudo determinarse con exactitud que en sus vísceras había restos de cianuro alcalino y así se consideró que se trataba de muerte por envenenamiento. A los tres años de estar detenida, salió en libertad. ¿Cómo explicar la decisión de la justicia cuando nadie dudaba de su culpabilidad? Primero: Yiya nunca había confesado, segundo, si bien todas las pruebas apuntaban en su contra, no hubo testigos directos de los crímenes, y por último, que la querella se basaba en que otra persona no podría haber sido, pero demostraba incapacidad en probar la autoría de la imputada. Yiya estuvo muy cerca de cometer el crimen perfecto que tanto admiraba. Las mujeres habían sido asesinadas con una sustancia que, una vez muertas, era producida por el cuerpo en estado de descomposición. Sólo la agonía de Mema le había dificultado las cosas. Después de tres años de libertad, la Cámara de Apelaciones la considera culpable, ante este fallo, Yiya planea fugarse. La Cámara calificó que los hechos constituyen homicidio calificado por ser cometidos con veneno reiterado en tres oportunidades. También se la condenó por el delito de estafa al patrimonio de estas mujeres. Desde el punto de vista médico, de acuerdo con el informe forense, Yiya presenta ´una personalidad polifacética en la que se destacan componentes histéricos, paranoides y perversos, y es precisamente en base al tipo de personalidad que estiman los médicos que posee peligrosidad social´. Se consideró probado en la causa que el cianuro que llevó a la muerte a Mema Venturini y a Nilda Gamba fue colocado en vasos de agua, como parte de remedios, que éstas tomaban sin dudar, en razón de la confianza que tenían con Yiya. En cuanto al caso de Chicha Ayala, el tribunal sostuvo que el cianuro tuvo dos vehículos posibles: el té o las pasas. Se sabe o supone que el cianuro estaba en los saquitos de té, ésta es una manera de que nadie sospeche de ella por que las mujeres vivían solas, eran de avanzada edad y cuando morían no hacía falta que Yiya estuviese presente. Entrega 20. La responsabilidad legal del psicópata ¿Cuál es la utilidad del psicópata para el grupo? Consideraciones sobre la psicopatía. Conclusiones Con esta entrega finalizamos este curso sobre psicopatía, es más que probable que continuemos con otro curso durante este año para hablar de los distintos casos de psicopatía, ya sobre la base de este curso. Quiero agradecer a todos los que participaron y a aquellos que me enviaron sus inquietudes y dudas, también a los directivos de Sandoz y GTV y a las autoridades de las instituciones que me avalaron. Espero haberles sido de utilidad en este primer paso de este complejo tema de la psicopatía. Gracias a todos. La responsabilidad legal del psicópata Genovés(3) se plantea el interrogante ¿el psicópata es responsable de sus actos? Y para ello establece tres pruebas para estimar el grado de responsabilidad de una persona en sus acciones criminales: 1. No puede ser declarado a priori insano, si no es con un peritaje previo. La regla principal es que un imputado está cuerdo hasta que se demuestre lo contrario. Si nos basamos estrictamente en lo legal, los psicópatas son responsables, ya que conocen perfectamente las normas, al igual que todos los demás. En cambio si nos referimos a lo estrictamente moral, el prejuicio se vuelve más ambiguo, porque el psicópata carece de apego emocional y sentido de culpabilidad. 2. Impulso irresistible. Esta regla afirma que el sujeto puede conocer la diferencia entre el bien y el mal, pero tener el impulso irresistible de cometer el acto. Esto no es compartido por todos, ya que algunos encuentran ambigüedad en la definición de irresistible al impulso. Impulso implica espontaneidad (incapacidad para demorar la gratificación) y en algunos casos el psicópata prepara cuidadosamente su crimen durante largo tiempo antes de cometerlo. 3. Se propone que el sujeto no es responsable criminalmente si su acción delictiva es producto de su enfermedad o su tara mental. En Estados Unidos, por ejemplo, en el modelo del Código Penal de 1962, se expone que una persona no es responsable de una conducta criminal, si en el momento de realizar tal conducta tiene disminuidas sus capacidades fundamentales para ejercer la criminalidad por la conformidad de su conducta con la ley, como resultado de un trastorno o tara mental. O sea que hay tres posibilidades en teoría que la ley ofrece en los tribunales mundiales y son las siguientes: a) Responsabilidad total: castiga a un individuo anormal del mismo modo que al normal; b) Responsabilidad atenuada: no hay solución plausible, ya que después de una corta estancia en prisión encuentran mejores condiciones para volver a delinquir. c) Exención de responsabilidad: equipara al psicópata como un enajenado debiendo ingresar a un hospital psiquiátrico. En Estados Unidos, el Tribunal Supremo (sentencia de abril de 1988) dice que el concepto estadístico de considerar la psicopatía como una desviación del comportamiento, tiende en la actualidad a ser sustituido por una anomalía estructural de la personalidad y por ello como auténtica enfermedad mental, tal y como la consideraba la Organización Mundial de la Salud. Y en su virtud reduce la pena por homicidio en dos grados quedando rebajada a cuatro años de prisión. En Argentina El hecho de no ser consideradas personas enfermas, abre una polémica dentro del campo de la medicina legal. La postura actual es no considerarlos personas enfermas. En ocasiones ciertas conductas los ponen en contacto con el sistema judicial (robos, violaciones, homicidios, etcétera). Pueden discernir y entender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones, en consecuencia son responsables por lo que hacen. No entrando en las condiciones de inimputabilidad del artículo 34 del C. P. (no son enfermos) siendo, por lo tanto, punibles. El doctor Vicente Cabello, médico legista argentino, sustenta otra postura. Opina que ante toda psicopatía debe investigarse exhaustivamente la posibilidad de una noxa cerebral. Considera que son personas enfermas, la conducta que tienen no es porque sí, sino que es producto de su enfermedad, en consecuencia, para esta escuela, son inimputables.(16) ¿Cuál es la utilidad del psicópata para el grupo? Podemos especular el por qué de la existencia de los psicópatas, cuál es su valor social. Tal vez estas personas sean un reaseguro de la especie, del grupo. Ante una emergencia alguien debe responder con características no habituales para hacer frente a la situación totalmente anómala, imprevista o extraña. Así, en un caso de guerra, aquel que es tildado de desalmado, cruel e insensible es el héroe. Es aquel que va al frente, que asume riesgos que el grueso no, se arriesga, y lleva adelante acciones que la mayoría no se animaría a realizar, es el comando de un grupo de guerra. O sea, esa potencialidad que es totalmente desfavorable en tiempo de paz, y puede llevar a esta persona a desarrollar conductas muy agresivas a su entorno, (delincuencia, criminalidad, etcétera), es la misma. que en situaciones anómalas se ajusta perfectamente a los requisitos de emergencia que tienen que solucionar. Los psicópatas serían parte de la reserva del grupo en caso de emergencia, pero en estados normales son absolutamente chocantes para la sociedad. Estas personalidades atípicas pueden tener cierta adaptación a la sociedad, como el caso del psicópata insensible que puede convertirse en un arrojado policía, un buen militar, un torturador, un gobernante para tiempos de crisis, un talentoso deportista, un excelente cirujano. La anticipación del peligro, el miedo, no los inhibe para la acción. Y son, en consecuencia, refractarios al condicionamiento adversivo. También el psicópata es al que le encargamos hacer el trabajo “sucio”: es al que llaman para torturar, para eliminar masas de gente de un país, para hacerse cargo de la “represión brutal” contra una fracción revolucionaria o los delincuentes, o es el revolucionario al que alientan los que desean un cambio radical en un país; es el militar al que le hacen quemar una aldea, o lo hacen infiltrar como espía en el bando contrario, es el policía al que llaman para que se tirotee con los delincuentes, es el abogado al que contratamos para que con sus artimañas nos haga zafar de un delito, o al político que lo dejamos que modifique todo el sistema económico, es el empresario que con sus manipulaciones, amenazas, coimas y sobornos dejamos enriquecer. Y luego, superada la crisis o la emergencia, y a veces, los juzgamos por criminales o estafadores o transgresores. A modo de conclusión Consideraciones sobre la psicopatía Los valores tienen su origen en las necesidades sociales. La suma de experiencias individuales y del grupo van formando aquellos sedimentos de patrones de conductas deseables que constituyen los valores. Estos valores son transmitidos del entorno al individuo a través de la familia, la escuela. Conceptos externos al individuo son introyectados, asimilados y luego pasan a ser parte del propio individuo. Pasan a convertirse en “sus valores”. Esto le permite tener una conducta ajustada y no discordante con su entorno. Por supuesto que hay un rango de ajuste, y también un rango de desajuste tolerado. Son aquellas pequeñas desviaciones a los “valores bases”. Es decir que en toda sociedad existe la posibilidad de tolerancia a pequeñas desviaciones a las normas. La comunidad, el hecho de pertenecer a un grupo, significa para el individuo un resguardo, un sistema de seguridad. En ese grupo, él va a tener un deber, una responsabilidad y deberá seguir un código. A cambio de eso el grupo, a su vez, lo protege de circunstancias que pueden ser riesgosas para un solo individuo. El deber, entonces, es la responsabilidad del individuo frente el grupo, es un hecho extrínseco, objetivable; se sabe si tal individuo cumplió o no con su deber, si ha sido responsable o no. Luego están los principios personales, los códigos propios de cada individuo, eso es interno y solamente él tiene en cuenta, para sí mismo, si ha cumplido o no con sus principios. El código personal, los propios principios, es absolutamente subjetivo. No cumplir con esos códigos individuales genera culpa. Así en ocasiones, se puede faltar al deber, ser irresponsable desde el punto de vista objetivo y desde el punto de vista de la mirada del grupo hacia el individuo. Pero, para él, si ese acto o esa acción que cometió tiene una justificación personal, privada, coherente con su código personal, no manifiesta para sí mismo culpa, no se siente culpable. Existen, por un lado la ley, las normas, y por otro lado las ambiciones del individuo. Las ambiciones individuales deben encajar o seguir las reglas de juego, los códigos de la sociedad para conseguir un equilibro adaptativo. Hay límites a la ambición. La sociedad tolera ciertos errores, pero no la ostentación del error. La sociedad tiene una limitación y un permiso que es explícito y corresponde a las normativas, a las leyes. Luego hay un permiso tácito, implícito, que no está escrito, que hace que se toleren algunas desviaciones a la norma. ¿Por qué al psicópata no le importa sortear las normas? Porque necesita satisfacer sus “necesidades atípicas”. Porque sobredimensiona sus posibilidades, su ingenio o su suerte por un optimismo ingenuo o lúdico: “esta vez no me van a agarrar”, o “esto me va a salir bien”, o por un costo – beneficio aceptado. Es decir, por asumir un riesgo que puede tener una consecuencia grave, pero que el resultado de esa acción vale el llevar adelante el riesgo. Ser optimista es fantasear en una proyección virtual hacia el futuro con un resultado positivo. El optimismo está relacionado con la ensoñación. Ésta es parte del trabajo psíquico que consiste en utilizar la imaginación como campo de proyección de posibles acciones a realizar. El psicópata no transgrede las normas. Transgredir es valorar (conocer y sentir) las normas y a pesar de ello sortearlas. El psicópata ve a las normas como un obstáculo a sus ambiciones. La norma no le genera el temor inhibitorio que a la mayoría de las personas. La norma tiene un enunciado y un significado por sí (explícito) y por la amenaza (implícita) que implica su no seguimiento. Es decir, en toda ley hay una amenaza, una apelación a las consecuencias negativas que pueden ocurrirle al individuo de no seguirlas. Subyace una prohibición, un daño a futuro para aquel que no la cumpla. Toda ley, toda norma, genera temor e implica la posibilidad de castigo. La ley está hecha para domar, para doblegar y para condicionar las conductas instintivas de los individuos y entornarlas con el siguiente lema “Si quieres pertenecer a este grupo, estas son las reglas. Si se cumplen las reglas estás dentro, si no las cumples estás fuera”. El psicópata tiene la particularidad de estar dentro del grupo y de sortear alguna de sus normas pero no todas, de lo contrario sería desplazado del grupo. ¿Hasta cuándo sucede esto? Hasta que en algún momento se extralimita fuertemente y es “descubierto y señalizado”. Un personaje poderoso, ya fallecido, seguía un concepto sobre el poder. Él decía “el poder es tener impunidad, es hacer sin temer las consecuencias”. El psicópata es siempre otro, no hace un insight, es decir, no hay un darse cuenta. Él no es consciente de su propia psicopatía. ¿Es el psicópata un inmaduro que se quedó en la etapa adolescente de su desarrollo? A veces, algunos psicópatas dependientes parecen contestar sí a esta pregunta, o algún tipo de asunción de riesgo “infantiloide” parece confirmar este punto. Los psicópatas son refractarios a los estímulos, tanto a los estímulos negativos (castigos, penas, contra argumentaciones a la acción en apelación a las normas), como también, y esto es poco notado, son refractarios a los estímulos positivos (cariños, recompensas, suavización de las penas, apelaciones a lo afectivo). El psicópata no modifica su conducta por ninguno de los dos estímulos, ni positivos ni negativos. La mentira, para el psicópata, es una herramienta de trabajo. La mentira es desvirtuar la verdad ex profeso, con un objetivo “en mente”, con el objeto de conseguir algo. La mentira siempre apunta a algo. Se miente para evitar un castigo, se miente para conseguir una recompensa, se miente para engañar a otro. Detrás de la mentira siempre hay un rédito y esto lo diferencia de la fabulación, que también es una transgresión a la verdad, pero por el mero hecho de satisfacer el ego. Es lo que utiliza el fanfarrón. El psicópata puede sortear todo tipo de normas, pero no el 100% de las normas, sino sería rápidamente detectado y eliminado del grupo. Puede sortear las normas, la ley social, y convertirse en un delincuente, estafador o un revolucionario. Puede no cumplir las leyes éticas, en general, de la sociedad o puede tener conductas sexuales como la prostitución, la homosexualidad y cualquier otro tipo de perversión. Dentro de las alteraciones de la ética, está su particular relación con los otros seres humanos, que es la cosificación del otro, que le permite utilizarlo como una cosa, como un objeto de intercambio o de utilidad. Esta cosificación es lo que explica, tal vez, llegar a torturar o matar al otro. Hay distorsión en la forma de autoestimulación, por eso el psicópata a veces cae en la droga y el alcohol. Algunas conductas psicopáticas pueden parecen ilógicas (visto desde afuera), pero es perfectamente lógica para el psicópata. Son lógicas distintas, son sistemas de razonamientos distintos, códigos distintos y valores diferentes basados en necesidades distintas. La conducta psicopática puede, ser a veces, de mucha inestabilidad frente a estímulos objetivamente pequeños (para el normal), o al revés, el psicópata puede permanecer con una conducta de mucha estabilidad, a pesar de las fluctuaciones del ambiente, es decir, puede permanecer sereno en situaciones que desestabilizan a la mayoría. El fracaso lo derrumba. Los momentos de crisis de los psicópatas son producidos por frustraciones y fracasos. Siempre coloca la responsabilidad de su fracaso o su frustración, en lo otro, en lo externo (defensa “aloplástica”). El éxito del psicópata en el medio social, no asegura que se estabilice. En ocasiones después de mucho esfuerzo, destruyen todo lo que han hecho, por un acto banal. Esto es desconcertante para el “normal” que observa esto, que ha seguido toda la trayectoria y el accionar de la inteligencia de éste hombre exitoso y sin embargo, por una tontería, destruye todo andamiaje. Los casos resonantes de personajes internacionalmente importantes, me eximen de más comentarios. Dentro de los tipos de psicópatas, en su relación con el sistema, están: Los que aprovechan el sistema, para sacar beneficio (estafadores menores, algunos políticos, especuladores); Los que confrontan con el sistema dentro del sistema (delincuentes, estafadores graves, criminales, políticos extremistas, tanto de derecha como de izquierda); Aquellos que quieren cambiar el sistema (los que se marginan, y desde la marginación tratan de romper el sistema). Cualesquiera sea la pertenencia del psicópata en estos tres grupos, siempre están contra el orden establecido. Hay algo en el psicópata que le impide aceptar el orden establecido. Así lo vemos al querellante fatigar tribunales apelando una justicia que nunca termina de convencerlo. Y si la “justicia” se demora o no es suficiente ¿por qué no ser él mismo el que la ejecute? El psicópata pude tener tres tipos de conductas: a) Accionar normal: es su parte adaptada al patrón conductal normal. No se le “nota” la psicopatía. b) Accionar psicopático: es la manifestación de sus conductas psicopáticas. La ejerce sobre determinadas personas, complementarios o víctimas. c) Tormenta psicopática: es la conducta psicopática desestabilizada. De gran inestabilidad emocional y tensión interna, que el psicópata trata de equilibrarla a través del rito psicopático, grupo de conductas repetitivas (el patrón conductual psicopático). Hay impulsos y automatismos. Intensa descarga de la tensión interna sobre lo externo. No puede parar sus acciones hasta lograr reestabilizarse. La forma que toma esta desestabilización dependerá del tipo y grado de psicopatía. Aquí es donde se producen los homicidios seriales o extremadamente crueles, las violaciones, destrucciones y también los suicidios. Es donde el psicópata de tipo asocial deja su sello, su marca personal. El psicópata en general, se justifica a sí mismo en todas sus acciones. Suele ser acusador y crítico. A la pregunta ¿por qué el psicópata no sigue las normas? La respuesta es simple, porque las normas no se ajustan a sus deseos. Este tipo de personalidades tienen un particular sentido de la libertad. Ser libre es poder hacer sin impedimentos. Poder optar. Las trabas a la expansión de la acción, pueden ser internas o externas. Si estos seres minimizan sus trabas internas (llámese represión, inhibición o remordimiento) sólo les quedan las trabas externas. Si los impedimentos externos no están corroborados por la propia lógica ni tienen el peso de los sentimientos, a qué seguirlos. Se convierten en algo artificioso, armado por otros. Un como sí lúdico. Un juego donde se conocen las reglas, los obstáculos, pero en el fondo es todo fantochada. Es así un jugador sin impedimentos que conoce los impedimentos. ¿No será este uso particular de la libertad lo que lo hace seductor al apelar a las libertades reprimidas del otro? Tal vez el psicópata busque detrás de las máscaras, de la imagen, de la “persona”, al “animalito” deseoso y encerrado que todos llevamos dentro y lo anime a participar en un juego ambivalente de satisfacciones y angustias. Es campo de estudio del biólogo la variabilidad de la especie humana (raro – común); del sociólogo el ajuste del individuo en el grupo (adaptado – inadaptado); del moralista (religioso, ético) valorar lo bueno y lo malo; del legista juzgar las responsabilidades; del psicólogo las motivaciones de la conducta individual. El médico debe limitarse a su estricto campo que consiste en evaluar si una persona está sana o enferma. Y, el psicópata, puede ser raro, inadaptado, malvado, delincuente o tener una conducta incomprensible, pero no es un enfermo.
Hugo Marietan, 1994, actualizado a marzo de 2006, Buenos Aires, Argentina

 

Bibliografía:

 

1. Bruno, Antonio; “Personalidad perversa post traumática”, tesis de doctorado, 1958. 2. Garrido Genovés, Vicente; Técnicas de tratamiento para delincuentes, Ramón Areces, Madrid, 1993. 3. Garrido Genovés, Vicente; Psicópata; Editorial Tirant Lo Blanch; Valencia; 1993. 4. Otto Kernberg, Diagnóstico Diferencial de la Conducta Antisocial, Revista de Psiquiatría, 1988,volúmen 5, página 101 a 111, Chile 5. Bruno, A.; Tórtora, G.; ” Las psicopatías”, Psicología forense, Sexología y praxis, año 3, vol. 2, Nº 4, año 1996. 6. Pinel, Philippe “Tratado médico filosófico de la enajenación mental o manía”, Ediciones Nieva, Madrid 1988. 7. Schneider, Kurt, “Las personalidades psicopáticas”, Ediciones Morata, 8º edición, Madrid, 1980 8. Laplanche, J., Pontalis B. “Diccionario de psicoanálisis”, Editorial Labor, Barcelona, 1981. 9. Berrios, G. “Puntos de vista europeos en los trastornos de la personalidad”, Comprehensive Psychiatry, Nº 1, 1993. 10. Bercherie, Paul, Los fundamentos de la clínica, editorial Manantial, Buenos Aires, 1986. 11. Gregory R. L., Diccionario de la Mente, Editorial Alianza, Madrid, 1955. 12. Marietán, H., Semiología psiquiátrica. Funciones básicas. Editorial Ananké, Buenos Aires, 1996. 12b) Marietan, Hugo: Personalidades psicopáticas, Alcmeon 27, 1998 13. DSM IV, Editorial Mason, Barcelona, 1995 14. Oates, J., Babilonia, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1989. 15. Marietán, H., Semiología psiquiátrica. Grupos sintomáticos. Editorial Ananké, Buenos Aires, 1998. 16. Cabello, V., Psiquiatría Forense en el Derecho Penal. T3, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 1984.

 

Semiología psiquiátrica

Asesinos seriales
 

 ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D. 

Un investigador internacionalmente destacado en el tema de la psicopatía, el Dr. Robert Hare, cree que es poco probable que alguna vez se llegue a una teoría unificada sobre las causas de la violencia en general, sin embargo plantea que nos estamos acercando hacia una mayor comprensión de ciertos tipos de violencia depredadora atribuibles a los psicópatas. Las respuestas no estarían dentro de los factores sociológicos o de entorno sino más bien dentro del individuo.

Tal y como el asesino Berdella demostró, los psicópatas son arrogantes, narcisistas, superficiales, manipuladores y grandilocuentes. No tienen consideración alguna por el sufrimiento que pueden causar y en general no establecen fuertes vínculos emocionales con los otros. El trastorno de la psicopatía aparece en todas las culturas y se manifiesta tempranamente con desordenes de conducta, cruel indiferencia y desordenes de déficit de atención e hiperactividad. Aunque no todos los psicópatas violan la ley, muchos manifiestan comportamientos antisociales como manipular emocionalmente, agredir y ser crueles. La necesidad de poder y control es lo que conduce el accionar de los psicópatas, quienes son sujetos que ven el mundo en términos de dadores y tomadores, sintiéndose justificados de ser los tomadores. Su violencia, como una vez dijo el asesino serial Arthur Shawcross, es solo un negocio usual. En otras palabras, su agresión es instrumental, no reactiva, y está encaminada hacia alguna oscura ganancia.

En términos de tratamiento[1], Hare nota que los agresores sexuales que son psicopáticos presentan problemas especiales. Las agresiones de los agresores sexuales psicopáticos —dice Hare citando la literatura médica— serán probablemente más violentas y sádicas que las del resto de agresores sexuales.

Los psicópatas también reinciden más, diversifican sus crímenes, y fallan a la hora de aprender de los castigos. Al parecer sufren de cierta angustia personal, aparecen mal con sus actitudes y conducta, y buscan tratamiento solo cuando va con sus intereses.

Aparentemente fallan en procesar las emociones de la manera en que la gente normal lo hace, de forma tal que no tienen empatía. Por ende, en ellos son débiles las inhibiciones emocionales típicamente socializadas en relación a la agresión. Así, cuando a Bob Bardella se le preguntó sobre  su propósito luego del segundo asesinato, él dijo que no tenía un propósito, al menos no conscientemente. La primera vez era más que todo un asunto de no ser atrapado, así que…¿qué diferencia habría realmente si mataba de nuevo?.
Adriane Raine, de la Universidad de Southern California, ha estado interesado por mucho tiempo en los correlatos neurológicos del comportamiento psicopático. Él ha encontrado déficits cerebrales en diversas áreas que parecen contribuir a la violencia, específicamente el sistema límbico (el centro emocional) y el cortex prefrontal. Dichos déficits harían a los psicópatas menos sensibles a la estimulación aversiva y menos capaces de tomar decisiones apropiadas en torno a la agresión hacia los demás, así como también harían que éstos sean impulsivos, arrojados y buscadores de actividades que comporten sensaciones fuertemente estimulantes. Consecuentemente los asesinos predadores serían sujetos carentes de afecto y mucho más propensos a atacar a extraños que la gente normal cuya violencia es más reactiva y emocional.

Al evaluar los procesos emocionales en el verdadero psicópata, Patrick Christopher hace eco de Raine y Hare cuando afirma que el comportamiento predatorio del psicópata está relacionado con una debilidad en el sistema defensivo del cerebro. Se cree pues que, tanto en el psicópata como en la persona normal, las emociones activan uno de los dos procesos básicos del cerebro, produciendo así la aversión-evasión o el deseo-aproximación. En el caso de los psicópatas, dice Patrick que el estímulo desagradable tiene que ser, para los mecanismos de acción defensiva, lo suficientemente fuerte como para activar un bloqueo o interrupción en el comportamiento de búsqueda de la meta.  En otras palabras, en ellos no hay ideas a largo plazo sobre el aprisionamiento que podría detenerlos ni el dolor o la angustia de sus víctimas: solo y únicamente los frena la posibilidad de un castigo inmediato[2]. Ellos tienen una meta definida y usarán la fuerza y la violencia para conseguirla a menos que esto pueda lastimarlos de alguna manera como, por ejemplo, en el caso de que tuviesen, para conseguir su meta, que intentar apuñalar a alguien mucho más fuerte y con la capacidad suficiente como para vencerlos o causarles daños de suma gravedad.

Todavía más profundo resulta el que los asesinos seriales utilizan la cadena de sus asesinatos como una forma de dar sentido y propósito a sus vidas. Candice Skrapec, de la Universidad Estatal de California en Fresno, ha tratado de comprender qué es lo que conduce a los asesinos seriales y ha encontrado necesidades humanas básicas, aunque exageradas[3]. A partir de entrevistas, ella ha descubierto que los asesinos seriales masculinos de tipo predador se sienten víctimas y, en consecuencia, su ira les lleva a devolver el golpe y a hacer pagar a otros[4]. En definitiva ellos se sienten libres de sus propios códigos morales y acreditados para hacer lo que están haciendo.

Complementariamente, los asesinos seriales alimentan sus ímpetus con las oscuras fantasías que les hacen sentirse más grandes de lo que en realidad son, siendo así fantasías que parecen completarlos. De ese modo, representando y fomentando esas oscuras fantasías ellos escapan de cuestionar su autoconcepto y de enfrentar con ello su imagen de impotencia, sintiéndose así especiales por hacer algo que pocas personas podrían hacer. Así, asesinar incrementa su sensación de vitalidad, lo cual produce una euforia que es seguida por una sensación de calma o alivio de la tensión. Por otro lado, el que los medios de comunicación den atención a sus asesinatos es algo que afirma y refuerza el sentimiento de poder que existe en ellos.
 
Siguiendo con esto de la relación entre los asesinatos y la búsqueda de significado existencial, se tiene que, si bien la agresión no es difícil de sexualizar, aún así la depredación sexual no es el motivo original en los asesinos seriales. Y es que en ellos se expresa el asesinar como algo que envuelve algo más grande que la mera muerte: la necesidad de destruir por completo, necesidad ésta vinculada al limitado rango con que los asesinos evalúan la realidad, juzgando todo como blanco o negro y, a consecuencia de eso, actuando de forma tal que sus actos tienden a seguir la ley del “todo o nada”.

Por último, en los asesinos seriales el asesinato reconstituye un sentido del yo fragmentado, transformándolo en un todo integrado. Tal y como postuló Skrapec, al fin y al cabo lo que exteriormente parece un comportamiento ofensivo es, en realidad y en esencia, un comportamiento defensivo. En este marco, se tiene que los asesinos seriales experimentan el enojo como vacío (sensación de vacío existencial), por lo cual exteriorizan su agresividad para sentirse mejor e incluso para, a través de esas experiencias que viven al exteriorizar su enojo-agresividad, concebir una sensación de sentido y significado en sus vidas…

 .

NOTA: El artículo expuesto es el producto de la reescritura de un texto de Crime Library d


[1] Tratamiento psiquiátrico y psicológico, o médico en términos generales

[2] Esto quiere decir que el psicópata no se detiene considerando daños posibles (para él) a mediano o largo plazo, sino únicamente a actual o corto plazo.

[3] En otras palabras, necesidades humanas básicas que, sin variar en su naturaleza, se presentan amplificadas e intensificadas a nivel del protagonismo que tienen en la vida del sujeto.

[4] Es pues en este afán revanchista donde opera el llamado mecanismo de desplazamiento, aunque evidentemente, en la cadena de asesinatos donde tantos inocentes pagan, puede terminar pagando quien realmente infringió el daño real o imaginario al asesino: así, como ejemplo de esto último está Edmund Kemper, quien asesinó a su madre ya que la odiaba pues ésta lo castigaba injustamente de pequeño.
 
BIBLIOGRAFÍA

 
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Antropotécnicas y Homo immunologicus; o la autoplastia como espacio auto operativo, endo-retórico y socio-inmunitario”, En ERRANCIA, La palabra Inconclusa, Nº 7 – 2013, Revista de Psicoanálisis, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v7/PDFS_1/ERRANCIA%207%20-LITORALES%2010.pdf
 
 
Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92. http://www.revistadefilosofia.org/55-04.pdf
 
 
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014 https://dl.dropboxusercontent.com/u/62941780/Sloterdijk%20CdM25%20.pdf
 
Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: Crueldad, Neurosis y Civilización”, En ERRANCIA, La Palabra Inconclusa– Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura, Nº 3 © 2012, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v8/PDFS_1/TEXTO%20POLIETICAS%202%20ERRANCIA%208.pdf
En Poliéticas del Cuerpo: http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v8/polieticas_2.html
 

 

http://artandpainting.files.wordpress.com/2014/07/f4e04-adolfovasquezrocca_doctorenfilosofiacontemporaneaucm_.jpeg?w=361&h=550

ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Eastern Mediterranean University – Academia.edu
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Complutense de Madrid
Universidad Andrés Bello UNAB
 
 
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  1. julio 8, 2014 en 3:23 pm | Responder   editar
    Reblogueó esto en ADOLFO VASQUEZ ROCCAy comentado:
    Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad
    MargenCero
    En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana
    Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En Revista Almiar –Margen Cero– Nº 71 | noviembre-diciembre 2013, Madrid. http://www.margencero.com/almiar/vasquez-rocca-freud-y-kafka/
    Adolfo Vasquez Rocca Says:
  2. Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad
    MargenCero
    En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana
     
    Dr. Adolfo Vásquez Rocca
     
    Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En Revista Almiar –Margen Cero– Nº 71 | noviembre-diciembre 2013, Madrid.http://www.margencero.com/almiar/vasquez-rocca-freud-y-kafka/
     
     

LITERATURA GÓTICA:  ARTE, CULPA NEURÓTICA Y AUTOCASTIGO: ARTHUR RIMBAUD,  FREUD Y KAFKA  Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

 

 

 DARK ROMANTICISMO; RELACIÓN CON LA LITERATURA GÓTICA Y LOS POETAS MALDITOS

 

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Eastern Mediterranean University – Universidad Complutense de Madrid

 

 DARK ROMANTICISMO; RELACIÓN CON LA LITERATURA GÓTICA Y LOS POETAS MALDITOS

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Eastern Mediterranean University – Universidad Complutense de Madrid

                                                        “Y cosecharon los frutos maduros de su perdición

                                                                                                            Edgar Allan Poe

“La carne es triste y he leído todos los libros”
 
Stéphane Mallarmé

 

Romanticismo oscuro (“Dark Romanticism”, en inglés) es un subgénero literario estadounidense surgido en el siglo XIX a partir del movimiento filosófico denominado trascendentalismo. Las obras de este subgénero, pues, se vieron muy influidas por el trascendentalismo, aunque no comulgaban con sus ideas. El romanticismo oscuro, a grandes rasgos, se manifiesta mucho menos optimista que aquél acerca de la condición humana, la naturaleza y la divinidad. Los autores más representativos de la corriente son: Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne, Herman Melville, y también se adscriben a la misma la poetisa Emily Dickinson y el poeta italiano Ugo Foscolo.
 
 

 

 

La expresión romanticismo oscuro proviene por un lado de su condición pesimista y por otro de la influencia del primigenio movimiento romántico. Su nacimiento se produjo a mediados del siglo XIX, como se ha dicho, a partir del trascendentalismo. Éste se originó en Nueva Inglaterra a cargo de intelectuales de renombre como Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau y Margaret Fuller, y cosechó gran prestigio más o menos desde 1836 hasta finales de los 1840s. El movimiento tuvo gran influencia en distintas áreas, como la literatura, a medida que los escritores iban imbuyéndose de su doctrina.4 Mientras tanto, ciertos autores, entre ellos los citados Poe, Hawthorne y Melville, encontraron las ideas trascentalistas demasiado optimistas o egoístas, y reaccionaron contra ellas a través de sus obras poéticas y prosísticas; ésta sería la tendencia que daría origen al “Dark Romanticism”.
 
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El trascendentalismo influyó a los autores del romanticismo oscuro de manera diferente, de ahí que la crítica haya señalado las distintas maneras que tuvieron estos autores de romper con esa corriente. En primer lugar, los románticos oscuros confían muy poco en la perfección como una cualidad innata del ser humano, idea clave de los trascendentalistas. Como consecuencia, sus personajes son propensos al pecado y a la auto-destrucción, ya que no poseen inherentemente ni la gracia divina ni la sabiduría. G. R. Thompson expresa este desacuerdo, afirmando que mientras que el pensamiento trascendentalista concibe un mundo en que la divinidad es inmanente «los románticos oscuros adoptan imagénes del mal antropomorfizado en forma de demonios, vampiros, fantasmas o monstruos». En segundo lugar, aunque ambos grupos sostienen que la naturaleza es una fuerza profundamente espiritual, el romanticismo oscuro la contempla bajo una luz siniestra, al contrario que el trascendentalismo, que ve en la naturaleza una especie de mediador orgánico y universal con la divinidad. Para estos románticos, al contrario, el mundo natural es sombrío, decadente y misterioso, y sus revelaciones para el hombre son de carácter maligno o infernal. Finalmente, mientras que los trascendentalistas abogan por la reforma social en su caso, sus contrarios con frecuencia proponen personajes que fracasan una y otra vez en sus intentos de mejorar sus vidas. Thompson resume de la siguiente forma las características del subgénero:
 
La incapacidad del hombre caído por comprender plenamente los inquietantes guiños de un reino sobrenatural que aún parecía no haber llegado; la constante perplejidad ante los fenómenos metafísicos e inexplicables; la propensión a una conducta perversa o inmoral, sin regla ni medida, y un sentido de culpa sin nombre combinado con la sospecha de que el mundo externo no es más que una ilusión de la mente: tales son los elementos principales que opusieron los románticos oscuros a la corriente principal del romanticismo.
 

 
La novela gótica, muy popular en Inglaterra a fines del siglo XVIII y principios del XIX, es conocida por su incorporación de elementos comunes con el romanticismo oscuro. Nació con la obra de Horace Walpole El castillo de Otranto en 1764. Las obras góticas aspiran comúnmente a inspirar terror, a través de la incorporación de elementos macabros y sobrenaturales, casas encantadas, etc. Los críticos suelen referirse a «puestas en escena muy melodramáticos y tramas totalmente predecibles». En general, son elementos comunes la oscuridad y lo sobrenatural, y los personajes perturbados o vampiros, pero la novela gótica tiende más al terror, mientras que el romanticismo oscuro se fija preferentemente en el misterio sombrío y el escepticismo sobre la condición humana. Sin embargo, la novela gótica influyó poderosamente en autores como Poe.
Autores del romanticismo temprano inglés como Lord Byron, S. T. Coleridge, Mary Shelley, John Shek y John William Polidori se han asociado frecuentemente a ambas corrientes. Sus relatos y poemas reflejan a menudo casos de inadaptación social, grandes tormentos anímicos y la incertidumbre sobre si la naturaleza humana salvará o destruirá a los protagonistas.
Tradicionalmente se considera a los ya mencionados Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Melville como los autores centrales del romanticismo oscuro.
 
 

 

Poetas y Escritores Malditos

 
 
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¿Qué son los poetas malditos?¿Dónde se origina esta denominación? Expresión creada por Verlaine [como una suerte de homenaje al poeta Arthur Rimbaud], la noción ya es toda una institución en el ámbito poético y hace referencia una actitud de incomprensión social frente al artista. Originada en tiempos románticos, invito a preguntarnos si este concepto no es más bien una mistificación autodestructiva que debe ser superada por una visión vigorosa, saludable y lúcida.
El uso de la expresión “poetas malditos”, ante la influencia de la obra de Verlaine, se extendió a todos los dominios nacionales y pasó a designar así a todo aquel escritor talentoso, poco importase su nacionalidad, que presentase un dejo de incomprensión social y una cierta tendencia provocativa (léase autodestructiva por el consumo de drogas o alcohol) y cuyos textos, dado su alto nivel de codificación poética, fuesen de oscuros significados.
La obra que más mentes esquinadas concentró por primera vez fue Los poetas malditos, del poeta francés Paul Verlaine, publicado por primera vez en 1884. En él participaron autores como Rimbaud (Una temporada en el infierno,1873), Mallarmé o Pauvre Lelian (anagrama del propio Verlaine). Este concepto de “maldito” lo inició precisamente Verlaine con esta obra, pero a su vez había sido inspirado un poema de Baudelaire llamado Bendición, que se encuentra al principio de Las flores del mal.
 
Son escritores que han sido considerado malditos: Arthur Rimbaud (al que también se le considera representante del movimiento simbolista), Stéphane Mallarmé (también colocado entre la vanguardia francesa), Marceline Desbordes Malbore una poetisa un tanto “gótica” demasiado triste y demasiado deprimida que quizá por ello mereció la distinción de Verlaine de incluirla como única mujer entre los poetas malditos. Tristán Corbiere, desconocido hasta que Verlaine lo incluyó en sus poeta, un simbolista que sería reconocido pronto gracias al grupo en donde fue incluido. Auguste Villiers de L’Isle-Adam, un poeta que encontraba especial gusto en lo macabro y que se convirtió en un talento del teatro y la narración simbolista. Y el mismo Verlaine.

 
 

 
 
 

Oscar Wilde, en Inglaterra, aparece como representante de la misma corriente, entre otras obras suyas, con El retrato de Dorian Gray (1891). Su protagonista, un joven al que apasiona la apariencia y está enamorado de su propia belleza excepcional, trata de conservar la juventud para siempre. Su destino, sin embargo, será trágico. También en Inglaterra, Walter Pater publicó en 1887, Retratos imaginarios, que suele situarse a la cabeza de esta corriente literaria. En la obra resultan fundamentales los elementos estetizantes, que se concretan en un ideal de culto a la belleza absoluta y una atmósfera de libertad material y espiritual en polémica contraposición con la vulgaridad del mundo burgués.
 
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Mary Shelley, la autora de Frankenstein, sufría frecuentes ataques de melancolía, alucinaciones y sueños letárgicos. Lord Byron podía cambiar de humor en pocos minutos, como buen ciclotímico que era, y también era aficionado a aullar sin motivo. Charles Baudelaire, autor de Las flores del mal, un compendio de poesía que bascula entre lo venéreo y lo necrofílico, sufrió frecuentes crisis nerviosas, neuralgias y vértigos que le dejaban postrado en la cama.

Virginia Woolf, Allen Ginsberg y Sylvia Plath también fueron desequilibrados mentales, y algunos de ellos suicidaron, como se suicidó David Foster Wallace, uno de los mejores escritores norteamericanos contemporáneos (a pesar de que solo tiene una novela publicada, La broma infinita).


 

Hacia el final de la Primera Guerra Mundial muchos escritores y artistas empezaron a creer que la civilización había fracasado, que la fría razón sólo había servido para amordazar el instinto, que finalmente se había desencadenado con toda su furia, como una bestia que sólo puede vivir en libertad. En un club artístico de vanguardia llamado Cabaret Voltaire, nació entonces una lucha contra la razón, la lógica, la disciplina y el refinamiento burgués. ¿Cuál era la mejor forma de combatir todos esos defectos que perturbaban la verdadera naturaleza del ser humano, el ser animal? Pues aplaudiendo el instinto, el caos, la provocación, la desobediencia y la irracionalidad.
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Emile Cioran Por Adolfo Vasquez Rocca | Universidad Complutense de Madrid

 
En Cabaret Voltaire, los artistas se reunían para leer poesía y hablar de tonterías, para gritar, para aullar como lo hizo Byron, para bailar sin ritmo, al azar, generando una completa y absoluta cacofonía. Hasta que un día, el organizador del Cabaret Voltaire, Hugo Ball, anunció que iba a publicar una pequeña revista titulada Dadá. Uno de los que frecuentaban el club, un poeta llamado Tristan Tzara, quedó tan enamorado de la palabra que empezó a escribir poesía sin sentido en su nombre. Había nacido el dadaísmo. El antiarte. La guerra contra el formalismo. El canto al absurdo.

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Finalmente, el lugar más icónico que vio el nacimiento de muchos autores suburbiales y rarunos fue la librería del editor Lawrence Ferlinghetti: City Lights Bookstore. Abierta en 1953 en San Francisco, es de visita obligatoria si estáis mínimamente interesados por la Generación Beat y el movimiento contracultural: allí se editó Aullido y otros poemas, de Allen Ginsberg, y hoy en día sigue editando a los autores más underground.

 
 
 
II.- Los célebres escritores malditos 
 

John Kennedy Toole se suicidó a los 32 años porque no había podido publicar su novela La conjura de los necios, que póstumamente resultó ser una de las grandes obras maestras de la literatura norteamericana. J.D. Salinger alcanzó un éxito mundial con El guardián entre el centeno, y se retiró a vivir al campo en absoluta soledad diciendo que todo lo que quería en la vida era escribir para sí mismo. Son ejemplos de las inusuales vidas que se esconden detrás de algunas de las grandes obras literarias del siglo XX. A veces pasa que, detrás de una buena historia de ficción, hay otra real que es aún mejor.
John Kennedy Toole
En 1976 el prestigioso filósofo y escritor Walker Percy estaba siendo prácticamente acosado por una mujer mayor y enlutada, que cada vez que podía encontrarle agitaba delante de su cara un montón de hojas manuscritas.
 
 
La mujer era Thelma Ducoing, cuyo hijo de 32 años había introducido una manguera en el tubo de escape de su coche, la había colocado en la rendija que dejaba la ventana del conductor y había encendido el motor tras escribir una nota de suicidio. Percy, hastiado, le exigió a la mujer que le diese una razón por la que él debía leer la novela de su hijo muerto. Ella le contestó: “porque es una gran novela”.

Y lo era. El señor Percy, como más tarde miles de lectores de todo el mundo, cayeron hechizados por la historia irónica, desternillante y a la vez repugnante de Ignatius J. Reilly, un esperpento literario totalmente original e incómodo, una mezcla sublime entre Don Quijote, Max Estrella y Tomás de Aquino.

Toole escribió una novela que destila una magia extraña, en la que la risa se combina con una sensación de tristeza y abandono que, de algún modo, consigue que el lector empatice con semejante personaje.

Las razones por las que Toole decidió acabar con su vida podrían residir en una fatídica identificación de la asfixiante vida de Ignatius con la suya propia. El escritor…

El escritor era el hijo único de una pareja mayor ya resignada a no tener descendencia y cuando John nació, su madre Thelma se implicó tanto en la educación de su retoño que acabaría reprimiéndole con su comportamiento sobreprotector.

Adolfo Vásquez Rocca Filosofía Contemporánea 

 

 

Tras licenciarse en Literatura Inglesa, Toole escribió el primer borrador de La conjura de los necios mientras cumplía servicio militar. Pero cuando regresó a su Nueva Orleans natal, su actitud había dado un giro radical: se había aficionado demasiado al alcohol y vestía de forma excéntrica, casi calcando al protagonista de su obra. Algunos biógrafos atribuyen su caída a la frustración de no encontrar dónde publicar la novela, aunque otros apuntan a una probable homosexualidad ahogada por el trato de su madre.

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En enero de 1969, tras una fuerte discusión con Thelma, él se montó en el coche y viajó solo, cruzando el país durante meses. Cuando se encaminaba de nuevo hacia Nueva Orleans, encontraron su coche y su cadáver cerca de Mississippi. Junto a él estaba la nota de suicidio, que su madre destruyó y cuyo contenido no se llegó a aclarar.

Probablemente azotada por el remordimiento, Thelma dedicó el resto de su vida a realizar el sueño frustrado de su hijo.

La historia podría acabar ahí, pero no está de más destacar que desde que se publicó el libro, varios productores han intentado llevar la historia a la gran pantalla. Pero la mala suerte de Toole parece haberse contagiado a su legado, porque todos los intentos de crear una película se han visto interrumpidos: John Belushi, el primer actor que iba a encarnar a Ignatius, murió de sobredosis un día antes de la reunión con el resto del equipo.
Los otros actores que se consideraron para el proyecto (John Candy y Chris Farley) también murieron antes de que  se pusiera en marcha. Y cuando Will Ferrell estaba decidido a ser Ignatius en el cine, y el equipo iba a empezar a rodar en Nueva Orleans (donde se ambienta la novela), llegó el huracán Katrina y lo arrasó todo.

 

 

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J.D. Salinger

Este escritor se codeaba con Hemingwey antes de que su rotundo éxito, El guardián entre el centeno, saliera a la luz en 1951 y se convirtiera en best seller ese mismo año. Su indudable maestría le ha asegurado un sitio en los planes de estudios de millones de adolescentes que se sienten profundamente identificados con Holden Cauldfield, el protagonista de la novela.
Salinger, ante la avalancha de lectores, dinero y, sobre todo, medios de comunicación, decidió hacer realidad uno de los pasajes de su libro, en el que Holden dice: “me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente”.

Salinger agrediendo a un fotógrafo en los 80. Fuente: El País

También a los 32 años decidió abandonar su vida en Nueva York, pero no tan radicalmente como Toole: se compró una casa en medio del campo, en Cornish, al noreste de Estados Unidos, y desde allí siguió escribiendo relatos que son verdaderos ejemplos de literatura de calidad. Sin embargo hizo de su casa una especie de acorazado que no quiso dejar, y fuera del cual no se le vio nunca, hasta su muerte el año pasado, a los 91 años.
No se pronunció sobre la leyenda negra que adquirió El guardián entre el centeno después de que Mark David Chapman asesinase a John Lennon en 1980 y dijese que el ataque de locura que le había llevado a hacerlo había sido provocado por el libro. La única foto que se conoce, además de las de su anuario y las del servicio militar, es una en la que aparece golpeando al fotógrafo que se había metido en su propiedad. La única entrevista que concedió fue por teléfono al New York Times, y lo hizo, básicamente, para que le dejaran tranquilo.

“Hay una paz maravillosa en no publicar. Es pacífico. Tranquilo. Publicar es una terrible invasión de mi vida privada. Me gusta escribir. Amo escribrir. Pero escribo sólo para mí mismo y para mi propio placer. La gente cree que soy una persona extraña y distante,pero todo lo que hago es intentar proteger mi trabajo.”

 

Thomas Pynchon

Salinger no es el único ermitaño de la literatura norteamericana. Pynchon ha escrito complejas y originales obras que han cautivado a la crítica, y también vive en el más absoluto secretismo. Lo único que se sabe de él es que fue alumno de Vladimir Nabokov, que sirvió en la marina y que está casado con una agente literaria de Nueva York. Y que escribe grandes obras difíciles de clasificar, como V, La subasta del lote 49 o El arcoiris de gravedad.
Su afán de anonimato se vio roto en 1997, cuando  un periodista de la CNN le encontró por la calle y le fotografió. Pynchon accedió a una entrevista en la televisión (con el rostro difuminado) a cambio de que no se publicasen esas imágenes.
Actualmente sigue escribiendo desde su escondite, haciendo guiños simpáticos como prestar su voz en la serie Los Simpson para doblar a su propio dibujo animado (que, por supuesto, apareció con el rostro cubierto con una bolsa).

Es curioso que todos estos casos se hayan dado en la literatura contemporánea norteamericana, en la que estos escritores u otros como Chuck Palahniuk (que se cree que pertenece a la Cacophony Society, una organización que busca el absurdo y luchar contra la cultura imperante, inspiración de su famoso Club de lucha) parecen personajes sacados de sus propios libros.

 
 
 
 
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Parafraseando al escritor Tomás Blanco, en esta corriente literaria el único que tenía una vida normal era Vladimir Nabokov, y luego escribía sobre mantener sexo con niñas de doce años.

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ARTE DE VANGUARDIA Y ARTE CONCEPTUAL

Wolf Vostell

El artista Wolf Vostell (1932-1998) fue una de las figuras centrales del movimiento que sería conocido como Fluxus, denominación común de una serie de actividades de distintos artistas y grupos que en los años 60 se expresaron por medio de acciones y eventos realizados en distintos entornos.

    Nacido en Leverkusen, Alemania, Vostell estuvo en Checoslovaquia durante la SegundaGuerraMundial, y luego se radicó en Colonia. Comenzó a estudiar arte (pintura, fotografía y tipografía experimental) en la Escuelade Artes y Oficios de Wuppertal a comienzos de los 50, época en la que realizó su primer happening, y una serie de lo que denominó de-collages, obras en las que integraba trozos de afiches que desprendía con navaja de las paredes. Después de estudiar en París, en 1958 viajó a España con su amigo y colega Karl Ott. Llegaron a Guadalupe (cerca de Cáceres, capital de la región de Extremadura) para estudiar varias telas de Zurbarán que forman parte del acervo del Monasterio de Guadalupe. Allí conoció a la maestra Mercedes Guardado, inicio de una relación que duraría hasta la muerte de Vostell, en 1998. 

Autorretrato, 1980

Wolf Vostell

   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Como parte del proceso de superación de la pérdida de su compañero durante cuatro décadas, Guardado escribió Mi vida con Vostell. Un artista de vanguardia. El libro esta basado en recuerdos y material del archivo personal del artista, y es una detallada compilación de la intensa actividad artística desarrollada por Vostell durante una larga carrera.

Guardado cuenta en el prólogo que cuando comenzó a escribir se propuso hacerlo sin anhelos literarios, quería que su texto fuera lo contrario de una obra literaria. Luego de comenzar, la autora entendió que no podía separar la recopilación de su vida privada de la artística, por lo que decidió adoptar la premisa “Arte – Vida – Arte” tomada por Vostell en 1961. En el libro se suceden las descripciones dehappenings, conciertos fluxus, videos y otras acciones, los que no son interpretados, ya que Guardado considera que eso lo podrían hacer mejor los historiadores de arte, sirviéndose del libro como guía.

    Teniendo en cuenta que Vostell fue un artista muy productivo, y que su carrera cubrió casi toda la segunda mitad del siglo XX, la autora, que considera que ha “dejado poco sin contar”, no podía haber escrito menos que las seiscientas páginas de las que consta la biografía. Detallados relatos de la vida familiar, así como de los reiterados viajes a España, cuatro o cinco por año, se intercalan con recuentos cronológicos de las innumerables actividades desarrolladas por Vostell y otros artistas con los que colaboró.

COLONIA EN LOS 60. Guardado y Vostell se casaron en Cáceres a comienzos de 1959. Poco después se radicaron en Alemania, en Colonia, donde Vostell se dedicaría de lleno a la actividad artística. Se inició como pintor, y aunque durante su estadía en París comenzó a realizar los de-collages, continuó pintando paralelamente a la realización de conciertos, videos, instalaciones y  happenings.

    Una de sus primeras series de pinturas se llamó “Transmigración”, en la que cortaba los lienzos para incorporar aparatos de televisión a las obras. La construcción en 1961 del muro que dividió Berlín impactó a Vostell, que usaría el hecho como motivo de muchas de sus obras. Simultáneamente realizó varios happenings y participó en actividades colectivas en Colonia, Dusseldorf, París, Copenhague y Ámsterdam.  

    En 1962 conoció al artista fluxus George Maciunas, que en Alemania contactó a Vostell y Nam June Paik, con lo que se fue conformando el movimiento internacional Fluxus. En 1963 Vostell viajó a Nueva York, donde conoció a Allan Kaprow, Yoko Ono yLa MonteYoung.

  En esa época Vostell realizó su primera película,El sol en tu cabeza (1963), de siete minutos de duración, en la que filmó imágenes de un programa de televisión que luego distorsionó. Le interesaba estar al tanto de los adelantos tecnológicos, y adquiría nuevas cámaras fotográficas y televisores, más por los aparatos en sí que por el uso que les daba, y en muchos casos los incluyó en sus esculturas.  

    Las actividades de Vostell se multiplicaron a ritmo vertiginoso durante el segundo lustro de la década de 1960. En esa época realizó, entre otras, la serie de pintura “Fenómenos”, y comenzó a realizar fotomontajes. Otra amistad importante para Vostell fue la que inició con Joseph Beuys, que también practicaba un arte participativo y de contenido social.

BERLÍN Y MALPARTIDA. Luego de realizar algunas actividades en Berlín, Vostell comenzó a visitar la ciudad con frecuencia, y finalmente decidió radicarse allí con su familia en 1970. Un año antes había incorporado el hormigón como nuevo material en su trabajo. También comenzó a utilizar carrocerías de autos en instalaciones de gran formato. En 1972 creó Desastres, un vagón de tren atrapado en un bloque de hormigón, y unos años más tarde combinó éste material con autos en obras como Dos Cadillacs en hormigón en forma de la maja desnuda de Goya (1987) y Volskwagen para zen (1988).

    Gracias al reconocimiento como un importante artista Fluxus, la vida en Berlín implicó un mejor pasar para Vostell, ya que tuvo posibilidades de tener secretaria y asistentes. Las actividades artísticas en Italia y España implicaron una serie de viajes con la familia, y en 1976 Guardado y Vostell decidieron comprar una casa en la localidad extremeña de Ceclavín, pueblo natal de Guardado. Cuando llegaron a Malpartida, a doce kilómetros de Cáceres, el paisaje rocoso del paraje Los Barruecos impresionó a Vostell de tal modo que lo declaró “obra de arte de la naturaleza”, y decidió crear allí un lugar donde combinar las formaciones naturales con obras de arte. El Museo Vostell Malpartida fue inaugurado con la obra de Vostell V.O.A.EX. Viaje de (h)hormigón por la Alta Extremadura, que consistió en el propio Opel Kadett del artista ubicado entre las rocas y cubierto de hormigón.

    Vostell también se dedicó a la gráfica, y trabajó con intervenciones, entre otrasAutorretrato (1980), una fotografía de sí mismo en la que escribió sobre la frente “Yo declaro la paz como la mayor obra de arte.”

CAE EL MURO. Durante los años 80, las actividades, tanto exposiciones como conciertos y acciones, se sucedieron en gran número, y Vostell y Guardado, que siempre lo acompañaba, prácticamente no paraban de viajar.

    La última década de la vida de Vostell trascurrió luego de la reunificación de Alemania en 1989, que implicó la caída del Muro que había dividido Berlín durante tres décadas. La destrucción del Muro, como lo había sido su construcción, fue un motivo recurrente en la obra de Vostell de esos años, por ejemplo La caída del muro de Berlín el 9-11-1989, un collage que luego reprodujo en offset.

    Dos años después del fallecimiento de Vostell en 1998, Guardado se radicó en España, y se dedicó a continuar las actividades del Museo en Malpartida, así como a administrar la herencia artística de su compañero de vida, ayudada por los hijos de ambos Rafael y David. Prueba de su dedicación es este detallado recuento de las actividades de un artista que fue testigo y protagonista de una corriente que contribuyó a cambiar radicalmente la concepción del arte durante las últimas décadas del siglo XX. 

MI VIDA CON VOSTELL. UN ARTISTA DE VANGUARDIA, de Mercedes Guardado.La Fábrica Editorial, 2011. Madrid, 606 págs. Distribuye Océano.
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EN TORNO A LA BELLEZA FÍSICA Y EL EFÍMERO ENCANTO DE LOS ESCRITORES MALDITOS Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PHD.



Poetas Malditos.

 
– ¿Qué son los poetas malditos? ¿Dónde se origina esta denominación? Expresión creada por Verlaine [como una suerte de homenaje al poeta Arthur Rimbaud], la noción ya es toda una institución en el ámbito poético y hace referencia una actitud de incomprensión social frente al artista. Originada en tiempos románticos, invito a preguntarnos si este concepto no es más bien una mistificación autodestructiva que debe ser superada por una visión vigorosa, saludable y lúcida.
– El uso de la expresión “poetas malditos”, ante la influencia de la obra de Verlaine, se extendió a todos los dominios nacionales y pasó a designar así a todo aquel escritor talentoso, poco importase su nacionalidad, que presentase un dejo de incomprensión social y una cierta tendencia provocante (léase autodestructiva por el consumo de drogas o alcohol) y cuyos textos, dado su alto nivel de codificación poética, fuesen de oscuros significados.
Dr. Adolfo Vasquez Rocca
<http://www.arealibros.es/literatura/poetas-malditos.html>
 
 
SOBRE PATRICIA HIGHSMITH Por Adolfo Vásquez Roccahttps://i0.wp.com/farm3.static.flickr.com/2343/2272225220_9566cc9d8c_o.jpg



– Lo de que la belleza física es algo relativo está por ver. Realmente creo que esa teoría forma parte de esa idea tan americana de que nadie tiene por qué aceptar la más mínima frustración. De la misma forma que la enseñanza consiguió borrar del mapa el fracaso escolar -a cada estudiante hay que exigirle según sus posibilidades-, se inventó el ballet en silla de ruedas o los concursos de misses para mujeres gordas. La clave de la modernidad es que a nadie se le puede decir: tú para esto no sirves. Por supuesto se considera progresista el suponer la belleza como algo arbitrario, algo que depende del color del cristal con que se mira, cuando la realidad es que no ha cambiado tanto el canon desde que el arte representó de forma realista el rostro humano. En cuanto a la gordura, de la que la pintura ha dejado tan espléndidas muestras, ha sido la consecuencia más de la mala alimentación que de la estética. Hay científicos que afirman que un bebé siempre se sentirá más atraído por una cara agradable. Todo eso al margen de que hay feos atractivos, feos irresistibles; lo cual no quita para que por mucho que adecuemos el lenguaje a la corrección política siempre habrá guapos y feos. Además de la herencia genética, también nuestros rostros están expuestos a la vida que nos toca. Los lectores de Patricia Highsmith se quedarían asombrados si vieran sus fotos de juventud**. A Highsmith la recordamos por esas fotos de anciana de facciones durísimas, hinchadas probablemente por el alcohol. Sin embargo, en la biografía que sobre ella ha escrito Andrew Wilson, vemos algunas imágenes de los años cuarenta en las que aparece Patricia desnuda. Su imagen, tan dulce, tan bella, podría ser la de una actriz de hoy. Una compañera de universidad de la novelista decía: “Cuando la vi en sus últimas fotos no podía creer en lo que se había convertido…”. Leyendo la biografía de Highsmith deduje que esa asombrosa transformación de su cara era consecuencia del alcohol y de esa personalidad atormentada que los lectores con propensión a la mitomanía atribuyen al genio, y que la propia Patricia achacaba a los complejos y la consideración de bicho raro que tenía sobre sí misma. A ella, que acabó siendo una mujer fea, le siguieron gustando hasta su muerte las mujeres hermosas./
* [La transformación de su cara fue consecuencia del alcohol y de su personalidad atormentada, “maldita”.]

 
Adolfo Vásquez Rocca PHD.
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Adolfo Vásquez Rocca Filosofía Contemporánea 

 
Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Eastern Mediterranean University – Academia.edu

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REFERENCIAS:

 
 

Adolfo Vásquez Rocca Filosofía, Arte y Literatura Contemporánea 

 

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Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC  – En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.  –Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis –Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV. –Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México.  –Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012

Publicaciones Internacionales Catalogadas en DIALNET Directorio de Publicaciones Científicas Hispanoamericanas

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DARK ROMANTICISMO; RELACIÓN CON LA LITERATURA GÓTICA Y LOS POETAS MALDITOS Dr Adolfo Vásquez Rocca

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Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

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PETER SLOTERDIJK: ESFERAS, BIOPOLÍTICA Y NORMAS PARA EL PARQUE HUMANO POR ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PHD.

ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA – DOCTOR EN FILOSOFÍA UCM

Director de Revista Observaciones Filosóficas
 

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía – http://revistadefilosofia.com/57-06.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid. http://www.margencero.com/almiar/sloterdijk-retorno-religion-monoteismos-historicos/
PDF: http://www.margencero.com/articulos/sloterdijk.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92. http://www.revistadefilosofia.org/55-04.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad; Crueldad, neurosis y civilización“,
En ERRANCIA, La palabra Inconclusa, Nº 8 – 2014, Revista de Psicoanálisis, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v8/polieticas_2.html
PDF: http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v8/PDFS_1/TEXTO%20POLIETICAS%202%20ERRANCIA%208.pdf

 

 

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lo que Alicia vio al otro lado del Espejo; Modelos para armar mundos. paradojas y lógica paraconsistente“, Almiar, MARGEN CERO, Madrid, Revista bimestral – III Época, Nº 74 – 2014 – ISSN: 1696-4807. http://www.margencero.com/almiar/alicia-otro-lado-del-espejo/

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014. https://dl.dropboxusercontent.com/u/62941780/Sloterdijk%20CdM25%20.pdf

 
Vásquez Rocca, Adolfo,  “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130 http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/37/adolfovrocca.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125 http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/39/adolfovrocca_es.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/34/adolfovrocca.pdf


– Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana“, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 49 – Mayo  2013 –  ISSN 1885-5679 – Oviedo,  España, pp. 47-76
http://www.revistadefilosofia.com/49-02.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Los límites de la Medicina crítica, encarnizamiento terapéutico y concepto de muerte clínica”, en Revista Almiar, MARGEN CERO, Revista bimestral – III Época Nº 68 / marzo – abril 2013, Madrid. 
http://www.margencero.com/almiar/limites-medicina-concepto-muerte-clinica/

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk; Ensayos de intoxicación voluntaria e inmunología especulativa“, En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 14 – 2013 –   ISSN 0718-3712 
http://www.observacionesfilosoficas.net/sloterdijkensayosdeintoxicacion.htm

Vásquez Rocca, Adolfo, “Individualismo, Modernidad Líquida y Desilusión Hipermoderna: De Bauman a Sloterdijk”,  En “Redazione Rosebud” –Critica, Scrittura, Giornalismo– Facoltà di Lettere e Filosofia, Cagliari  – marzo, 2013.
http://rinabrundu.com/2013/03/23/filosofia-individualismo-y-modernidad-liquida-y-desilusion-hipermoderna-de-bauman-a-sloterdijk/

Vásquez Rocca, Adolfo, “La Posmodernidad. Nuevo régimen de verdad, violencia metafísica y fin de los metarrelatos“, Reedición en ROSEBUD  – Redazione –Critica, Scrittura, Giornalismo–  Facoltà di Lettere e Filosofia, Cagliari,  Italia,  abril, 2013.
http://rinabrundu.com/2013/03/31/filosofia-la-posmodernidad-nuevo-regimen-de-verdad-violencia-metafisica-y-fin-de-los-metarrelatos/

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana”, Artículo –paper– Proyecto de Investigación –CNIC– Consejo Nacional de Ciencia – THEORIA – UCM+Madrid. En Revista Observaciones Filosóficas, ISSN 0718-3712, Sección Documentos: 2013 Url:
http://www.observacionesfilosoficas.net/download/Peter-sloterdijk-experimentos-con-uno-mismo.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk; Psicopolítica, Globalización y Mundo interior del Capital“, En  Escáner Cultural – Revista de Arte Contemporáneo y Nuevas Tendencias, Santiago- [Re-Edición 2013], Paper y Conferencia en el IV Congreso Internacional y VII Nacional de Filosofía del Derecho, Ética y Política, Organizado por la Facultad de Filosofía, de Derecho y la Oficina de Relaciones Interinstitucionales (ORI) de la Universidad Libre en Colombia, y la Facultad de Derecho del Centro Universitário Newton Paiva en Bello Horizonte – Brasil,  22, 23 y 24 de abril de 2013, Programa del Congreso
http://revista.escaner.cl/node/1987
Vásquez Rocca, Adolfo, “Sartre; teoría fenomenológica de las emociones, existencialismo y conciencia posicional del mundo“, Revista Almiar, MARGEN CERO, Revista bimestral – III Época Nº 69 / mayo-junio 2013, Madrid.
http://www.margencero.com/almiar/sartre-existencialismo-y-conciencia-del-mundo/

Vásquez Rocca, Adolfo,  “Sartre: Teoría fenomenológica de las emociones. Existencialismo y conciencia posicional del mundo“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, NÓMADAS. 36 | Julio-Diciembre. 2012-2013 (II) pp. 339-351
http://www.theoria.eu/nomadas/36/adolfovrocca_2.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo,  “La Escena en Foucault: La Arquitectura como modo de organización Política“, En Manuscritos Transversales © 2013 –Archivo Curso (1989) de Historia de los Sistemas de Pensamiento– UCM.
http://www.robertexto.com/archivo1/escena_foucault.htm#%281%29
Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche: De la voluntad de ficción al pathos de la verdad. Aproximación estético-epistemológica a la concepción biológica de lo literario“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, NÓMADAS. 36 | Julio-Diciembre 2012-2013 (II) pp. 315-338
http://www.theoria.eu/nomadas/36/adolfovrocca.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 459 – 490
http://www.theoria.eu/nomadas/35/adolfovrocca_2.pdf 

Vásquez Rocca, Adolfo, “En torno al diseño de lo humano en Sloterdijk: De la ontotecnología a las fuentes filosóficas del posthumanismo”, En La lámpara de Diógenes,  Revista de Filosofía, BUAP, Año 13, Números 24 y 25, Vol. 13 – enero-junio –  julio-diciembre 2012-2013, pp. 127 – 140
http://www.ldiogenes.buap.mx/revistas/24/127.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, Resumen-Abstract: “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 49 – Mayo  2013 –  ISSN 1885-5679 – Oviedo,  España, Abstract
http://www.revistadefilosofia.com/49-02r.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana“, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 49 – Mayo  2013 –  ISSN 1885-5679 – Oviedo,  España, pp. 47-76
http://www.revistadefilosofia.com/49-02.pdf
 

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana“, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 49 – Mayo  2013 –  ISSN 1885-5679 – Oviedo,  España, pp. 47-76
http://www.revistadefilosofia.com/49-02.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457
http://www.theoria.eu/nomadas/35/adolfovrocca.pdf

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DR. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA: PUBLICACIONES  EN  REVISTAS  ACADÉMICAS  INDEXADAS  CON COMITÉ  EDITORIAL
ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D. – CURRICULUM ACADÉMICO ABREVIADO
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Adolfo Vasquez Rocca Doctor en Filosofía

 

Vásquez Rocca, Adolfo, “Diálogo de Exiliados, Cine y Políticas estéticas en latinoamérica: Raúl Ruiz,  Territorios, Ontología de lo fantástico y Polisemia visual“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid UCM, Nº MONOGRÁFICO [Nº Especial: América Latina (2012)], pp. 187 – 211 http://www.ucm.es/info/nomadas/americalatina2012/adolfovasquezrocca.pdf

Vásquez Rocca. Adolfo, “Peter Sloterdijk; del pesimismo metodológico  al cinismo difuso de nuestras sociedades exhaustas”, En KONVERGENCIAS Filosofía y Culturas en Diálogo, ISSN 1669-9092 , Año IV, Nº 15 Segundo Cuatrimestre,  ADEFYC Asociación de Estudios Filosóficos y Culturales, Buenos Aires,  pp. 84 – 92
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2310343&orden=119707&info=link
Vásquez Rocca, Adolfo, “Antipoesía y deconstrucción; Parra, artefactos dramáticos y recuperación del habla empírica“, En Archivos del Departamento de Literatura – Universidad de Extremadura, 2012.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Ernst Jünger: Tempestades de acero o la entrada en escena de los titanes “, en KONVERGENCIAS Literatura, Nº 7 – 2008, Capital Federal, Argentina, pp. 62-74. Re-edición en Manuscritos 2012. http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2572644&orden=154145&info=link
Vásquez Rocca, Adolfo, “Nicanor Parra: Antipoemas, parodias y lenguajes híbridos. De la Antipoesía al lenguaje del Artefacto“, Homenaje con motivo del premio Cervantes 2011, En Almiar,  MARGEN CERO, Miembro Fundador de A.R.D.E. Asociación de Revistas Digitales de España; Madrid; ISSN: 1695-4807. Madrid, enero, 2012
Vásquez Rocca, Adolfo, “Ernst Jünger: Tempestades de acero o la entrada en escena de los titanes“, en KONVERGENCIAS Literatura, Buenos Aires. Re-editado en Manuscritos Transversales,   Valparaíso, 2012

Vásquez Rocca, Adolfo, “El Género Bowie: Andrógino, New romantic y Glam-rock”, Sección Cultural ‘Mujer’, La Tercera, Periódico, Santiago, 2012.
http://mujer.latercera.cl/2012/02/26/01/contenido/19_3278_9.shtml

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk; secretos bizarros de Freud, discretas obsesiones telecomunicativas y primeras formaciones de psicología profunda europea“, En Revista LA LÁMPARA DE DIÓGENES, Año 12, números  22 y 23, Volumen 12  ISSN: 1870-4662; BUAP – MEX –   PHILOSOPHER’S INDEX  – 2012
http://www.ldiogenes.buap.mx/revistas/22/165.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche: De la voluntad de ficción al pathos de la verdad. Aproximación estético-epistemológica a la concepción biológica de lo literario“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, NÓMADAS. 36 | Julio-Diciembre 2012 (II) pp. 315-338
http://www.theoria.eu/nomadas/36/adolfovrocca.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “La Modernidad Líquida podría ‘licuar’ las religiones”, por Leandro Sequeiros –Universidad de Sevilla– op. cit. “Modernidad líquida y fragilidad humana; de Zygmunt Bauman a Sloterdijk” Paper de Adolfo Vásquez Rocca; En TENDENCIAS 21 Revista Asociada al Capítulo Español del Club de Roma, al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense +Madrid y al Instituto de Ingeniería de España.
http://www.tendencias21.net/La-modernidad-liquida-podria-licuar-las-religiones_a12121.html

Vásquez Rocca, Adolfo, “Ontología y Fenomenología del Cuerpo en Jean-Luc Nancy: los nuevos escenarios de la corporeidad y la apostasía de los órganos“, En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 11 – 2012 –   ISSN 0718-3712  Filosofía Contemporánea –  http://www.observacionesfilosoficas.net/ontologiayfenomenologia.htm

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nicanor Parra: Antipoemas, parodias y lenguajes híbridos. De la Antipoesía al lenguaje del Artefacto“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid UCM, Nº MONOGRÁFICO [Nº Especial: América Latina (2012)]  pp. 213 – 231
http://www.ucm.es/info/nomadas/americalatina2012/adolfovasquezrocca_2.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “La crisis de la noción de sujeto y las psicopatologías del yo“, En Revista ESPIRAL Nº 38 – 2012, Revista de Cultura y Pensamiento Contemporáneo, Tijuana,  México.

Adolfo Vásquez Rocca, “Jean-Luc Nancy: Téchne de los cuerpos y apostasía de los organos; El intruso, ajenidad y reconocimiento“, En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 11 – 2012 –   ISSN 0718-3712  Filosofía Contemporánea –  http://www.observacionesfilosoficas.net/ontologiayfenomenologia.htm

Vásquez Rocca, Adolfo, “La Modernidad Líquida podría ‘licuar’ las religiones”, por Leandro Sequeiros –Universidad de Sevilla– citando op. cit. “Modernidad líquida y fragilidad humana; de Zygmunt Bauman a Sloterdijk” Paper de Adolfo Vásquez Rocca en Margen Cero; En TENDENCIAS 21 Revista Asociada al Capítulo Español del Club de Roma, al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense +Madrid y al Instituto de Ingeniería de España.
http://www.tendencias21.net/La-modernidad-liquida-podria-licuar-las-religiones_a12121.html

Vásquez Rocca, Adolfo, “Jean Baudrillard; de la metástasis de la imagen a la incautación de lo real“, En ARQCHILE.CL ©, Portal Latinoamericano de Arquitectura, ISSN 0718-431X, Concepción, ISSN  0718-431X  Número 22,  2012 –  http://www.arqchile.cl/baudrillard.htm
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk y Walter Benjamin; Air Conditioning en el Mundo interior del Capital“, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 25 –  ISSN 1885-5679 – SAF -Sociedad Asturiana de Filosofía, Oviedo,  España, pp. 25-38. Archivo: Academia.edu paper: http://www.academia.edu/1614097/Peter_Sloterdijk_y_Walter_Benjamin_Air_Conditioning_en_el_Mundo_interior_del_Capital1

Vásquez Rocca, Adolfo, “El Arte abandona la galería, ¿adónde va?; De la Crítica de Arte al negocio del arte como sistema de celos“, En Almiar, MARGEN CERO,  Madrid, mayo, 2012, http://www.margencero.com/almiar/arte-galeria/
Versión ampliada,  de la Publicación original: Vásquez Rocca, Adolfo, “El arte abandona la galería ¿Adónde va? En torno a Beuys y la reconstrucción del Museo como proyecto ilustrado”, DEBAT’S Nº 101 – 108, pp. 19-26, Revista trimestral editada por la Institució Alfons el Magnànim, Valencia, España.

Vásquez Rocca, Adolfo, Artículo Conferencia: “Del ‘Humanismo’ de Sartre al ‘Anti-humanismo’ de  Heidegger“, Encuentro Interdepartamental en torno a la Crisis de Fin de Siglo. Aspectos de la Identidad Europea. Paraninfo Facultad de Filosofía y filología, Universidad Complutense de Madrid, 2012. En Manuscritos Transversales ©, UCM, 2012.
http://www.slideshare.net/AdolfoVasquezRocca/del-humanismo-de-sartre-al-antihumanismo-de-heidegger-dr-adolfo-vasquez-rocca-ucm

Vásquez Rocca, Adolfo, “El Futuro de la Universidad Pública y la Crisis de la Educación en Chile”. En ARQCHILE.CL ©, Portal Latinoamericano de Arquitectura, ISSN 0718-431X, Concepción, ISSN  0718-431X  Número 22,  2012 – Sección PEP Publicación Educación Pública.
http://www.arqchile.cl/publicacion_educacion_publica.htm

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica Paraconsistentente, Mundos Posibles y Ficciones Narrativas. La Ficción como campo de proyección de la Experiencia”, Reedición Ampliada en Revista de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid, Post-scriptum de A Parte Rei, 2012.
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez38.pdf

VV.AA., Vásquez Rocca, Adolfo,  Del Arco Carabias, Javier PHD. – Université Paris X Nanterre, “Sloterdijk Espumas: De la masa líquida a la masa espumosa: el advenimiento del temor”; sobre textos de Sloterdijk y Bauman y reflexiones de Adolfo Vásquez Rocca, En TENDENCIAS 21 –Revista Asociada al Capítulo español del Club de Roma y al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense de Madrid–; y al Instituto de Ingeniería de España, Sección: Filosofía de la Ciencia y Tecnología ISSN 2174-6850
http://www.tendencias21.net/biofilosofia/De-la-masa-liquida-a-la-masa-espumosa-el-advenimiento-del-temor_a64.html
Vásquez Rocca, Adolfo, “Poética del Ajedrez; Composición y escritos tácticos”, En Revista Almiar, MARGEN CERO ©, Madrid 2012, Revista Fundadora de la Asociación de Revistas Culturales de España, http://www.margencero.com/articulos/articulos2/poetica_ajedrez.htm
Vásquez Rocca, Adolfo,  “Sartre: Teoría fenomenológica de las emociones. Existencialismo y conciencia posicional del mundo“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, NÓMADAS. 36 | Julio-Diciembre. 2012 (II) pp. 339-351
http://www.theoria.eu/nomadas/36/adolfovrocca_2.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, ‘LE NÉANT DANS LA PENSÉE CONTEMPORAINE‘, Livre, Bès Editions , París, © 2012
Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, © 2012, ISBN: 978-2-35424-151-3
Antologado y Traducido al Francés – Publicado en la sección Architecture de la Anthologie: “Le Néant Dans la Pensée Contemporaine“, Bès Editions © 2012
Vásquez Rocca, Adolfo, “La crisis de las Vanguardias Artísticas y el debate modernidad –  postmodernidad”, En, NÓMADAS Nº Especial –Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nº Especial , pp. 259  – 272
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/12/avrocca2.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, “La Fotografía y las formas del olvido; del furor de la imagen al frenesí de lo real”, En Revista Almiar, MARGEN CERO © , Madrid 2012, Revista Fundadora de la Asociación de Revistas Digitales de España. http://www.margencero.com/articulos/articulos2/foto_olvido.htm
Vásquez Rocca, Adolfo, “Individualismo, modernidad líquida y terrorismo hipermoderno; de Bauman a Sloterdijk“, En ERRANCIA, La Palabra Inconclusa– Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura, Nº 3 © 2012, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM
http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v3/errancia_3.html
Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche: de la voluntad de poder a la voluntad de ficción como postulado epistemológico”, En Revista NÓMADAS Nº 37 – 2012, pp. 41 – 53, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos, Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Arte –Universidad Central, Colombia.
http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4052835.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Facebook; del desprecio de las masas a la «sabiduría de las multitudes»“, En Revista Almiar – Nº 66 – 2012 – MARGEN CERO, Madrid, http://www.margencero.com/almiar/facebook-desprecio-masas/
 
Vásquez Rocca, Adolfo, “En torno al diseño de lo humano en Sloterdijk: De la ontotecnología a las fuentes filosóficas del posthumanismo”, En La lámpara de Diógenes,  Revista de Filosofía, BUAP, Año 13, Números 24 y 25, Vol. 13 – enero-junio 2012  –  julio-diciembre 2012, pp. 127 – 140
Vásquez Rocca, Adolfo, Resumen/Abstract: “Nietzsche: de la voluntad de ficción al pathos de la verdad; aproximación estético?epistemológica a la concepción biológica de lo literario“, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 46 – Noviembre  2012 –  ISSN 1885-5679 – Oviedo,  España, pp. 31 – 32
http://www.revistadefilosofia.com/46-02r.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche: de la voluntad de ficción al pathos de la verdad; aproximación estético?epistemológica a la concepción biológica de lo literario“, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 46 – Noviembre  2012 –  ISSN 1885-5679 – Oviedo,  España, pp. 33 – 44.

 
Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457
Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Experimentos con uno mismo, ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psico-inmunitaria de la naturaleza humana“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 459 – 490  http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/35/adolfovrocca_2.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, Resumen/Abstract:  “Sobre el concepto de antropotécnica en Peter Sloterdijk y la constitución inmunitaria de la naturaleza humana“, En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 13 – 2012 –   ISSN 0718-3712  – http://www.observacionesfilosoficas.net/sloterdijk-hasdecambiartuvida.htm

Vásquez Rocca, Adolfo, “Foucault: ‘Los Anormales’; una Genealogía de los Monstruoso. Apuntes para una Historiagrafía de la Locura“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

 
Vásquez Rocca, Adolfo, “Ontología del Cuerpo y estética de la enfermedad en Jean-Luc Nancy: De la téchne de los cuerpos a la apostasía de los órganos“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nº 34 – 2012 (2), pp. 421-445

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo; Ensayos de intoxicación voluntaria e inmunología especulativa”, En Revista Observaciones Filosóficas ISSN 0718-3712  –ROF– 2012, y Directorio DOAJ – Directory of Open Access Journals –  Lund University, Suecia.
http://www.doaj.org/doaj?func=fulltext&aId=1320292

                

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Adolfo Vasquez Rocca Doctor en Filosofía

 

Adolfo Vasquez Rocca Doctor en Filosofía | Universidad Complutense

Bibliografía

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    [1] Doesburg, Th. van, “Wat is Dada???”, en White, M., (Ed.) What is Dada??? And other dada writings, Londres, Atlas Press, 2006, p. 33. Texto completo en neerlandés disponible en Biblioteca Digital Dadá de la Universidad de Iowa (Consultado: 27.05.11)
    [2] Íbidem, p. 34.
    [3] Que empezaría a publicar su novela “suprahumanista” y “abstracta” La otra cara en De Stijl en 1920 donde describía esta concepción positiva del dadaísmo: “Cuando tras el sin sentido se esconde un sentido más profundo que el de la norma, el sin sentido no sólo es lícito sino necesario. De esta manera el Dadaísmo creará nuevas normas que estarán más allá de los sentidos”. Véase Bonset, I.K. “Het andere gezicht”, De Stijl, III, 10, 1920, p. 84.
    [4] Crego Castaño, C., “De Stijl y la vanguardia europea” en El espejo del orden. El arte y la estética del grupo holandés “De Stijl”, Madrid, Akal, pp. 90-91.
    [5] White, M., (Ed.) “Introduction: The Dada Tour of Holland” en What is Dada??? And other dada writings, Londres, Atlas Press, 2006, p. 9.
    [6] Dachy, M., “Life is an extraordinary invention: Doesburg the dadaist”, en Van Doesburg & the International Avant-garde. Constructing a New World, Londres, Tate Publishing, 2009, p. 29.
    [7] Íbidem, p. 33.
    [8] «Muñeco de sombra» que podía ser controlado mecánicamente para producir una variedad limitada de posturas. La primera representación pública de Mechanische Dansfiguur tuvo lugar en 1920.
    [9] Doesburg, Th. van, “La lucha por el nuevo estilo”, en Principios del nuevo arte plástico y otros escritos, Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos, 1985, pp. 186-187
    [10] White, M., op cit., pp. 27-28.
    [11] El original está escrito en francés. He traducido el manifiesto de la versión en inglés de Michael White. Doesburg, Th. van, “Dada Holland I.K.B. Manifesto 0,96013” en White, M., op cit., p. 47.
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DE LA LITERATURA GÓTICA A LOS POETAS MALDITOS Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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<http://revista.escaner.cl/node/42>
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